lunes, 6 de febrero de 2012

Yoha y Carolina sin su dragón



Conocí al marido de Yoha, Salvador, aquí en Barcelona. Su hija en facebook, después de leer a su madre, lo describe como un Dragón, y cuelga esta foto para recordarlo. Precisamente esa fue mi impresión el rato que pasamos juntos en este mismo salón donde escribo unas líneas sobre su partida fulminante este fin de semana, . 
Salvador, no esperó ni cinco minutos para romper el hielo con Maya y ponerse a jugar con ella, quizás recordando  sus juegos con su niña Carolina que ya rondaba diez años.  Pasada media hora tras los vinos y las improvisadas tapas caseras parecía que nos conociéramos de toda la vida. Era de las personas que cuando algunos cubanos la conocemos, nos pasamos horas preguntando, ¿seguro que este es  español?Sí, era español, lo suficientemente espontáneo, divertido y simpático como para tener muchos deseos  de reencontrármelo en Ybor City, Tampa, en el mes de noviembre, con su mujer y su niña cuando pasamos camino a Orlando. No estaba, ya estaba escribiendo su crónica y con tan mala suerte que los médicos no se equivocaron en su anuncio.
Estas palabras no van a sustituir la pérdida de alguien tan abierto a la vida y a las culturas. Salvador, se empapó de la cultura cubana, arrastró amigos de aquí y allá, trabajó años en Méjico y vivió en La Florida, está claro que amaba la vida y la improvisaba de forma creativa, pero me encantaría poder decirle a Carolina, su hija más pequeña, que aunque lo haya perdido físicamente, nadie será capaz de arrebatarle la vida que tuvieron juntos, ni sus caricias ni la forma divertida de ver las cosas. Desde ayer, la memoria vivida junto a su Dragón será el fuego que la irá iluminado en el camino de su vida, recordarlo, también  es una forma de tenerlo vivo.
Carolina, un poeta argentino que me gusta escribió:

"Mi padre ha muerto y está siempre a mi lado.(...) Sólo el que ha muerto es nuestro, sólo es nuestro lo que perdimos."


Un beso grande desde Barcelona.