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jueves, 2 de junio de 2016

Es raro ir a tú café y no verte...

¿Estamos hechos para la pérdida?
"Siempre debe abandonarse un lugar, un momento antes de caer en ridículo; es la experiencia mundana que indica el momento...." 
Pag 145... De "Ensayo sobre el Buen Gusto," de Barón Montesquieu.

Ser un poco "Tarambana" es, en Cuba,  ser un poco idiota o despistao. Esto último, era  una cita de José Lezama Lima, que leía como yo a Montesquieu y hablaba así de un personaje de su novela Paradiso.

Ahora ni Montesquieu, ni Lezama son Borges, quien me asiste ahora...

"En qué hondonada esconderé mi alma 
para que no vea tu ausencia 
que como un sol terrible, sin ocaso, 
brilla definitiva y despiadada? 
Tu ausencia me rodea 
como la cuerda a la garganta, 
el mar al que se hunde."

Es de una "bárbara genialidad poética" preguntarse ¿en qué "hondonada" esconderé mi alma para que no vea tu ausencia? Yo hubiese escrito ¿en qué ola esconderé tu ausencia para que tú mar de recuerdos no me ahogue? 
Pero no soy Borges...Quien comienza este poema así...

"Desde que te alejaste, 

cuántos lugares se han tornado vanos 
y sin sentido, iguales 
a luces en el día." 

Ahora ni Borges, ni Lezama, ni Montesquieu son: El sambista más grande de mi Brasil personal, o sea, Cartola, escribió Evite Meu Amor...




Evite Meu Amor
Recuse os braços meus
Evitarei os beijos seus
Culpado foi o destino
Se somos dois feridos
Pois preparou a trama
E entregou ao cupido
Bem vejo estais chorando
Por certo chorarei
Ferido está seu coração
E peço-te perdão
Das vezes que errei
Este amor evitarei


martes, 31 de marzo de 2015

La pareja perfecta existe: uno indual. Del libro Me gusta dar de comer a los elefantes. Arsenio Rodríguez Quintana ediciones Muntaner 2019

Que nos separemos por desavenencias,  no quiere decir, que la pareja perfecta no exista...

"Él que se enamora con los ojos busca el ciento; dice la sabiduría china en el Libro del Tao; él que se enamora del cuerpo, busca el uno indual. Enamorarse con el cuerpo significa sentido innato de la unidad de las formas."

Era muy joven y habanero cuando leí esto en un libro de José Lezama Lima y debo reconocer que me impactó mucho. Vivir dentro del reino de la imagen poética desde que salí de la adolescencia me ha hecho enamorarme con los ojos y con el cuerpo. Imagen y creación -tiene razón el poeta- forman el uno indual. 

Yo ante la imagen de un cuerpo que me anula los sentidos, suelo escribir (crear)  el matiz que me desvela y hierve;  ahí, antes del contacto entre dos pieles, antes de la relación de líquidos,  está la relación perfecta. El suceso que nos devora y restituye cada cierto tiempo.  Llevar esto a la realidad de una relación en la carne,  es la tarea, -feina en catalán- por la que algunos se nos va la vida.

No quiero parecer pesimista. Pero el mundo virtual ha creado un ADN de la perfección en la relación  a través de la imagen virtual, no olvidemos que "horror vacui," es el miedo a quedarse sin imágenes, me refiero a la imagen y a estar solo.  

Ahora  te emocionas de imágenes durante un tiempo sin llegar a la relación con el cuerpo:  ¿Avance o retroceso del uno indual: o sea, de imagen y creación ?¿Escucha alguien está canción?




foto de Chema Madoz. Metáfora perfecta para mi post.





domingo, 20 de octubre de 2013

Mi vida en torno al Paradiso de José Lezama Lima.

"EL CURSO DÉLFICO Y CONFLUENCIAS MUSICALES DE JOSÉ LEZAMA LIMA," LIBRO DISPONIBLE EN AMAZON.


