sábado, 17 de enero de 2015

No tenía mi cepillo de dientes pero tenía bluetooth.






No tenía mi cepillo de dientes rojo que compré  hace un año, lo había tirado. 
Ni mi camiseta de Tiburón con la que dormía en su cama, -más bien su mandíbula-.  
Eso sí,  tenía como novedad  bluetooth,  y podía poner canciones desde la cocina o el sofá con su móvil o el mío. Mantenía el peso y el vientre corporal de hace un año. 

Con el bluetooth escucho "Bahía con H"  que cantan Gilberto Gil y  Caetano Veloso. Y sobre todo Cartola. Me asombró, lo bien que bailamos samba casi de madrugada cuando los dos teníamos que trabajar al otro día. No obstante, no funcionó el retorno.

Eso sí, desayuné con bluetoorh,  confitura de mango, kiwi y maracuyà. Recomiendo este elixir al oido y al paladar juntos.
En la canción "Bahia con H" ellos dicen: -¿Quién  no quiere ser Baiano?
Esta canción identifican a Bahía con Brasil, no van mal, yo identifico el mediterráneo con toda Europa. O todas las mujeres con Eva, que no siempre está en el Paradiso. A veces sale del jardín inicial  con umbrella a pasear y conservar la piel en mi piel...
y escuchar música brasileña...
y jazz...
y blues...
Y vuelve a su jardín que es su Paraíso.
Similar a  la muchacha borrosa de Fidelio Ponce que ilustra mi post... Descansa, que el samba no termina y vuelve,  y mi GPS nuevo me indica un camino de retorno a la piel.


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