lunes, 17 de marzo de 2014

12 años de esclavitud. 15 años de mi libertad festejados en París.

   Steve McQueen (director con lentes) junto a los actores Chiwetel Ejiofor y Lupita Nyong’o.
   PHOTO / ROBYN BECK

Viendo la película 12 años de esclavitud (Biografía: Solomon Northup) sentí por primera vez el deseo de saber si mi bisabuelo esclavo africano de la nación conga, Abrahan Olano, había recibido latigazos por las mismas cosas absurdas por la que pega el abuso de poder de estos dueños de plantaciones de algodón o madera en el sur de Estados Unidos a mediados del siglo XIX. Son tan verídicos los que se dan en esta película que yo los sentí en mi espalda en el asiento del cine. 
Una espiritista cuando yo era adolescente y curioseaba todo me dijo hace años en La Habana, que cuando me doliera la pierda izquierda era el espíritu de mi bisabuelo, ayer me dolió toda la espalda mientras estaba sentado con los ojos aguados frente a la pantalla de cine, pensé... Joder si esa señora tenía razón, le dolía la pierna y la arrastraba por los putos grilletes que en algún momento llevó... Quizás no quiso decirme nada de latigazos ni de la espalda para no crearme más trauma de los necesarios. Yo sólo vi a mi bisabuelo una o dos veces cuando fui a santa Isabel de las  Lajas, en una provincia de Cuba. Dice mi madre que me quería mucho. Ahora me encantaría poder verlos para hacerle un montón de preguntas que nadie hoy será capaz de contestarme, pues él se llevó las respuestas, incluso, su nombre africano.
   Lupita Nyong’o. Recibió un Óscar secundario por su actuación en esta peli.

Lo mejor de 12 años de esclavitud, no es la putada de que a un hombre libre, músico, violinista y padre de familia lo secuestren, lo lleven para el sur de Estados Unidos donde aun permanecía el régimen esclavista, diferente a los estados del norte,  además, vivían los mayores asesinos de la época. Uno termina sensibilizandose con todos los esclavos que antes estaban en libertad en África y terminaron en contra de su voluntad en América vendidos por los propios negros con más poder de la costa africana a los portugueses, españoles y franceses que luego traficaban con ellos en América.

Escribo sobre esta película cerca de Montmartre en París, donde estoy de visita hace unos días y donde me iré mañana,  había tardado en escribir este post desde que vi la peli en Barcelona pero he vuelto a recordarla cuando estuve enseñándole a mi sobrino la estatua de la Libertad original en el Sena, cerca de la Torre Eiffel, advertí que llevo quince años libre del régimen dictatorial que me vio nacer... Pienso  en el final de una canción del Borris... ¡que bueno/ que bueno/ que buena es la libertad...!

   Yo delante de la Libertad, mi libertad en París 2014
    Alcanzada en París, 1999...