viernes, 15 de marzo de 2013

El Indio en la Paladar del son en Barcelona


Si vienes a la Paladar del son, bar/restaurante cubano de Barcelonatienes conciencia que la etimología de la palabra nostalgia, tuvo que empezar un domingo. Si ese domingo es de invierno y está cantando El Indio, ex cantante de la orquesta cubana Revé, entonces tienes conciencia de que la etimología de la palabra nostalgia, nace un domingo en Barcelona.Yo juraría que la mayoría de las personas que se reúnen aquí, se conocen, son una especie de familia del exilio aderezada de nostalgia. No todos parecen que la tienen, la nostalgia se esconde bien tras el baile, los coros y las claves, la nostalgia en el invierno es un espacio obligado, la nostalgia en la Paladar del Son incluye oler comida cubana: arroz con frijoles negros, plátano  frito, yuca con mojo, y por supuesto mucha música cubana.
El indio en pleno invierno, crea un clímax único que puede apreciarse en este corto video que cuelgo junto al post.
Muchos de los presentes -30 o 40- habrá alrededor de 27 cubanos... Se reparten las claves, el cencerro, las maracas, las voces. Ellos hacen el grupo musical que no tiene el Indio, quien sólo está acompañado al piano por Lázara Cachao... Quien funde en Barcelona como la reina del tumbao cubano en las teclas. Los catalanes y catalanas que se unen a la fiesta son invitados siempre danzantes... No obstante, cogen el clímax con el entusiasmo necesario que los hacen fundirse en una sola masa de agua móvil  y acuosas.
Siguen al Indio ... El sonido por momentos es una estridencia insoportable que roza el aquelarre sonoro. Eso parece que no le importa a nadie, pues todos están en un éxtasis glorioso. Parecen enajenados por una droga...
Siempre creí que la nostalgia y los domingos iban de la mano, pero esto no es nostalgia, esta gente vive un exorcismo.. Que no deja al Indio terminar... !!,Las manos pá arriba!!!Despelote.
Lo curioso, es que gente que acaba de llegar se incorporan como sí llevarán horas. El coro espontáneo  se une la misión del éxtasis.
Toda esta gente baila en un país imaginario, un país en la memoria, tienen conciencia de que la frontera de esta país está en la puerta de la Paladar del Son, lo sienten en la piel cuando salen a fumar entre canción y canción y se ven obligados a tener que ponerse el abrigo.