Conocí la obra de Lezama diez años después de su muerte. En 1986, un amigo poeta me llevó a casa de otro poeta, Juan Carlos Mirabal, después de un concierto en la casa del Joven Creador. Mirabal leyó poemas míos y me preguntó si conocía a José Lezama Lima, yo dije que no. Y él y otros se rieron sabiendo que yo había ganado un concurso municipal de poesía y quería dedicarme a eso. Él cogió unas cuartillas dobladas y me las extendió. En ellas solo había un poema… Rapsodia para el mulo. Yo acababa de salir del ejército y la identificación metafórica con los trabajos de ese mulo en el abismo fue evidente.
Para mi cumple, unos meses más tarde, ya me consideraba lezamiano y había leído en la Biblioteca Nacional casi todo lo escrito por Lezama, editado por él mismo, con tal entusiasmo que un día, descubrí un libro de poemas de su propiedad, marcados con sus uñas los versos que más le gustaban, lo cogí y lo escondí debajo de la camisa, con tan mala suerte que me cogieron antes de salir de la biblioteca y llamaron a la policía. El jefe de la patrulla policial no daba crédito, haberle hecho venir por un robo de un libro, y de un tipo desconocido, según él. En la Biblioteca Nacional, gracias a Víctor Fowler, escuché leer a Lezama con su voz asmática una tarde inolvidable.
Tres años más tarde, conocí a Yara, y entre muchas otras cualidades atractivas, tenía una poderosa, el primer día que visité su casa, descubrí en un librero la primera edición de Paradiso, que yo había leído y sacado sus mejores frases junto con Radamés Molina, en una libreta de notas. La portada roja del pintor Fayad Jamís, era un imán a la vista; mi asombro absoluto fue mayor cuando hablamos del libro y se lo había leído, la única de todas las novias que tuve que conocía bien el libro.
Cuando llegué a Europa, uno de los libros que traje conmigo fue Paradiso, la edición revisada de la UNESCO, y entre, reseñas de discos y conciertos de músicos cubanos que escribí para encuentroenlared, durante 2001-2006, comencé un ensayo largo sobre la música en la literatura de José Lezama Lima, Confluencias musicales de José Lezama Lima, donde hice mi pequeño aporte a los estudios ya hechos sobre la obra de Lezama y que publicó la Universidad de Pittsburgh, en 2006. Lo curioso de todo esto, es que en el ensayo trato sobre un músico de principios de siglo XX, catalán que hizo carrera en Cuba, Hipólito Lázaro, y que Lezama había reseñado cuando escribía para el Diario de la Marina, y de no saber nada de este tenor, que en su época disputó escenarios a Caruso, he pasado a vivir en  la calle siguiente a la que lleva su nombre y  donde éste nació, en el barrio de Gràcia.
Hace tres años atravesé Francia en coche de Barcelona a París, de retorno, vi el nombre de un pueblo, Meaulnes, y quedé impactado. En el curso délfico de Lezama, (un curso que Lezama creó para que los escritores nóveles despertaran su sensibilidad creativa) uno de los primeros libros era El Gran Meaulnes, de Alain Fournier, nos desviamos hacia el pueblo y, efectivamente, lo encontramos en el bucólico espacio que describe la novela, siendo una de las experiencias de viaje literario más importantes que me ha dado el azar en mi vida gracias al autor de Paradiso.
Lo más cerca que he estado de un cubano de la grandeza de José Lezama Lima, de su cultura y la universalidad de lo cubano fue las muchas veces que pasé en La Habana en los años noventa con el arquitecto Ricardo Porro..

jueves, 12 de septiembre de 2013

El éxito está en la Habana ¿Te atreves a volver?

