viernes, 19 de julio de 2013

San Arsenio, 19 de julio

Virgilio Piñera escribió “que nadie recuerda la fecha de nacimiento de otro, sino está asociada a un acontecimiento histórico.” Yo nací en Cuba en el año en que los Beatles tocaron por primera vez en EE.UU, y un año antes de que muriera El Bárbaro del ritmo, Benny Moré. 
Trato de ver mi futuro retraído por el consejo del escritor irlandés James Joyce a Samuel Beckett: estéticamente tiene el mismo valor la caída de un ángel que la caída de una hoja. Una hoja cayendo de un árbol puede partir en dos a un hombre líquido lleno de errores que lo fragmentan por dentro.  
Vivo entre miedos líquidos, que me atan la memoria a un pasado en una isla y me recrean las raíces de un presente con crecimiento continuo de mi hija.
De esta inercia reflexiva de sueños nostálgicos me saca una fecha más, la de mi santo: San Arsenio, el 19 de julio, fecha que jamás había celebrado en aquella isla, pero que en Europa es tradición y pretexto de fiesta hacerse eco del día del santo; descubro que este santo del siglo V dio clases a los hijos del Emperador Teodosio y luego se retiró en silencio y penitencia al oficio de monje en un desierto de Egipto. 
Un dato cultural más que debo asumir como una costumbre, o no. Me gusta de idea del silencio y Egipto juntas.







foto hecha por Yara en el barrio del Raval en Barcelona, 
concierto de Tafetacuba con Luna llena.