páginas vistas

martes, 11 de abril de 2017

Un beso erótico ante el Capitolio de La Habana.

El fotógrafo Jorge J. Pérez, la tituló: El beso en la Avenida. Y él mismo dice de su foto.
"Es una fotografía que tomé en la Habana Vieja, exactamente en la ”parada” del camello (bus doble en horizontal) que está frente al Capitolio. Es una instantánea que me recuerda muchísimo aquella famosa imagen de Robert Doisneau titulada “El beso en el Hotel de Ville.”
Su reflexión (que respeto)  me demuestra  la obsesión -yo era así antes de vivir y visitar París- por querer acerarnos a la cultura francesa. Repito -respeto su criterio- pero mientras que la foto de Robert Doisneau, es un montaje absolutamente cinematográfico;  y yo añadiría, que algo teatral y falta de deseos. (Leer nota al final)

El valor el beso del Capitolo  es que captó un deseo expontáneo y carnal. De un erotismo casi porno nada sublime, real y explícito. Estos dos cubanos se besan,  pero en su cabeza están haciendo el amor en público. (Dije cubano, pues ocurre allí, podía haber dicho Americano, desde el Caribe a Brasil)

Lo digo porque allí, yo también besé así en público y privado lo digo sin pudor y quien me conoce lo sabe, lo confieso sin nostalgia, sigo besando así. Y el chico no solo besa, sino que tiene a su chica entre las piernas lo más cerca posible de su miembro, como una piedra de otra en las pirámides de egipto donde no cabe ni una hoja de afeitar,  como si esto no bastara, empuja su culo hacia sí con ambas manos que son metáforas de garras del animal desbocado que ya tiene fuera.
Arquitectura de la imagen.
La anarquía de los coches habaneros, contrasta con la belleza de esos soportales de arcos y columnatas por donde se paseó tantas veces el escritor cubano Guillermo Cabrera Infante   que vivía justo en la acera de enfrente. De haber visto esta imagen seguro formaría parte de un texto suyo.

Jorge J. Pérez no digo que tu foto es mejor. Digo que ambas son excelentes, pero en la tropical, el deseo y no la pose del deseo gana por goleada.

Nota


"La fotografía El beso en el Hotel de Ville de Robert Doisneau fue parte de un encargo de la revista Life Magazine. Querían mostrar el París del amor después de la II Guerra Mundial, la típica imagen postalera de un ciudad que podría ostentar cualquier título que se propusiera. La agencia Rapho contrató a Robert Doisneau, gran conocedor de la ciudad, con una premisa: el trabajo corría prisa y no se podía perder el tiempo.

No le quedó más remedio que contratar a actores o figurantes que pasearan por la ciudad de la luz dándose besos (qué trabajo más duro, señor). Hizo muchas fotos, desde distintos puntos de vista, en sitios distintos, y terminó saliendo la más famosa que todos conocemos. Al final, en Life Magazine sólo publicaron seis. Y una de las fotografías más icónicas del s.XX aparece en la esquina superior izquierda de la página derecha, en un lugar insignifica."



No hay comentarios:

Publicar un comentario