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Poemas y Cuentos: Arsenio Rodriguez Quintana

CUENTOS (Libro La Caída y Otros Deseos, La Habana, Año 2000.)

LA LÍNEA DE SOMBRA

Para Alí

 
La leche en los senos de mi madre tuvo su aliento único de suave privilegio entre mis dientes: senos sobre mis labios gruesos femeninos como la saliva que va cayendo entre el vientre y su pecho y recojo con mi lengua una y otra vez...
     Las aves que vuelan en una línea curva me recuerdan siempre sus caderas saliendo del agua con los pies muy húmedos y cubiertos por una neblina de arena también húmeda.
     De niña todos intentaban, al menos una vez, acariciarme el cabello, eso se convirtió en asumir una actitud, en tratar de reconocerse a sí mismos o reconocer el cariño que sentían por mí, a través del espejo que le ofrecían mis cabellos guiados por el tacto de sus dedos.
     Nunca imaginé por qué la práctica de esta costumbre me creó barreras en la comunicación. Ahora quizá pueda entender apenas sus bordes.
     Ellos no pensaban que acariciándome el cabello, también me rozaban la frente, convirtiéndola enVictor Manuel: Dos Mujeres una libre zona de elementos libidos, tan ajena a la inocencia propia de mi niñez, y condicionada por el hecho de que en las niñas, cuya sensibilidad sexual se instaura el mismo día de su nacimiento, no pueden amar de otra manera que no sea corporalmente. Por eso, todo esto tuvo su encanto.
     Solo el tiempo me educó para saber diferenciar la profundidad de una caricia. Por más de una década, más que una duda, ha sido el elemento necesario para que yo tratara de encontrar un lugar del silencio que me permitiese pulsar las vibraciones que ataban mi cuerpo con estas escenas que no alcanzaba a comprender.
     Ocultarme pasó a ser mi desnudez mayor, ocupando grandes espacios de mi cuerpo.
     Corriendo riesgos continuamente, ya que mi madre, cuando me sorprendía en estos aislamientos inofensivos – como los califiqué después – se asombraba tanto como si sorprendiera en un baile de máscaras una palabra tratando de imitar en el aire el difícil gesto de una mariposa: se ponía inquieta, anterior, distinta, quizá porque se veía reflejada en las mismas reflexiones de su niñez.
     Ella sentía cómo todo esto ayudaba a separarme del cangrejito de la felicidad que me aguardaba, creyendo además que me aislaba por sentirme inferior. Nunca pude explicarle que el esfuerzo que hacía por estar sola no era por sentirme inferior, sino distinta.
     En la tranquila soledad del closet de mi cuarto, yo hacía con la tenue luz que penetraba entre la irregularidad filosa del marco, lo que ellos no podían con toda la luz que caía en el balcón y las conversaciones que sostenían. Además, era una forma de recuperar a mi padre, que ya se había marchado de casa, pero no de mis recuerdos.
     Sola, reconocía mi independencia en la línea de sombra que me separaba de las cosas materiales, de las cuales ahora no puedo apartarme.
     Sola, era una vez más. Una conversación privada. El desdoblamiento de una niña que intentaba hallar sitios adultos en su mente para, desde allí, hacer añicos los cristales formados por mi timidez: encerrada en un círculo donde imperaba la desconfianza contra la jerarquía familiar ejercida con la fuerza del cariño.
     La costumbre de refugiarme desarrolló una sensibilidad en mi carácter, que revelaba nítidamente los menores índices de hipocresía en cualquier persona que intentase falsamente demostrar cierta afección. Sola, con mis fantasmas espirituales, llegué a ser una confesión, una libertad escondida en algún sitio del pasado junte a una niña, que ahora me ayuda a salir sin temor ante la responsabilidad que tengo de elegir un camino sobre mis reflexiones.

