jueves, 7 de julio de 2016

Tú, Isla frente al espejo vestida de blanco.

El lunar bajo el nacimiento de tu pecho izquierdo es la mejor señal para un poeta zurdo cómo yo que vive fuera de una realidad: diestra
Que condiciona nuestra vida.

El vestido sin sujetador de lejos parece simple. De cerca, el brillo de cristales se confunde con el cristal de tu piel cuando está húmeda. Podrías estar desnuda...
De hecho, estás desnuda.  
Vestido blanco óptico sobre piel blanca 
es la antesala de tu desnudez.
El hecho de poner una sábana llena de flores indica que sabes que el sexo te lleva al Paraíso,  que es nuestro jardín inicial
aunque no seas católica practicante.

El lector no sabe (ahora se enterará)
Que me miras a mí. Finges jugar a ser Narciso ante el espejo, y sabes que seré Eco.
Quizás por ser el único que ve tras de tí
una Luna.
Quizás por ser el único que sabe que buscas saltar más allá de tu sombra.
Quizás por saber que tienes temor al salto.
Por eso estás inclinada hacia atrás.
Y abres el ángulo del lente 
para ver en mí detalles...
Para encontrar patria bajo mis ojos...
"quiero tu mirada subrepticia, tu sonrisa real; esa sonrisa solitaria y mordaz que solo la frialdad de tu espejo y yo reconocemos."
Pero no te ríes.

Aunque no puedo salvarte.
Haré que tu piel de pan 
sean los ojos fijos del tigre 
que avanza por el desflidero de la Luna.
Te pasa por irte de una isla 
a otra isla mayor y europea.
Nos pasa por ser una isla allá donde  vivamos.


Barcelona. 2016.