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domingo, 24 de julio de 2016

Llegar a Niza/Nice una semana tras el acto terrorista.

Nos recoge en el aeropuerto  un amigo de mi sobrino, y es inevitable hablar de lo que pasó en el "Paseo de los ingleses," hace unos días, por el que vamos a pasar en unos minutos.
Él llevó a su niña a ver los fuegos artificiales la noche del atentado y dice que el viento que hacía era muy fuerte, que tiraba todo al suelo.
Que lleva tres años aquí y no había visto así,   inusual y de mal rollo.
Estaba al final del Paseo y terminando los fuegos  fue a recoger a su mujer con la niña  al restaurante cerca del Paseo, y terminaron acogiendo personas en el restauran hasta llenarse. Sin saber nadie que pasaba. Todos corrían.
Me sorprendió su alusión al viento cómo señal de presagio.


Ver Barcelona de lejos unos días, escuece... Vista de ave desde el avión.

Dejar una ciudad acostada en el mediterráneo y subir costa azul arriba hasta Niza/Nice, duele aunque sepa que serás feliz.

Barcelona como la pongas, es bella. Si es con el último reflejo de la tarde como un hilo de luz, su belleza sobrevive. Quizás porque cada punto de luz, la reconoce mi pupila cómo suya.

Vuelvo pronto.