miércoles, 14 de enero de 2015

Museo de Orangeri en París. Un jardín metido en un museo...


Esto no es un museo. Esto es un jardín pintado por Monet y metido en un museo, lugar además,  que está medio escondido en el Jardín de las Tullerias en plena plaza de la Concorde. No concibo París sin este Museo, no concibo mi vida sin estos detalles de París.
Los cuatros 
son extraordinarios pero el museo en sí mismo es de una  sutiliza arquitectónica aplastante. Construir un museo con paredes curvas en función de los cuadros de un pintor del siglo XIX es un acto que te hace volver a París cuantas veces sea necesario. Situar ese museo en el jardín de las Tullerias  cuando vas camino al Louvre, es superior.. 
No me escondo: Amo París y siento envidia de Pablo Lafarque,  Alejo Carpentier, Julio Cortázar,  Zoé Valdés, y otros amigos:  Roberto Manchon, Seguí, Sarah Caron, Laetitiia,  Mary, Armando, que respiran cada día ese aire.
Debo confesar que cuando vi los jardines verticales en algún edificio de New York, quizás no me impactó porque cualquier jardín vertical imita el Orangeri de París,  lo siento así.

Amanece...

¿En qué ciudad se está cuando amanece? ¿Qué ciudad no se parece a la ciudad de la memoria cuando el sol se levanta y uno aún sigue en cama?
Escucho canciones que grabé hace un año. Oigo un tema de Bela Fleck tocando el banjo, luego la orquesta de Cad Calloway desborda aun más esta tranquila realidad, y el jazzista Michel Partituchi me devuelve a la tierra. Los temas aleatorios de un MP3, no tienen la lógica de la conciencia como la tuvo en el siglo XX.
Este día un café en esta Plaza, hay un raro amanecer. En el momento en que escribo suena un danzón. Este azar que demuestra que tecnología y espíritu es lo mismo, los tópicos, también.
Hay dos café en la Plaza Nord, yo elegido uno de forma permanente. Si tuviese que decir los motivos, pudiese responder que es debido a que uno es interior, casi vaginal, y el otro tiene la promiscuidad de la mirada del transeúnte. Una estrategia que se aprende en los cafés de París, hechos para mirar a quien pasa. Dos chicas muy jóvenes rompen mi reflexión aburrida de cafés e improvisan una clase de castellano en toda regla…