OTRA CARNE
 
Dormía desnuda después que ambas habíamos limpiado el albergue, su desnudez la hacia más inocente envuelta en el silencio y la calma. Aquel reposo estático anterior a la comida formaba parte de la atracción diaria que generaba su cuerpo al saber que su costumbre era desnudarlo bajo las sábanas.
     El sueño va acompañado de esos jirones leves e inconscientes, cuando se adormece la carne que va entre la carne. Este modesto trastorno de posiciones y la corta longitud de pliegues de sábanas que tenía so-bre el pecho y el cuello hizo que un seno saliera sin pudor de la tela. Esto tiene que haber ocurrido otras veces porque apareció sin timidez en su naturaleza.
     Las pasiones son bellas en tanto que permanecen inconfesables y malditas. Yo intentaba Sonja Sekula: Amies, 1963.concentrarme en la lectura pero los matices bronceados del pecho y el cuello formaban un contraste notable con la democracia pálida de aquel seno ondulado y pasivo. Nunca había podido observar con tanto detenimiento un seno. El seno marginado y sublime reproducía su rostro en mármol y sin párpados, daba una idea exacta de la esbeltez de sus nalgas tapadas, risueñas y tranquilas en su respiración. El pezón reposaba sobre su círculo con el sostén que genera el equilibrio de esa carne débil capacitada solo para el tacto húmedo de la lengua. Entre la aureola carmelitosa del pezón y las líneas de su masa adiposa se cierra parte de su magia como la del caracol sobre su oído. No deseaba tocarlo, sería un crimen desdibujar con una caricia la forma de algo que ha condicionado toda una cultura contemplativa con el carácter de sernos necesaria, útil por el placer que representa. No miré con odio ni recelo, no deseaba competir, competir entre mujeres es ser tonta heredera de Safo. Había algo perdurable en su seno que lo hacía alcanzar su eternidad. Es como estar en el seno de Dios. Su belleza sobrevive ahora bajo cualquier blusa sin sostén y no sé la razón, este resto de fe no está en mi poder.
 
 
LA CAÍDA
 
Hay formas en que suelen estar encuadernados los recuerdos con nuestras emociones, que a pesar del ángulo en c¡ue se intente meditar sobre ellos para evitar su salida, se niegan a permanecer ocultas e inmóviles en un punto del pasado cargados de mutismo. Tienden a salir bajo cualquier pretexto.
     La caída que ya dura seis años en mí, la recuerdo como un golpe que nos teje el movimiento sobre ciertas costumbres.
     Esa tarde Fina y yo jugábamos entre las literas. Hubo un momento en que quise acumular energía para otro juego de emociones.
     Ella no se percató y, aprovechando que no la estaba mirando, comenzó a acercarse para empujarme con un suave toque. Yo estaba desequilibrada con un pie en el aire y el otro aguantando mi peso debajo de los muslos, los brazos los tenía ocupados sacándome una blusa negra sin mangas que me ponía después del almuerzo. En esta posición, caí al suelo.
     Mientras fui cayendo todo pareció distinto, la litera barnizada con ese color beige se fue poniendo verdiamarilla con la gravedad del vuelo.
     Esto me creó tantas dudas, que no supe diferenciar si era yo la misma que estaba cayendo, o la otra que un rato antes, jugaba.
     El dolor no fue tan importante como el hábito que conservé en lo adelante de estarme mirando losSonja Sekula: LesbiennesII, 1963. senos cada vez que me desnudaba ante las aguas de cualquier espejo y de mirar los de cualquier amiga que estuviera cerca cambiándose, incluso pasados los años, reconozco que esa costumbre ha marcado mi carácter. Pienso con severidad que la belleza de una mujer comienza y termina ahí. La cicatriz es la huella que ha quedado en mis senos después que extirparon los nódulos. Ella es en realidad quien ha durado años y no envejece con el desgaste que proporciona el tiempo en el camino. Porque los senos de una joven de quince años son más importantes que un puente, y un puente en mi provincia es como un labio, la ciudad de los puentes. Los senos uno se los ve crecer buscando un color mientras los ampara la adolescencia en esas dudas.
     La caída fue el final de mi forma anterior. Ayudó a concentrar mis recursos eróticos de plena adultez, apenas la adolescencia. Gustarán. Volverán a ser realmente bellos como dice la doctora, me pregunto con frecuencia.
     A veces quisiera que la huella se convirtiera en el lunar de Sayoko la japonesa, para que salga de mí sin dolor como la piel de un frijol asado resbalando sobre mis dedos.
     Pero la realidad no complace a la ilusión como el sueño a mi cuerpo. Solo queda la esperanza de que algún hombre vea la señal en mis senos que sus ojos buscan para salir de su cuerpo.
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 Cuento: Epitalamio 
(sé publicó en 1993 En en libro: Los últimos Serán Los Primeros, Ed Letras Cubanas e Instituto de Cooperación Iberoamericana de España y la Embajada de España.)


