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martes, 22 de julio de 2014

Volvería a tener una niña solo para verle el rostro tomando helados en verano en PobleNou


Hace unos días escribí una de mis frases exageradas que me definen: 
"tendría una niña sólo para llevarla a comer helado." 
Hoy amplió esta frase  de verano: "sólo se debería ser padre  para llevarla a la playa y luego tomar un helado en el "Tío Ché" en Poblenou, en Barcelona. 
La felicidad de mi niña nunca es costumbre. Eso lo aprendes en los hijos, a quienes hacerles feliz siempre es una carga positiva y renovadora, da igual que los lleves a los mismos lugares una y otra vez. Si esos espacios de poder lo hacen felices, no tienen ningún problema en repetir la fórmula de la felicidad. Si quieren no me crean, pero aprendo de mi hija mucho más de lo que a veces le enseñó, esa es una forma de felicidad en exclusiva.
Volvería a tener una niña como Maya para cuando se despierta en la mañana me abrace y diga ¡te quiero papa!
Ojalá la vida siempre fuera siempre así, verla correr y reír al compás de las olas.
No estoy alegré por estar cansado de estar triste, sino por considerar su vida como una presencia.







En las imágenes de arriba atada a un helado después de playa en el Tío Che
De Poblenou...






lunes, 21 de julio de 2014

Alina desafia el mar de su nostalgia desde São Paulo.


En otro post escribí: "el mar es toda  la nostalgia para algunos exiliados." Alina, que vio mi post en São Paulo, Brasil, me envió esta foto para reafirmarme que tenía razón, no obstante, cuando vi su actitud me di cuenta que su forma de mirar al mar, muy de frente, sin los pies en el agua como tenía Gascón en el otro post, merecía otra reflexión.

Alina se distancia del mar  y usa las rocas como muralla y la montaña como metáfora viva de su nuevo país, me hizo pensar que ella, mandaba a la mierda la nostalgia. La desafiaba con su actitud y sus dos gemelos nacidos en São Paulo que el lector no ve, yo le informo.
Más que dócil al mar, Alina se enfrentó con su vientre  a la metáfora de vida de tres  desafíos: la montaña, el mar y el cielo: emigración, nostalgia y soledad
Debe ser que cuando eres capaz de parir gemelos en tierra extranjera, no hay quien pueda contigo. Su matriz  doble y la fuerza que adquieren sus pechos amamantando a dos seres,  te da poder suficiente para enfrentar cualquier desasosiego...

¿Quién soy yo para que me perturbe verte?
Fernando Pessoa





Vi cantar a Bethania estas canciones al mar en un recital en el Palau 
de la Música Catalana hace más de cinco años. Ella estaba descalza.
Aún me dura el estremecimiento desde la planta del pie en vida. Blogger.


                                Perfil de Elena con mar de fondo.