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viernes, 18 de abril de 2014

Olvidemos que García Márquez era castrista. Hay matices en eso...


Causa


Reúno estas palabras para cuatro personas,
alguien más puede cazarlas al vuelo,
oh mundo, lo siento por ti,
no conoces a esas cuatro personas.
Ezra Pound

Cuando el tiempo pase, y Fidel Castro  no sea más que un mal recuerdo como Hitler, Mussolini, Stalin y otros cuantos, alguien se acercará a los libros de García Márquez desde un tablet, o en una biblioteca tradicional y quedará fascinado con el orden de las palabras de un maestro. Nadie pensará en su amistad peligrosa con Castro,  sólo pensaran en sus textos.
No queda dudas de que Ezra Pond era un gran poeta con una gran parte imbécil. Yo lo leí en La Habana sin saber que era fascista, nada menos que idolatraba a Mussolini.  Hoy casi todo el mundo, incluyendo amigos muy cercanos detestan la cercanía de Gabriel García Márquez con Fidel Castro, pero reconocen que leyeron sus libros y ninguno afirma que no dejarán a sus hijos sin esa lectura, no obstante en casi todos siento que les duele más de lo normal este hecho que es totalmente anecdótico y esfimero en su carrera aunque haya durado en el tiempo. 
Esto último,  lo digo con propiedad de historiador, nadie se acuerda ya que Aristóteles era amigo personal de un desmadrado Filipo II, que entre otros asesinatos tiró al agua nada menos que a 3 mil prisioneros y este sabio le crió a su hijo de 13 años, nada menos que Alejandro Magno, otro conquistador y no menos asesino. ¿Alguien que estudié historia, filosofía, biología, lógica, matemáticas tiene el valor de no leer algunos de los 31 tratados que nos llegaron de él ( escribió cerca de 200) o criticar a Aristóteles por haber sido amigo de un asesino y mentor de otro conquistador igualmente asesino?
Pienso que Castro estará feliz que la gente lo asocié a Márquez, no deberíamos darle el placer de ser coprotagonista  de un genio literario con defectos... Paul McCartney, ese genio de los Beatles, se comportó con Yoko Ono como un racista,   el propio Lennon dijo 1980:
Lennon revealed that while they were recording the song, Paul McCartney looked at Yoko Ono in the studio every time he sang “Get back to where you once belonged”. O sea, vuelve al lugar de donde viniste...  Yoko Ono, mujer de Lennon, venía de Japón,  lo que sin duda hace a Paul un racista ... ¿dejarán de escuchar sus canciones?

Hoy ( viernes santo) como todos me desperté con la noticia de la muerte de García Márquez ayer (jueves santo). Lo primero que hice fue ponerme una camiseta de Frank Kafka que compré en Praga. Márquez comenzó a escribir por su cuento La metamorfosis ... Luego recordé que Compay Segundo cuando le entrevisté me dijo  que él le confesó que se sabía la canción Macusa, de Compay de memoria. Juro que mucho más tarde y por la insistencia de muchos me han obligado a verlo junto al señor  dictador. Hay que hacer un esfuerzo de no recordar lo negativo en alguien que tuvo la voluntad de darnos una creatividad única. No lo hacemos con todos, no lo hagamos con un escritor que también le sirvió esa amistad para sacar a escritores cubanos de las cárceles de Castro, y de eso habla una voz muy autorizada: Carlos Alberto Montaner, que si fue amigo de Márquez, no sólo se hizo una foto.

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García Márquez  ha pasado a la historia de la literatura por su libro Cien años de soledad, es el libro de mayor éxito comercial conocido de una novela en castellano, solo superado por el "Quijote". Se calcula que ha vendido desde entonces (1967) unos 40 millones de ejemplares en todo el mundo. Tras la publicación de ese libro en 1967, se mudó a Barcelona, donde escribió "El otoño del patriarca", obra centrada en un dictador solitario y grotesco.  En Barcelona es donde el escritor colombiano nacido el 6 de marzo de 1927,  afianza su amistad con autores como Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar. Gabo, para sus amigos murió ayer ( Jueves Santo) en Méjico donde vivía y escribió esta excelente novela. 

Rosa Regás -ex directora de la Biblioteca Nacional y editora- cuenta: -Gabo conoció desde joven una Barcelona imaginaria a través de los recuerdos de su maestro, Don Ramón Vinyes, uno de esos personajes mágicos y al mismo tiempo reales que enriquecen su obra: este "sabio catalán", librero y dramaturgo emigrado a Colombia a principios de siglo, dirigió los primeros pasos literarios de Gabo en Barranquilla y le hizo añorar una ciudad que el escritor tardaría años en descubrir.
"Barcelona era la puerta a Europa", decía García Márquez en una entrevista a La Vanguardia, donde evocaba sus visitas a Perpiñán a ver El último tango en París (censurada en la España franquista) o los primeros dineros que hizo gracias al éxito de Cien años de soledad.
"En los años que viví en Barcelona (1969-1975) pasé de no tener para comer –antes, en París, había llegado a pedir limosna en el metro– a poder comprarme casas", dijo el novelista, quien, de hecho, todavía tiene casa en esta ciudad. "Regás– (...) Se podía ir a casa de Gabo y encontrarlo vestido con su mono, dispuesto a conversar. 
La fotógrafa catalana Isabel Esteva Hernández, conocida como "Colita" retrató así a García Márquez en 1969. Dos años después que la editorial sudamericana publicara "Cien años de soledad" por la que recibió el premio Nobel en 1982. Es evidente que Colita pudo hacer esto porque aún no era lo famoso que llegó a ser después que la editora Carmen Barcells convirtiera esta novela, junto a otras del propio autor, en máquinas de hacer dinero. No es casual que la foto sea prácticamente desconocida, y que yo sepa no está publicada en internet hasta ahora. La encontré en un libro de la artista editado en 2010 por ed. La fábrica, en Barcelona.
Me gustó encontrar esta imagen, para hacerle un leve homenaje. Confieso que prefiero ver a García Márquez así, antes que verlo vestido sentado a la sombra de Raúl Castro sin inmutarse.