Foto aérea de la Escuela de arte de Ricardo Porro.
Me sorprendí bastante cuando el arquitecto cubano Ricardo Porro, uno de los creadores de las escuelas de arte de Cubanacán, volvió a La Habana a finales de siglo XX, propiamente a la Universidad donde impartió unas charlas sobre arquitectura, y el éxito no tuvo comparación. El grupo Habana Abierta, fue a tocar a los Jardines de la Tropical en el 2003, después de vivir más de cinco años en España, y reventaron el espacio con éxito incuestionable. Uno de los Habana Abierta, Kelvis Ochoa, retornó con su familia y se reinstaló en La Habana con éxito. Otro caso similar le ocurrió al grupo de rap Orishas, que se marcharon desconocidos a inicios de los años noventa y regresaron una década después para cantar en la mismísima Plaza de La Revolución. Incluso, la voz crítica (periodista digital) del gobierno cubano en los últimos años, Yoani Sánchez, también es una retornada-quedada, o sea, también encontró su luz al volver a su patria, dando fe a la frase que tanto le gustaba a José Lezama Lima el que busca los orígenes, encontrará orígenes nuevos”
Hay otros miles de ejemplos de artistas y escritores que han vuelto con ruido o en silencio a La Habana, a recibir las palmadas y el aplauso en la intimidad o públicamente. ¿Es censurable

viernes, 3 de febrero de 2012

Frío, Frío... como el agua del río, en Barcelona

Ayer llegamos a la guardería de nuestra hija y estaba nevando, Tibidabo y Parque Güell semipoblados de copos.  La nieve tiene la capacidad de sorprenderme siempre como algunos versos extraordinarios que le leído durante años y sé de memoria: "el hambre es un incendio frío" Neruda; "la poesía es un caracol nocturno en un rectángulo de agua", Lezama;  "Nos ha dejado espléndidas metáforas y una doctrina del perdón que puede anular el pasado", Borges.
No digo con esto que ver nevar siempre sea poético, depende de cómo vaya el ángulo de sombra en que esté tu vida, si duermes en pareja o en silencio; si tu relación laboral es normal..., la temperatura de tus frustraciones No obstante, es un hecho que sobrecoge la vista. 
El cielo se pone gris, los copos caen con una melodía que se antoja sagrada y van  danzando en una armonía que visto en silencio asusta... ¿quién podrá ponerlas de acuerdo?¿quién  podrá convencer a cada copo de que su misión es caer danzando y derretirse para morir, un suicidio colectivo que dura solo el tiempo de la caída? 









foto: Pareja anónima que envió esta foto ayer al periódico 20 minutos bcn.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Un planeta cercano: Eduardo Mendoza


Paseaba con mi madre un domingo por la mañana por el Passeig de Gràcia, hace un año, cuando a la altura del edificio La Pedrera, de Gaudí, me encontré por segunda vez con Eduardo Mendoza y su esposa; el autor de La Ciudad de los Prodigios, un libro de ficción que muestra como ninguno los orígenes de esta ciudad modernista entre 1889-1929. Recordaba la primera vez que nos habíamos encontrado en la tienda de discos FNAC, y entonces él me había recomendado los arreglos de Pau Casals sobre las seis suites para chelo de Bach, y, además, me insistió fervientemente para que escuchara el concierto de la Casa Blanca que ofreció Casals ante Jacqueline Kennedy y su marido. 
Sus recomendaciones sobre el músico clásico catalán me han señalado un camino que ya había abierto en La Habana, la musicóloga y amiga Carmen María Coopat quien se tomó muy en serio que yo comenzara a escuchar con detenimiento música clásica para poder escribir sobre música popular y especialmente del compositor cubano Esteban Salas (1725-1803), que es él músico clásico más antiguo de Cuba. De quien se conserven partituras, y para algunos abre las cenas de Navidad habaneras y ahora, parisinas, sevillanas y catalanas nuestras. Fue el único autor que quise comprar para dárselo a Mendoza, pero no había en la tienda.
En mi estudio tengo la foto, que ahora comparto con todos, donde aparece mi madre entre Mendoza y yo en la acera del Paseo de Gracia con losas que diseñó Gaudí, para suerte y escenografía de los tres. Mientras miro la imagen recuerdo que Enrique Vila Matas escribió que en este paseo uno se podía encontrar a cualquier persona, él incluso se encontró con autores que deseaba ver y ya se habían ido de esta tierra, yo aunque sea una sola vez, quiero encontrarme a José Lezama Lima leyendo en voz alta como los griegos…
Una oscura pradera nos convida, sus manteles estables y ceñidos, giran en mi, en mi balcón se aduermen…