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domingo, 7 de febrero de 2016

Mi identidad asesina un domingo en Barcelona...

Hoy domingo voy por la Ronda de Dalt rumbo a Sant Just Desvern donde habitualmente repongo combustible, llevo puesto Musicology de Prince, antes puse un danzón tocado por Gonzalo Rubalcaba. Voy con dos amigos en el coche, Amin Maalouf con Identidades asesinas, y Zygmunt Bauman con Sobre la educación en un mundo Líquido. 
   

Es cierto, que vivo y descanso mis lecturas frecuentes en libros digitales, no obstante, aún trapicheo en papel ciertos títulos por el tacto, el mismo tacto erótico del iPad con que escribo este post. Alguien me ha pedido expresamente por twitter que le cuente que hago un día como hoy cuando no tengo a mi hija. 
Es imposible trazar una ruta de azar en Barcelona. He fracasado en intentar tener una cita, y he fracasado en ver una peli que sólo ponen en un cine en Barcelona. A partir de aquí no sé la ruta que sigo, no quiero saberlo tampoco. Ante un Mini Cooper escribí mi anterior post, ahora estoy en una cafetería de mis preferidas con un café de 1 euro, 25, wifi gratis y un ambiente perfecto. 
Tengo La Vanguardia delante con la manifestación de los catalanes en contra de la independencia de Catalunya, ahí cojo el libro de Maalouf y leo...
"Es exactamente eso lo que caracteriza la identidad de cada cual: compleja, única, irremplazable, imposible de confundirse con ninguna otra. Lo que me hace insistir en este punto es ese hábito mental, tan extendido hoy y a mi juicio sumamente pernicioso, según el cual para qué una persona exprese su identidad le basta con decir;soy árabe! soy serbio, soy francés, soy negro! soy musulmán, soy judío; a quien como yo acabo de hacer enumera sus múltiples pertenencias se lo acusa al instante de querer disolver su identidad en un batiburrillo..."
Maalouf parece haber leído mi pots donde reescribo y asumo el concepto de un verso "soy un guión entre dos palabras," cubano-español.
En ese instante por FaceTime entra mi hija para decirme que ha hecho un libro con dibujos y me lo cuenta íntegro. Mi hija, tendrá una identidad cultural catalana, por la lengua y la cultura que bebe de aquí cada día, y tendrá otra de los restos que me queden a mí, a su madre y a nuestras familias y amigos cercanos del Caribe. Luego irá adquiriendo otras identidades a través de sus novios, de los libros y de los países que visite, para mi suerte, no tendrá una sola y quizás en un futuro nadie le obligará a definirse porque habrán muchos más niños como ella que serán multitud.
En ese instante tomó el libro de mi maestro Zygmunt Bauman y leo...
"Durante los más de cuarenta años que viví en Leeds observé, desde mi ventana, a los niños que regresaban  a casa desde una escuela próxima a mi casa. Los niños raras veces caminan solos, prefieren andar en grupos de amigos, y ésta es una costumbre que no ha cambiado. Sin embargo, lo que contemplo ahora  desde mi ventana sí ha cambiado a lo largo de los años. Hace cuarenta años cada grupo de chicos tenía <un solo color>. Hoy casi ninguno lo tiene."

No puedo hacer un retrato del día si sólo son las 16 horas, he hecho sólo un acercamiento a un domingo en una ciudad, donde ahora escucho a la catalana que más me gusta actualmente haciendo música: Sara Pi, cuyo disco Wake Up, es una delicia para el oído soul-pop, en inglés y portugués...
Alguien ya le ha dicho, si eres catalana como cantas en inglés ....nada, identidades asesinas...