viernes, 18 de diciembre de 2015

Poema a la hija legítima de Fernando Pessoa.

La Pedrera es más que un edificio. Es la curva perfecta en mi línea de vida. 
Ayer pasé de madrugada muy cerca de su piel y sus dientes (o molares en curva)  me sirvieron de luz para avanzar por una ciudad bellamente dormida. Yo pensando en otros dientes que brillaban muchísimo, tras un cruce de labios. De cuatro labios,  y la llené de versos. 
Extraña poética de relacionar la luz y los dientes con la hija legítima de Fernando Pessoa, que sabe de latin,  griego y ese idioma del sonido que es el bossanova. 

a Margarida.



Ilustrado por Colette.