jueves, 17 de mayo de 2012

Harlem Jazz Club recibió a Vanito Brown


Vanito Brown tuvo la habilidad de reunir a fines de los años ochenta en la esquina de 13 y 8, una casona del Vedado,  a un grupo de poetas, pintores, performers, y sobre todo de cantautores, que cambiaron la forma de mirar la realidad en La Habana. Partieron de una base excelente, intentaban alejarse lo más posible del Movimiento de la Nueva Trova (MNT), que regía el país como un mantra (Según la tradición budista, un mantra no tiene efecto completo si la práctica de su recitación no es supervisada y autorizada por un maestro competente). Un dato que confirma este precedente, es que los participantes originales de 13 y 8,   no se obsesionaron con presentarse a la evaluación bochornosa por jurado (a veces de trovadores más mediocres de los que se evaluaban) para ser miembro oficial del MNT. Si superabas esta prueba obtenías el crédito  oficial para actuar en Festivales, programas de radios y en la tele.  Los del grupo 13 y 8, sencillamente escribían sus canciones y las interpretaban allí y en las casas de sus amigos que era su extensión natural: las descargas; los jóvenes cercanos a este fenómeno bastante alternativo al sistema en sus orígenes, los eligió  y los siguió durante años en esta peña. Cuando lograron salir del país hacia España, Ecuador, Argentina, Suiza en los años noventa,  y grabar sus canciones en varios discos, con sellos nacionales o con multinacionales como BMG Ariola o EMI:  Lucha Almada, Habana Oculta, Habana Abierta (tres CDs), trascendieron esta esquina y se convirtieron en el ídolo de muchos.
El miércoles pasado se presentó Vanito en el Harlem Jazz Club, de Barcelona, en un concierto íntimo, solo a guitarra, donde estos cantautores se hacen muy  fuertes, pues la palabra de lo que quieren decir