"Epitalamio"
Trastea sus dientes en la noche y no tiene parásitos alojados en el duodeno. Su acompañante intenta despertarla sobando sus senos en el sueño. Ella aun sin despertarse consigue excitarlo membrum in manun prendere et ejaculationen interfemora. Estaban tan alucinados, que no percibieron mi entrada en la habitación. Las palabras que logre interpretar son "Dulce Ratón", "Angel Terrible". Después del cunnilingus se levanto de la cama. Tenia que ayudarse en la onania, aunque también se masturbaba mediante la compulsiva aproximación de ambos muslos, solo su propio dedo podía provocar notable excitación en su vulva, provocando un maximum que aquel hombre no le ofrecía.

A los nueve anos de edad fue tocada en los genitales por un hombre de unos cincuenta anos; con quien sintió delirium tremens cuando sanguinem mentruatuionis amatae lambit et deverat. Se habitúo desde entonces a friccionarse en el lado izquierdo de la vulva, aproximadamente en el tercio superior del labio menor izquierdo. Su actividad corporal predominaba especialmente en el lado izquierdo; en todo caso realizaba actos a menudo con esta mano, por ejemplo, el acto de cortar con las tijeras. Lo que hacia hoy no era una fricción superficial, sino una frotación de toda su ninfa. El dedo percibía los espasmos de la vagina.

De pronto Li se detiene obedeciendo a los recursos de la memoria y recuerda cuando tenia quince anos como se metió en la vagina la punta de la almohada, con la cual quiso representarse un glande,y su amiga entro en ese momento en el cuarto que compartían y practico con ella anum feminarum amatarum lamberat. En ese momento miro hacia la puerta donde yo me encontraba. Se dio media vuelta en la cama y siguiendo los nuevos impulsos de su mano izquierda se introdujo uno de sus dedos en el ano que el esfínter recibió con acelerados latidos y una discreta nerviosidad conocida. Su acompañante hubo de someterse al nuevo estado de cosas y mediante la mano forzó otra eyaculación que dejo caer en el espacio vacío entre sus nalgas facilitando la introducción de aquel prepucio flácido, incapaz de librar la distancia de ese nuevo laberinto que exigía la eficacia de un prepucio eréctil. Se dejo excitar así el cunnus con el pene curvo, lo cual le produce gran excitación. Ella le hizo resaltar días anteriores la ventaja de las relaciones anales, además se libraban de luchar contra la vaginacin que ella padecía.

Claro que desde hace algún tiempo Li sabia que era muy difícil lograr orgasmos con hombres si estos durante el coito no presionaban bien con el membrum el lado izquierdo de la vagina, cosa que muy pocos lograban a pesar de ser advertidos. Su onania y penetración anal en ella estaban justificadas, dado que en ese trance podía con su mano complacer aquel sitio irascible en la vagina. Ahora cuando percibe que el orgasmo se aproxima perdió el conocimiento. Quis, quid, ubi, quibus, auxiliis, cur, quomod, quando? Lo anterior es un hexámetro técnico de Marco Fabio Quintiliano, que encierra lo que en retórica se llama la circunstancia: La persona, el hecho, el lugar, los medios, los motivos, la manera y el tiempo. Resuma además toda instrucción criminal: ¿Cuál es su crimen? ¿Dónde lo cometió? ¿Por qué? ¿De qué modo? ¿Por qué medios o con qué cómplice? ¿En qué tiempo? ¿Quién es el culpable? Semejante trauma es la noche de bodas, especialmente cuando transcurre sin orgasmos en una de las partes.




Cuento publicado en la antología “Los Últimos Serán los primeros”, editado por la editorial Letras Cubanas, La Habana, 1993. Reproducido con permiso del Autor.


