sábado, 28 de septiembre de 2013

¿Falleció el cantante brasileño Roberto Carlos?... Desahogo una tristeza adolescente.


Roberto Carlos en los años setenta
La noticia sobre su muerte, no está confirmada, mi evocación sobre su impacto en mí, sí.
Fui chaperon de mis hermanas en mi adolescencia. Esto quería decir que mi madre exigía que para ir a las fiestas de sus amigos tenían que llevarme a mí, su hermano pequeño, como impedimento estratégico.
Yo no vigilaba sus comportamientos de bailes apretados, ni sus besos furtivos.  Me sentaba cerca de la música y solía escuchar José Feliciano, Roberto Carlos entre otros cantantes hispanos de moda en los setenta y prohibidos en Cuba por cantar en países capitalistas y de derechas. No obstante, se bailaban clandestinamente.
Con Roberto Carlos todo fue diferente, la primera vez que escuché Desahogo, juro que supe que era enamorarse o amar... No había leído a Erich Fromm o sea, El Arte de Amar, no obstante, advertí que amar siempre debía ser una entrega incondicional de uno sin importar lo que diera el otro, eso debía ser la felicidad...
Creía que eso era sólo parte de mí mundo, no obstante, cuando me hice crítico de música y comencé a trabajar de cerca con la generación de cantautores encabezada por Gerardo Alfonso, Carlos Varela, Santiago Feliú, Xiomara Laugart, Tosca, todos sin dudar, se sabían también las canciones de Roberto Carlos y en varias conferencias y textos que publiqué por esa época siempre afirmé que esta generación aprendió hacer canciones de amor con sus textos, no era casual que al final de muchas descargas en casas de amigos cantaban a Roberto Carlos mejor que a Pablo y Silvio Rodríguez, sus referentes de la época.
Me pondré muy triste si se confirma su muerte, con él, más bien con su voz,  se va una parte de mi adolescencia... O mi Desahogo...

¿Por qué me arrastro a tus pies?
¿por qué me doy tanto a ti?
¿y por qué no pido nunca
nada a cambio para mi?

¿Por qué me quedo callado
cuando me sabes herir
con todos esos reproches
que no merezco de ti?

¿Por qué en la cama doy vueltas
mientras tu finges dormir
pero si quieres yo te quiero
y no consigo fingir.

Te has convertido en la punta
que clava mis sentimientos
Te has convertido en la zona
más tristes de mis lamentos.


Pero resulta que yo
sin ti no se lo que hacer
a veces me desahogo
me desespero ¿por qué?

Tú eres el grave problema
que yo no sé resolver
y acabo siempre en tus brazos
cuando me quieres tener.

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