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lunes, 20 de octubre de 2014

Un cuento erotico: Otra Carne: Un pecho increíble.



Otra Carne...

Dormía desnuda después que ambas habíamos limpiado el albergue, su desnudez la hacía más inocente envuelta en el silencio y la calma. Aquel reposo estético anterior a la  comida  formaba parte de la atracción diaria que generaba su cuerpo al saber que su costumbre era  desnudarlo bajo las sábanas.
El sueño va acompañado de esos jirones leves e inconscientes, cuando se adormece la carne que va entre la carne. Este modesto trastorno de posiciones y la corta longitud de pliegues de sábanas que tenía sobre el pecho y el cuello hizo que un seno saliera sin pudor bajo la tela. Esto tiene que haber ocurrido otras veces porque apareció sin timidez en su naturaleza.
Las pasiones son bellas cuando permanecen inconfesables y malditas. Yo intentaba concentrarme en la lectura pero los matices bronceados del pecho y el cuello formaban un contraste notable con la democracia pálida de aquel seno ondulado y pasivo. Nunca había podido observar con tanto detenimiento un pecho. 
Su seno marginado y sublime reproducía su rostro en mármol y sin párpados, daba una idea exacta de la esbeltez de sus nalgas tapadas, risueñas y tranquilas en su respiración. Su pezón reposaba sobre su círculo con el sostén que genera el equilibrio de esa carne débil capacitada sólo para el tacto húmedo de la lengua y la leve superficie de los dedos. Entre la aureola carmelitosa del pezón y las líneas de su masa adiposa, se cierra parte de su magia como la del caracol sobre su oído. 
No deseaba tocarlo, sería un crimen desdibujar con una caricia la forma de algo que ha condicionado toda una cultura contemplativa con el carácter de sernos necesaria, útil por el placer que representa a la humedad de la lengua. No miré con odio ni recelo, no deseaba competir, competir entre mujeres es ser tonta heredera de Safo. Había algo perdurable en su pecho que lo hacía alcanzar su eternidad. Es como estar en el seno de Dios. Su belleza sobrevive ahora bajo cualquier blusa sin sostén y no sé la razón, este resto de fe no está en mi poder.

    Arsenio Rodríguez Quintana. 
Este texto ha sido publicado en España, Venezuela, Méjico, Colombia , Estados Unidos. En varias antologías de escritores cubanos llamados "Novísimos."
Foto: De la web Lucha contra el Cáncer. Com

domingo, 19 de octubre de 2014

Roger Mas lidera el grupo de músicos catalanes que más escucho.


    Roger Mas.

No sé si me gusta porque trae un aire de Solsona en sus canciones. No sé si es porque incorpora casi todas las tendencias actuales en la forma de expresar su discurso melódico. Ej.  En la canción "Cuca Fera," comienza con pop/rock y después acaba en una sicodelia  heavy excelente que me recuerda a mi amigo cantautor Boris Larramendi. Y claro, a mi dupla perfecta, mi hija, gritando conmigo en el coche.
La razón real es que disfruto mucho de las canciones de Roger Mas, que junto a Manel, Peps y Antonia  Font forman el cuarteto de músicos que cantan y escriben en catalán que más escucho y canto con mi hija mientas más alto mejor en casa y el coche. Sólo Beth, voz femenina rompe este trío masculino con su disco, en catalán.
Roger ( ruyé, se pronuncia)  se sale de las canciones pop sosas y entra con un discurso más serio de mirar la realidad catalana y su relación personal con Barcelona, en una época que conozco muy bien y vivido, amado, y  llorado como él.
Es cierto que lo he conocido tarde como todo el que emigra a un lugar nuevo. Escucho sus discos que grabó hace cinco o seis años, pero eso no le resta valor. Escucho también a Satie, Mozart, Chano Pozo o Jordi Savall y otros monstruos de la música a destiempo. Leo, o leémos todos Los cuentos de la Alhambra o los diálogos de Sócrates, tarde.



Cuca Fera.CD Mística Domèstic.


 I pujo per la carretera,
quin llamp de cel que hi ha a Solsona!
I és que vinc de Barcelona
i la cosa no tenia espera,
cuca fera, de cap manera...

Ja he apagat el mòbil

i he obert tota la finestra.
No fos cas que algú em trobi,
avui farem una festa
amb la pantera més guerrera.

Quin pet de sol que fa prop del cel,

dels pobles veig la resplendor.
Brisa encara freda em remou d'arrel,
arrupit al ventre d'una flor
de cirera, encisera.

Sóc una cuca fera xafardera,

o sóc l'home primavera,
que a la balma, al peu de la cinglera,
es deixa péixer amb la cullera
d'una fera punyetera.

I quan penso en el cirerer...

I quan penso en el cirerer,
l'ombra que fa, l'ombra que fa, l'ombra que fa...

Ho remenes tot, vas amunt i avall

i mai no et deixes cap retall,
perquè ets una cuca fera xafardera:
tu ets la meva primavera

A la balma de la cinglera ma pantera és cuca fera.




a Judith G.
a Raquel Capote en A Coruña.
a Nuria G. Hoy en el Cuzco, muy lejos.