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sábado, 17 de febrero de 2018

Con Víctor Amela en La Tornada. Desayuno literario... hablando del Procés y del paquete cubano.

Con el periodista Víctor Amela en La Torna de Bogatell,  reconocido intelectual en Catalunya por sus entrevistas en la Contra de LaVanguardia, sección de la cual es fundador, y sin duda, por ser uno de los críticos televisivos más importantes de estos tiempos.
El azar y la flauta de mi hija me hizo llegar hasta allí para tomar un café mientras ella toca sus clásicos europeos. Lo vi llegar, y me reí pues ayer mismo estaba mirando ArusCity viéndolo. Fue allí donde comencé a verlo y al principio nunca lo asocié al periodista.
Ahora hablando con él sobre el Procés, donde coincidimos en que cada vez que está en su punto más bajo Rajoy con su torpeza permanente da aires al Procés, esta vez con la inmersión linguística... El que se define como charnego sabe de la importancia de hablar otra lengua y yo le comento que mi hija es bilïngue como muchos niños nacido aquí. Rajoy puede estar orgulloso pues ayer volvió a unificar al independentismo con su distracción de convertir el catalán en lengua vehicular.
Se rió cuando le comenté que en Cuba que no hay internet la prensa española se lee a través de memorias y discos duros que se bajan de internet y le llaman el paquete.
Enrique Vila-Matas a quien conocí por azar y terminó reseñando mi primer libro publicado en Barcelona, me dijo que en las Ramblas te encontrabas incluso a personajes que ya habían fallecidos.
A Victor Amela lo encontré cerca del mar y me ha caído muy bien. Reconforta encontrar a dos pasados los cincuenta con lentes rojos y azules. Nos une mucho más que literetura.

Me pregunto: ¿tiene algún sentido inundar las redes con fotos de un asesino de adolescentes?

Estoy verdaderamente espantado como casi todo el mundo con otro crimen más en las escuelas de Estado Unidos.  Aunque las armas, y la libertad para tenerlas y adquirirlas es responsabilidad de un gobierno tras otro en norteamérica que esa sociedad y sus ciudadanos parecen no cuestionar en su mayoría y muchos, además, intentan justificar.
Claro a estos -justificadores- querría verlos yo, si les tocara una bala infame a uno de sus hijos. 
Ahora,  cuando ocurren estos crimenes, vuelve el debate. Aunque  siempre se termina acallando tras unos días de revuelo, y en seis meses, o un año, otro imitador del anterior que compró las armas como "churros" volverá a disparar.
Confieso que estoy más espantado con la voluntad de muchos de poner en sus muros las fotos de este asesino. No sé a qué responde este morbo de reconocer y hacer reconocible a este personaje mediocre y enfermo.
No sé que interés puede tener reconocer a este excretable señor cuya fama ha sido asesinar a mansalva a otros adolescentes. Las personas que hacen esto no se dan cuenta que precisamente ese protagonismo es lo que quiere ese asesino. Además, cuál es la diferencia entre este, y él de hace un año con Obama, o él otro con Bush, o el anterior con Clinton. No son diferentes, en sus rasgos son asesinos.
Los  excrementos o cualquier sustancia de desecho, se expulsan del cuerpo. Y en este caso se expulsan de la sociedad civil y sus redes de información, no se perpetúan colgando imágenes.
Ese protagonismo  yo no le doy. Como verán,  no he puesto ni pondré una foto suya. No es necesario. Los asesinos no se merecen ese privilegio por matar a más de una decena de adolescentes. 
En el centro educativo Marjory Stoneman Douglas High ocurrió una masacre perpetrada por un asesino. Yo prefiero recordar a Melissa Falkowski que salvó a 19 niños escondiendolos en un armario que el nombre de ese infame, mucho menos su asqueroso rostro. 
A Ella solo la he visto en CNN  y en ningún muro de facebook.