martes, 30 de diciembre de 2014

Casi nunca escucho a Norah Jones. No es recomendable en fin de año. Es nostálgica. Pero, ¿quién nos salva de la nostalgia?

Casi nunca escucho a Norah Jones. No es recomendable en fin de año. Es nostálgica. Pero, ¿quién  nos salva de la nostalgia?
Bueno. No voy a mentir. No sólo tengo nostalgia. Me puso triste su música. Ayer fue el cumple de mi madre en Cuba.  Hace tres que no la veo, pero sobre todo 16 años que no vuelvo a ese lugar donde nací. No ir me refuerza criterios éticos contra un sistema dictatorial y pleno de despropósitos. Pero también hace más ancha la posibilidad o la geografía de esa nostalgia.
Tengo varias pieles de ese síndrome de ausencia,  nunca se cuál  habito y cúal disfruto más. ..Eso no quita que a veces me puedan debilitar mientras mi psico desde Miami no aparezca...

¿Qué me lleva a esta nostalgia?
A Pablo Neruda le preguntaron una vez por qué decía que gracias a Federico  García  Lorca se pintan de azules los hospitales. 
Él no supo contestar. Y Neruda era poeta de los grandes. Yo que soy un poeta menor,  no sé tampoco cómo explicar esto... 
Quizás la metáfora de que la música de Norah  música es "blues" y el azul del Mar Caribe donde fundé mi nacionalidad  es un hecho y la humedad que me rodeo antes, quiźas tengas una pista. 
Otra es que el Eixample barcelonés donde hice esa foto hace una hora, tiene mucho de él Vedado donde tuve mi adolescencia..., y por último, yo y mi amiga Lissy mientras comíamos hacíamos un resumen de más de cinco amigos que se han ido de Barcelona a Miami. ..si eso te sirve...