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sábado, 17 de diciembre de 2016

Julia Peraire musa del pintor modernista Ramón Casas.

El primer lienzo es hermoso. Los ojos verdes de Julia son deslumbrantes y comparten protagónico esencial con el pezón izquierdo. Pero el segundo lienzo es tan revelador. Que sea, su musa. Su cama. Su vida sexual antes y después de modelo. Que me recuerda a mi amigo pintor Carlos Quintana en la Habana de los ochenta.... y hoy aunque no nos vemos...

CASAS CON 40 años se enamora de una joven que vende lotería y periódicos junto a su madre, recorriendo las populosas calles de Barcelona, una chica de 18 años, Julia Peraire, que le atrapa. Él, que nunca se había interesado por ninguna mujer, salvo para pintarlas. Viven juntos en una relación que escandaliza a la burguesía barcelonesa. Y después de 16 años de convivencia se casan, aún así esa sociedad sigue escandalizada, a Casas y Julia no les importa, entonces él tenía 56 años y ella 34.

Julia y Casas vivirán juntos, amándose, otros 10 años más tras la boda. En 1932, Ramón muere y nada vuelve a saberse de Julia, quedará sólo su imagen, para siempre, en los lienzos del pintor.
De Julia Peraire, apenas se sabe nada, pero ha pasado a la Historia inmortalizada, siempre bellísima, por el más brillante pintor impresionista español.

Porno nostalgia del Mamey. La fruta que más extraño de Cuba.


Por su carácter vaginal cuando están abiertas: el aguacate, la frutabomba  (o papaya, o sea, el sexo femenino)  y el 'mamey' yo suelo tratarlas con nostalgia pornográfica. 
No obstante, por el color, el aguacate queda menos sexual al tener el color verde (aunque exista 'sexos verdes')  la frutabomba, es un sexo demasiado grande para ser real. En cambio, el mamey, tiene la gustosa realidad de una vaginal frutal que extraño hasta el dolor.
Y tuve la torpeza infinita de estar 21 días en Miami, ir al 'Palacio de los Jugos' y no tomé un batido de mamey, ni me llevé parte de esa vagina roja y húmeda a mi boca. La masa de mamey no deja dudas de su sensualidad, aunque aguacate y papaya se quedan también muy a gusto en su carne húmeda.

Ya en Cuba llevaba un tiempo sin probarla, así que quizás lleve 20 años sin comer esta fruta, llevo 17 sin volver a Cuba.
Bellísimas las pinta Ramón Alejandro en su estudio en París cuando lo visite en 2007.
De adolescente recuerdo mucho el hit del grupo cubano en formato de charanga: La Ritmo Oriental,  "La chica Mamaey" que cuelgo al final del post y comienza:

•la chica que tengo ahora me tiene loco.
Coro: ¡Es una chica Mamey!
SI vieras como camina con que sabor
Coro: ¡Es una chica Mamey!•

Terminando el post, Armando Valdes Zamora poeta y profesor residente en París, cuelga una foto donde aparece en Colombia ante un vendedor ambulante que lleva 'Mameyes, Aguacates, Guanabanas' y otras riquezas gustosas del Caribe. ¡¡¡Le zumba el mamgo!!! 

Obra de "Ramón Alejandro." París.


Nota: El mamey zapote (Pouteria sapota (jacq ) H E Moore & Stearm , también denominado Lucuma mammosa,  es una especie arbórea de la familia de las  sapótaceas

                                              

Armando en Colombia.