miércoles, 29 de septiembre de 2010

Playa de 16 en Miramar parte de vida


Playa de 16 en Miramar parte de vida


Recuerdo Político: En 1980, estaba en la Playita de 16 en la costa de Miramar en La Habana con unos amigos de secundaria cuando llegó alguien gritando que la Embajada del Perú estaba abierta para que entraran todos los que quisieran irse del país. Como otros bañistas, fuimos andando hasta la Embajada y vi como mucha gente entraba, todos pensamos que sería una trampa y terminarían presos, no fue así.
Recuerdo Musical: En la playita de 16 escuchábamos emisoras cuyas hondas emitían desde Miami la música en inglés prohibida en la radio nacional que era hecha a nuestra medida.
Recuerdo Personal: Quizás el recuerdo más recurrente es ver a casi todos, todo el día metidos en el agua sin salir, algo insólito en el Mediterráneo que ahora me es afín..., o el Atlántico cuando me bañaba en Cádiz.
Aquí el mar es más escenografía del recreo que vida en él cuando uno va a la playa. Esa ausencia de contacto perpetuo con el mar y esa forma que tiene la costa habanera de dejarte su recuerdo en forma de púas móviles de erizos de mar en la planta del pie, que diez años después llega a la memoria, duele. Aunque sean hoy erizos virtuales de una ciudad invisible -globosa o discoidal- que resetea el síndrome de la ausencia.