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Gabi Romano dijo...
Sólo agregaría al decir de Margarita Mateo citado en uno de los comentarios, que parte diamantina de la magistralidad de este relato en particular (y me refiero a "Epitalamio") es el arte de cincelar un título que contenga lo escrito, un título que atrape los sentidos allí desnudados, y a la vez suelte la capacidad del lector para volar desde ese título mismo hacia sus propios laberintos vivenciales. Ese arte, el arte de "nombrar" lo escrito, ese arte también es parte del arte que nos ofrece Arsenio Rodriguez. Gabi
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POEMAS 
(Publicados en la Revista Digital Naufragios, 2009, EE.UU)

Otros versos a Yara
Vencidos por el azar vamos cruzando la bahía
mientras cae la sombra.
La nave está llena de gente
y tus piernas son los huesos del agua...
Ese silencio que escucho mientras callo.
No vamos en una chalupa por el Nilo
No es época de faraones.
Cúbrete que durante el viaje
habrá derrotas sobre alfombras del estío.
“No caigamos en lo del paraíso recobrado,
vivimos de una resistencia,
porque los hombres que venían apretujados
en un barco en 1492,
caminaron dentro de una resistencia,
ellos pudieron ver un ramo de fuego
que caía al mar porque sentían la historia
de muchos en una sola visión”.
Nuestra salvación de la nada vendrá por mar
Saldrá del mar
Mientras no tengamos un ancla.



Los hijos de Tritón

A Fidel Moreno Ojeda[1].
y Juan Carlos Mirabal.
"En un mundo de fugitivos, aquel que toma
el camino contrario parece que huye."
—T. S. Eliot.
No tengo el valor de jóvenes que salen
sobre una balsa y no regresan...
Cada cual tiene su ficción que arrastra.
Ni la serenidad de verlos partir con la
angustia colgada por esta rutina, donde
otros siguen cociendo las piedras para
beber de su caldo.
Su camino es el silencio pérfido
sobre los pliegues del agua
Su camino de lo peor es infinito.
El secreto porvenir impone
Memorias de un mismo rastro
Reflejos que no salen de agua.
[1] Por la complicidad en la sangre que generó su visita a la calle Villegas No 7, Habana Vieja, Agosto 1994.

Razones de una mujer
I
Los sueños de Silvia
viajaban por sus manos
que eran las ramas de un árbol.
II
Los hechos de Silvia
fueron el cuento de la virgen
que empujó a su hermano desde un árbol.
III
Yo nunca he visto su corteza
pero en cada hoja que se mueve
está previsto mi tránsito.
IV
Los amores de Silvia Bolmey
fueron su único privilegio.
V
No diremos que Silvia tuvo talento.
Talento fue la moneda de los antiguos
griegos (26 kilogramos en Ática)
Representó ilusoriamente
una cifra de oro o plata.
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Las proteínas de la luz

Publicado por el periódico La Vanguardia de Barcelona, sección E-poemas publicados en la edición impresa

A Yara Duverger Vidal

Veo a Armstrong en la tele dar sus primeros pasos en la Luna cuando se cumplen cuarenta años de su vuelo; tiene  la misma desconfianza en sus piernas que nuestra hija, que comienza andar. Maya por su forma de mirar la Luna desde el balcón dándole luz a la Sagrada Familia de Gaudí, sabe que existe. Al abrazarnos en casa, nos introduce trazas y proteínas de la Luna dentro, que anulan todas las palabras. Más tarde juega con la arena del mediterráneo en la barceloneta  sin saber que el tiempo se le escapa de las manos…
Arsenio Rodríguez Quintana, 46 años
Barcelona



Poema Serás comunista pero te quiero, del libro  "Sindrome de Ulises", publicado esta vez, en un blog de Islandia. La administradora Snilldur, me dijo que lo hizo para practicar el castellano con mi poema. El libro lo compró en una visita a Barcelona. Es sin duda una de las cosas más singulares que me ha ocurrido con un texto.

Voðaleg traffík er hérna
BY SNILLDUR
Var Þórdís að hlekkja á mig eða hvað? Annars er hér ljóðastund eins og alltaf þegar ég er að læra. Að þessu sinni ljóð sem ég skil mjög illa þar sem það er skrifað á tungumáli sem ég kann lítið í. En kannski eina tungumálinu sem er ljóð í sjálfu sér. Og þýðing óskast.

Serás comunista pero te quiero
Si llora después leer a Pablo Neruda
tiene una vida detrás
Si ríe comienza la trayectoria de la luz.
‹‹Los recuerdos son engramas. ¿Y eso qué es?
Son como cicatrices en la cabeza. Y entonces vio
una fila de personas con escoplo de carpintero haciendo
cicatrices en la cabeza››.
Manuel Rivas Lápiz de carpintero
Arsenio Rodríguez Quintana
f. 1964
Time Tuesday, April 24th, 2007, 7:09 pm   |
 “Voðaleg traffík er hérna”