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miércoles, 24 de agosto de 2016

Síntesis histórica de la literatura cubana...de Colón a Zoé.


Asumí el reto de una seguidora de mi blog hija de padres cubanos en París, que quiso le resumiera en un post lo que es para mí,  las referencias más importantes de la literatura Cubana.  Opté por sacar la poesía. Se me hacía extenso -es mi pasión- y la dejé para otro post.

CURSO LEVE:
La literatura cubana o una imagen literaria del país comienza con el Diario de Colón, (siglo XVI)  y otras crónicas sobre el nuevo mundo. Luego esa imagen da un salto dos siglos y  se consolida en el siglo XIX. Para palpar él país en ese vacío hay que leer las Actas Capitulares de La Habana en la oficina del Historiador de La Habana o Los Protocolos Notariales en el Archivo Nacional de Cuba donde pude estudiarlos cuando trabajé allí. 

Siglo XIX.

Con   las crónicas del Viaje a la Habana, de la Condesa de Merlin; la novela  Cecilia Valdés de Cirilo Villaverde, y cierra con el Diario de Campaña de José Martí. En el siglo XX comienza con la novela social Los Ciegos, de Carlos Louveira, y  Las Honradas y Las Impuras,  de Miguel de Carrión, a las que hay que añadir Negrero de Lino Novas Calvo:  Paradiso, de José Lezama Lima. Sigue avanzando  hasta llegar a El reino de este mundo de Alejo Carpentier, La Carne de René de Virgilio Piñera y Tres Tristes Tigres, de Guillermo Cabrera Infante,  más tarde, Antes que Anochezca de Reinaldo Arenas, y para mi culmina con La Nada Cotidiana, de Zoé Valdés a mediados de los años noventa del siglo pasado.
Matices ampliados de lo anterior...

En los diarios de Colón y Martí se teje con agresividad  poética el impacto por la realidad  casi selvática de la naturaleza en Cuba, y su deslumbramiento, o sea, su convivencia con la luz; este criterio acertado es del escritor José Lezama Lima.
 Luego como complemento a estos Diarios puede leerse, Cartas desde La Habana, de la Condesa de Merlin, que después de vivir en París regresa a La Habana y la retrata con ojos de perfil europeo del siglo XIX en alguien nacido en la isla; Cartas desde Cuba, de Fredrika Bremer  una finesa/sueca que mira La Habana se puede complementar  con un alemán, Alejandro  Humbolt con su  esbozo a Cuba. 
Antes de entrar en el siglo XX sólo puede entenderse esta literatura y la cultura del país en sí mismo, si repasas con especial mirada la obra del antropólogo cubano criado en las Islas Baleares y graduado de la Universidad de Barcelona, Fernando Ortíz... Tiene varios libros, pero "Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar," es un clásico que no sólo te ayudará a entender Cuba, sino el Caribe y por extensión toda América que se fusionó con África a través de la esclavitud.
En Los Ciegos, de Carlos Louveira se desteje la remezcla racial de la isla (negro y blancos) en una sociedad sin esclavitud, muy diferente a Cecilia Valdés de Cirilo Villaverde.  En el reino de este mundo, de Alejo Carpentier intenta contar la realidad mágica que generó la cultura africana trasplantada en forma de esclavitud en el nuevo mundo. En Paradiso se traza la historia de una familia cubana hasta mediados del siglo XX con una prosa poética tan singular como culta. Su complemento seria la novela  " Jardín" de Dulce María Loynaz del Castillo y "El Caserón" de José Soler Puig. 
Tres Tristes Tigres retrata el esplendor de la clase media y alta de la burguesía cubana de los años cincuenta y sobre todo sus noches de mambo, boleros, sones, rumbas y cabaret. En Antes que Anochezca de Reinaldo Arenas se comienza a diseñar en prosa una poética  de la decepción de la revolución cubana y los por qués de su fracaso como proyecto. El origen de esta visión de fracaso revolucionario está presente en el libro de poemas "Fuera de Juego" de Humberto Padilla, 1970.
Zoé Valdes con "La Nada Cotidiana" o y otras novelas,  relata la conciencia de ese fracaso y el hundimiento social de este fracaso tras la caída del muro de Berlín entre (1989 y 1994) a fines del siglo XX en La Habana muy cerca del malecón.
Por inmovilidad y censura en Cuba: Cabrera Infante,  Reinaldo Arenas, Zoé Valdés y más reciente   Wendy Guerra, y la blogger Yoani Sánchez han sido reconocidos y publicado  antes en el exterior, mayormente en España antes que en Cuba.
Hay un autor peculiar que publicó sus novelas primero en Cuba y que leí con agrado  su levedad  detectivesca y entretenida  en una "sociedad idílica cubana" que no existía. Este Leonardo Padura, al pasar los años ha consolidado su prosa y con ella ha tenido impacto en España con novelas de temáticas que intentan parecer críticas con la realidad cubana y se mueven en una  ambigüedad que no me agrada pero h tenido reconocimiento y respaldo de lectores.

