miércoles, 31 de agosto de 2011

Los ojos de Sarah Caron

 









Sarah consigue llegar hasta los miembros de las brigadas de Alaqsa, en el campo de refugiados de Nablus. Con su cámara digital recorre durante quince noches las callejuelas junto a estos guardianes (el brazo armado del partido político de Arafat) que intentan detener o alejar las incursiones semi-clandestinas del ejército israelí.
Una de esas noches se esconden en un piso para huir de un comando judío y Sarah ve que en las paredes solo tienen dos posters: uno de Bob Marley y otro del Che Guevara.
Los miembros de Alaqsa, a pesar de dejar que ella hiciera su foto reportaje no estaban muy convencidos de su presencia. En cambio, todo fue diferente cuando ellos quisieron conocer a fondo quién era el Che.
Ya a Sarah, la precariedad del campo de refugiados y la arrogancia del ejército israelí, le había recordado La Habana. A través del argentino volvió a evocar los recuerdos de cuando estuvo en casa de Korda, autor de la foto del Ché.
Cuando veo las fotos y el video, advierto que el líder de esta pequeña célula de guerrilla urbana lleva una chaqueta de cuero similar al icono revolucionario que a él inspira deseos de lucha, además de tomar té con la misma pasión cultural con que el argentino lo hacía con el mate.
La globalización de los estándares e iconos occidentales ha sido capaz de suplantar iconos locales como Yasser Arafat por el Ché Guevara. ¿Realmente tienen esa foto por el halo revolucionario que desprende la imagen o porque saben que esa imagen funciona en Occidente?
Hace unos años fue un gran revuelo en varios países latinoamericanos que Superman se conociera más que Simón Bolívar.
El ojo de Sarah pasó de estos campos a Pakistán, donde ha escrito un libro único Le Pakistan à vif de sus experiencias pues ella no ha pasado como reportera por Pakistán, ella ha estado dentro. Dentro de sus reportajes y dentro de la vida cotidiana de las tribus de ese país, no como occidental, sino como un elemento de vida dentro de ellos que se desgarra con la misma pasión pues ha corrido por instantes los mismos peligros que ellos. Espero que pronto esté traducido en español, por ahora quienes conocemos su vida y memoria sabemos que su relato va de las entrañas de un país que está en boca de todos pero nadie conoce. Ella tuvo la suerte y nos regala un poco de esa luz.






foto superior:  Sarah, y portadilla de su libro.