En Televisión Española pasaron hace unos días un reportaje en forma de serie semanal llamado, Españoles en el mundo, que recoge la visión personal de algunos de los que han decidido irse a residir fuera de la península ibérica, esta vez el lugar fue Cuba. Me he resistido para no hablar del tema, pero no he podido después de comentarlo con amigos catalanes y cubanos.
El primer desequilibrio visual, es constatar once años después, que los extranjeros siguen gozando de una libertad de movimiento que yo no tuve, ni la mayoría del pueblo hoy tienen. Ellos, si tienen nostalgia, vienen a España, como cada uno confesó en sus declaraciones. Si están en Varadero, salen en lanchas a pescar langostas por los cayos y relajarse. Me asombra que existan precisamente españoles cuyos padres, familiares o amigos no lo pasaron tan bien con otro dictador, Francisco Franco, y les guste vivir bajo unadictadura (palabra que nadie mencionó nunca) viniendo de una democracia, además, que esta situación les aporte energía y creatividad, es aún más extraño... ¿? Parecería de locos que los emigrantes latinoamericanos residentes, no ya en España, en Europa en general, tuvieran derechos de entrada y salida del país, incluso a pescar en el Mediterráneo, y que los nacionales europeos no lo tuvieran... Sería algo insólito.
No obstante, el verdadero espanto me llegó cuando fueron cubanos los hablantes, en el mismo reportaje. La superficialidad del actor de la peli Fresa y Chocolate, Jorge Perrugoría (alias Pichi) diciendo que allí había más tolerancia (palabra imposible desde cualquier ángulo en una dictadura), y justo unas esquinas más allá de donde él hablaba, junto a la catalana peluquera Juanita Mateo, machacan domingo sí, domingo no, a las pacíficas opositoras Las Damas de Blanco. El otro representante cubano que habló, el músico X Alfonso, también se llenó de no poca gloria, éste dijo lo bien que estaba el movimiento de rock en Cuba, cuando el grupo Porno para Ricardo, y su líder Gorki están bajo amenazas de entrar en la cárcel, sin poder actuar en Cuba, y solo porque los textos no le gustan al régimen cubano... Sentí la misma rabia que muchos amigos de Miami sienten ante la tele cuando entrevistan a músicos residentes en la isla que viajan a la Florida a actuar y justifican al régimen.
Sí, ya sé que viven ahí, ¿pero eso los justifica para dar la imagen maravillosa al exterior de un sistema no democrático que se cae en pedazos? Hay una frase muy española que les viene como un guante a los dos: ¡calladitos estarían mucho más guapos!
Confieso que me gustaba mucho más el Pichi, cuando se encontró por primera vez con Fidel Castro y éste le preguntó: ¿cuál es la bebida que más te gusta (Havana Club o whisky), Perugorría, le soltó una ironía que es un mito habanero entre el gremio intelectual... La bebida del enemigo (O sea, whisky). Dicen que el Comandante se puso colérico y el director del Instituto del Cine Cubano tuvo que calmar al hombre verde diciéndole, Comandante, Pichi en realidad le ha dicho una frase de su personaje en Fresa y Chocolate. Esta anécdota, siendo verdadera o falsa, da la dimensión real de hasta dónde su personaje cinematográfico se convirtió en un valor desafiante ante un gobierno intolerante. Pero esa etapa, el actor parece haberla dejado atrás.
El primer desequilibrio visual, es constatar once años después, que los extranjeros siguen gozando de una libertad de movimiento que yo no tuve, ni la mayoría del pueblo hoy tienen. Ellos, si tienen nostalgia, vienen a España, como cada uno confesó en sus declaraciones. Si están en Varadero, salen en lanchas a pescar langostas por los cayos y relajarse. Me asombra que existan precisamente españoles cuyos padres, familiares o amigos no lo pasaron tan bien con otro dictador, Francisco Franco, y les guste vivir bajo una
No obstante, el verdadero espanto me llegó cuando fueron cubanos los hablantes, en el mismo reportaje. La superficialidad del actor de la peli Fresa y Chocolate, Jorge Perrugoría (alias Pichi) diciendo que allí había más tolerancia (palabra imposible desde cualquier ángulo en una dictadura), y justo unas esquinas más allá de donde él hablaba, junto a la catalana peluquera Juanita Mateo, machacan domingo sí, domingo no, a las pacíficas opositoras Las Damas de Blanco. El otro representante cubano que habló, el músico X Alfonso, también se llenó de no poca gloria, éste dijo lo bien que estaba el movimiento de rock en Cuba, cuando el grupo Porno para Ricardo, y su líder Gorki están bajo amenazas de entrar en la cárcel, sin poder actuar en Cuba, y solo porque los textos no le gustan al régimen cubano... Sentí la misma rabia que muchos amigos de Miami sienten ante la tele cuando entrevistan a músicos residentes en la isla que viajan a la Florida a actuar y justifican al régimen.
Sí, ya sé que viven ahí, ¿pero eso los justifica para dar la imagen maravillosa al exterior de un sistema no democrático que se cae en pedazos? Hay una frase muy española que les viene como un guante a los dos: ¡calladitos estarían mucho más guapos!
Confieso que me gustaba mucho más el Pichi, cuando se encontró por primera vez con Fidel Castro y éste le preguntó: ¿cuál es la bebida que más te gusta (Havana Club o whisky), Perugorría, le soltó una ironía que es un mito habanero entre el gremio intelectual... La bebida del enemigo (O sea, whisky). Dicen que el Comandante se puso colérico y el director del Instituto del Cine Cubano tuvo que calmar al hombre verde diciéndole, Comandante, Pichi en realidad le ha dicho una frase de su personaje en Fresa y Chocolate. Esta anécdota, siendo verdadera o falsa, da la dimensión real de hasta dónde su personaje cinematográfico se convirtió en un valor desafiante ante un gobierno intolerante. Pero esa etapa, el actor parece haberla dejado atrás.
