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miércoles, 25 de abril de 2018

La engañadora Cifuentes dimite por un video donde la pillaron robando botes de crema de 40 euros.


Un chachachá muy famoso de Cuba, La Engañadora, hacia la historia de una mujer que iba con atributos falsos. O sea, usaba rellenos y no tenía casí nada de lo que portaba...
Cristina Cifuentes  se ha convertido en un mes, de Presidenta de la Comunidad de Madrid, a ser la engañadora que falseó un máster; y a más a más,  en ladrona que pillaron robando botes de crema en los supermercados Eroski, cuando era vicepresidenta de la Asamblea de Madrid.
Es de tal bajeza que una representante política la mantenga en su cargo su presidente del Partido Popular y jefe Mariano Rajoy, tras desprestigiar la universidad Rey Juan Carlos con un máster falso que miles de jóvenes se pagan con trabajos precarios, y sin pago de la seguridad social, en bares, cocinas y de canguros,  que esta 'rata de cloaca', ahora sabemos que había robado cremas de 40€ cuando cobraba entre sueldo y dietas casi 3mil. En realidad, lo segundo me parece un chiste adolescente. Por cierto, la pillaron en 2011 en la misma fecha que hacía ( no hacía el máster) ya sabemos por qué no fue a clases.

Lo terrible es que el PP pondrá a un segundo o tercero. C's le parecera excelente esta regeneración (que es remover escombrerías y sacar otro)  con tal de no echar a la calle a esta panda de ratas, y poner al PSOE y Podemos. Y estar un año más el PP en Madrid y todos (derecha)  felices. Quiero equivocarme.

Letra de La Engañadora.

A Prado y Neptuno
Iba una Chiquita
Que todos los hombres
La tenían que mirar

Estaba gordita
Muy bien formadita
Era graciosita y en resumen colosal

Pero todo en esta vida
Se sabe sin siquiera averiguar
Se ha sabido que en sus formas
Rellenos tan solo hay

Que boba son las mujeres que nos tratan de engañar  ME DIJISTES

Ya nadie la mira
Ya nadie  suspira,
Ya sus almohaditas
Nadie las quiere apreciar.



Lecturas de sublime de deseo japonés sobre un masajista ciego.


■Yaichi es un masajista y músico ciego que entra al servicio de Okichi, esposa del señor Nakasama y sus tres hijas, personajes históricos reales y miembros de la nobleza “feudal” japonesa. Su profesión de masajista le abrirá una puerta a menudo cerrada para el resto de hombres a un mundo femenino, injustamente obviado a lo largo de la historia. Yaichi adoptará la figura de confesor, a la vez que se vuelve un admirador de Okichi. La figura de masajista se convierte entonces en el vehículo perfecto para que Tanizaki nos introduzca en el mundo de las mujeres japonesas durante la era de los samuráis. Esas mujeres que fueron personajes históricos pero que han quedado relegados a la sombra de los grandes hombres que había junto a ellas.■