"Las damas criollas, o sea, nacidas en la isla, no se defienden del sol ni del viento; no lo necesitan tampoco. Después del mediodía, cuando la brisa llega del mar, el aire no está caliente, ni el sol quema aquí como en el continente. La piel de las criollas es pálida, pero no enfermiza: tiene un color de olivo claro que, junto con los bellos ojos negros, pero dulces, ofrece un aspecto muy agradable. Se ve a los curas a pie, con sus grandes manteos y sus enormes y curiosos sombreros. La mayoría de las gentes en las calles son negros y mulatos; también en las tiendas se ve a los mulatos, especialmente en las tabaquerías. Por todas se ve fumar tabacos, sobre todo unos pequeños llamados “cigarritos”. La población de color parece que se emborracha con el humo del tabaco. A menudo veo a los negros y a los mulatos delante de las tiendas, medio dormidos, con un tabaco en la boca. El calesero, cuando espera delante de una casa, se apea, se sienta cerca del carruaje, fuma y cierra los ojos al sol. Pero ¿adónde se va todo el humo? ¿Cómo puede ser? Debe de absorberlo el aire del mar. "
Fredrika Bremer  siglo XIX.











Nota: No hablo de poesía, pues le dedicaré un texto aparte. Sé que quedan otras novelas y diarios, pero hay que ser esencial. Sobre los últimos veinte años de literatura habrá otro post.

lunes, 22 de agosto de 2016

¿Se apagan las luces del Passeig de Gràcia, cómo las de una relación?

Hoy estaba esperando el coche de un amigo en Gran Vía de Las Corts Catalanas con Passeig de Gracia, en pleno verano justo al amanecer, y ví cómo se apagan las luces del Passeig que iluminaban el edificio Batllo de Gaudi. En ese momento pensé: "¿Se apagan las luces del Passeig de Gràcia, cómo la luz interior de una relación?" Y claro, llegó Jorge Luis Borges con sus versos del poema "Desierto"...
"A un hombre lo dejó una mujer.
Resolvieron mentir un último encuentro.
El hombre dijo:
Si debo entrar en la soledad
ya estoy solo.
Si la sed va a abrasarme,
que ya me abrase.
Esta es otra parábola.
Nadie en la tierra
tiene el valor de ser aquel hombre."
A mí la frase: "si debo entrar en soledad/ ya estoy solo." Es un verso sencillamente extraordinario. Pues la mayoría de las personas quieren terminar una relación del tipo que sea, y se mantienen en una inercia de cuerpo y alma que a veces da asco.  Hecho que activa un conflicto permanente de discutir por todo cuando en realidad cada uno debería estar en paz solo. 
Yo no he aprendido a dejar nada. Me es imposible separarme de la luna y de ciertos libros. Me cuesta quitar una piel de mi nariz después que el adn de su olor sube directo a la memoria. Por eso me gusta el siglo xix y los poetas suicidas. Que eran capaces de morir antes de olvidar. 
Eso sí, viviendo en Sevilla aprendí algo para identificar el mejor jamón de pata negra que te puedes comer: lo coges, te pones una lasca en la manos, lo frotas duro con ambas palmas, y si es muy bueno la fina carne desaparece y se convierte en una crema de aceite. 
O sea, tu mejor deseo:  lo frotas y desaparece. C'est clair = es Claro.