páginas vistas

sábado, 15 de enero de 2011

La Habana Oculta en una esquina: 13 y 8 en la memoria

En el verano de 1999, en la sala principal de conciertos de Casa de Las Américas, en La Habana, el dúo Gema y Pável tuvo su clímax de aplausos cuando comenzaron los acordes de la canción Aixa (Aissa). Esta canción, compuesta algunos años antes por Vanito Brown, era muy radiada por las emisoras del país, junto con La Capital, del cantautor Pepe del Valle, sin duda, dos de los hits del primer disco que grabó, en España, este dúo.
La protagonista de la canción había abandonado el país hacia Estados Unidos un mes antes, su hermana, a mi lado, no paraba de llorar, yo había vivido junto a ellas los seis últimos años. Escuchar la canción no solo era un desgarre a nivel familiar, sino social, casi todos los miembros de 13 y 8, algunos amigos, incluso, desde la infancia, (Athanai, Vanito, Fernando Rodríguez y yo compartíamos el parque de 15 y 16 en el Vedado; el abuelo de Athanai afilaba las tijeras del barrio, el cartel para este fin: CASTRO AFILA TIJERAS, fue motivo permanente de doble sentido...) quienes consolidamos la peña durante los tres años que duró, ya no estaban, se habían marchado a España, muchos de ellos como miembros de Habana Abierta. Nuestras lágrimas negras no solo eran de añoranza de una adolescencia cultural que se nos iba, si no que ya no podíamos discutir ideas, poemas ni nuevas canciones. El museo de 13 y 8 fue el lugar que pudo conseguir la madre de Vanito, quien era la directora del círculo infantil que estaba al frente de esa casa, el cual se convirtió en el ADN de una generación de músicos, escritores, humoristas, cineastas y pintores. La escuela de fútbol del Barça, La Masia, ha formado a los tres finalistas del Balón de Oro 2010, la casona de 13 y 8 la considero mi masía de la cultura cubana del siglo XXI.
Podría haber escogido otras canciones de aquellos amigos, además de: Ese hombre está loco, de Fernando Rodríguez (cofundador de 13 y 8 junto a Vanito), hermano de Tanya Rodríguez que la compuso, Blanco Rapero, de Athanai, Enfermera!!! o el Sabor del Fin, de Boris Larramendi, Extraño Azul de Carlos Santos, Cuba, rap de Nilo Castillo, Éxito, de Superávit, Natalia, Raúl Ciro, Rockason, de Alejandro Gutiérrez, Guaguancó para Daniela, L.A. Barbería, Mi clavi, Kelvis, Ritmo Sabroso de José Luis Medina o Felina, del dúo Cachivache suenan en mi memoria.
Hoy escuchar la canción Aissa, que trata sobre la intrepidez de dos niños que buscan su libertad para encontrarse a sí mismos, representa la despedida sociocultural de una generación que cerró la puerta, aquella puerta e intenta abrir otra, lejos.