martes, 21 de junio de 2016

Madonna que escribe sentada en el suelo.

Vida. Sólo te concentras así para escribir un poema. Sólo cuando tienes que contar una herida, enseñas tanta piel blanca sobre  negro. Me encantan esos pantalones cortos que parecen bragas, son como la libertad: de encaje.
Sólo cuando estás a punto de sangrar te sientas en el suelo sobre el viaje  de tu vida y no recuerdas que en tú mochila llevas casi todo lo que posees.
Sé que acabas de leer en el tren que te trajo a ese suelo, una encuesta terrorifica:
"De 86 años de vida, una persona sólo es feliz, 46 horas en toda su vida..."
Vida. Has decidido, que esas 46 horas que te tocan, sean creativas. El bossa nova de Tom Jobim dice:
"Tristeza não tem fim, felicidade sim" 
(Tristeza no tiene  fin. Felicidade, si.)
Foto Ingeborg. Instragram.

Queriendo hablar de pirámides para poetas

Queriendo hablar de pirámides para poetas
Tengo una foto en Lisboa
en la tumba de Pessoa
Y otra junto a su estatua de bronce
donde está a punto de decirme:
El Tajo no es el río
Que corre por mi pueblo.
La tumba de Gertrudis Gómez de Avellaneda
poeta y novelista
 pierde fuerza por estar cerca
del mármol de Antonio Machín en el cementerio de San Fernando en Sevilla.
Ninguno cuenta con escolta
como la de Jim Morrisson en París.

Galileo descubrió con su telescopio
Que la Luna no era perfecta
La tierra tampoco.






Poema del libro Síndrome de Ulises,
Arsenio Rodríguez Quintana,
Editorial Linkgua, Barcelona. 2004.