¿Dónde encontrar mis libros?

En Amazon podeís encontrar dos libros míos: 'Síndrome de Ulises,' y Del Procés a la República'

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martes, 21 de mayo de 2019

Cabezas de alfiler en una copia de la bola del mundo. Reseña en la web Cubanuestra sobre Síndrome de Ulises del 2007.



Leyendo el libro “Síndrome de Ulises” de Arsenio Rodríguez Quintana, editorial Linkgua (2da Edición 2006) convengo con Roger Callois en definir a la poesía como ciencia de las correspondencias. El autor de “Otra carne”, texto clásico de la literatura cubana de los años noventa, ha logrado un libro vindicativo de una generación abocada a la emigración y la experiencia del extrañamiento múltiple como realidad de fondo.  En la presentación se nos da un dato: “La nostalgia por los lugares comunes que quedaron lejos de millones de emigrantes se conoce en medicina como “Síndrome de Ulises”. Una vez más el acervo literario y mitológico presta a la ciencia nomenclatura en beneficio de la precisión. ¿Pero qué hace de esta nostalgia algo más que saudade o gorrión, convirtiendo al ser que evoca e invoca en sujeto alejado y aquejado a la vez? La respuesta, si la hay, está diluida en los más de sesenta poemas reunidos aquí.
   La primera sección “El eco del Síndrome” está más enraizada con la experiencia del punto de partida, recordándonos Arsenio/ Ulises de qué mundo viene: la comida que añora, los referentes musicales, el exilio como única alternativa a un estado de temor que parece ser el estado anímico de una nación suspendida en un tiempo sin tiempo.
“En Nepal las vacas son las únicas
    que comen marihuana
    En La Habana un pitillo
   Son seis meses de cárcel……”

   No creo que sea casual este comienzo del libro, ni siquiera un golpe efectista. Habla con exactitud de ese estado de temor pero también de una generación de escritores y artistas que le tocó participar de un movimiento sicodélico infuso pero no difuso, que les ha marcado en su aprehensión del mundo, y que habrá que reconocer si queremos abrir las compuertas de la verosimilitud, obviando incomprensiones y prejuicios.
   El fenómeno del dèjavu se destila en otros textos donde el poeta se retrata actualizando su memoria emotiva:
“En un instante un canal de Venecia
     fue a través del olor
     un paseo habitual de la Habana Vieja
     al borde de la bahía
      ……………..
   ¿Qué hacen esas ciudades metidas
    en otras?
    ¿Acaso se pueden abrir puertas
    que conduzcan a un mismo lugar?
Caillois sonreiría ante las correspondencias encontradas en “Libros y Casas”, último poema de la segunda parte del libro “Ulises a la sombra del Gualdaquivir”, donde no solo la poesía sino la misma vida es descubierta por Arsenio con la justeza de una ciencia  exacta. Las referencias se enlazan como ecos de una sección a otra del libro:

 “Con Eduardo Mendoza me crucé
     en la sección de clásicos de una tienda
     me dijo que Gaudí construyó la casa
     del padre de Güell a semejanza
     de la que este tenía en Santiago de Cuba”.

   Apasionado de la historia, más de la que no está en manuales, sino la que se aprende periféricamente, Arsenio, como su amiga Helena (la del azulejo de Zanzíbar)  tiene el don de encontrar empatías. Léase este otro trozo poético tomado de Guía Urbana IV, de extraordinaria belleza:
“Se han encontrado
    NO MUY LEJOS
    proas y monedas que demuestran
    que Hércules pasó por aquí
    sobre un toro blanco”.
   Este libro es un tapiz biográfico que descubre al autor como apasionado de su país, su música  (la música toda), lector dedicadísimo, cronista de sus amigos:
“Hoy somos un raro tejido
    formado por cabezas de alfiler
    en una copia de la bola del mundo
    que tengo encima de la mesa”.

   Por cierto, a través de las notas al pie de “Ancestros” nos enteramos que su bisabuelo embarcó desde Senegal hacia América sin visa, sin pasaporte, en un barco fletado por europeos. Imaginamos que vivió el síndrome del emigrante aunque en su mundo de dioses negros la leyenda de Ulises fuera desconocida. A esos mismos dioses debe haberle pedido las fuerzas para trascender el desarraigo. Con Arsenio podemos inferir cómo ha logrado aliviar su carga; esa nostalgia de lugares comunes distanciados del poeta encuentra reposo en la cercanía a otros lugares, los de “Mi mapa comarcal”, los de su “Guía Urbana”: “Descubro una zona común/ en el Mercadillo de la Alameda….”, haciendo realidad el viejo refrán criollo “un clavo saca otro clavo”.

  “ Si pierdo la memoria qué pureza”, dice el poeta en “Rotos”, pero qué difícil para alguien que destila su propia memoria en la memoria histórica, logrando un añejo superior. Acaso esa memoria puntual, exquisita, la misma que recapitula los sucesos del 11-S o el 11-M, preguntándonos con eco de bolero ¿Dónde estabas tú?, o que nos sienta plácidamente en el café La Giganta a la hora del desayuno, o desempolva los destinos suicidas de un Osamu Dazai o de Ángel Escobar, obligándonos constantemente a pasar de un baño de agua tibia a un remojón helado, no pudo encontrar otro desenlace que el que dicta el poema último del libro. Rematando la circularidad de “Síndrome…”  entre el  primer poema (el de las vacas en Nepal), y este, apunta:
   Dichave:
Google fulminó la enciclopedia de papel
   como el móvil acabó con el busca
   como el sonido digital con el stereo
   como el tanga con las bragas
   como una tarde hicieron conmigo
   cinco magdalenas de marihuana
   y chocolate…
   Solo veía túneles
   solo veía túneles
   solo veía
   y nadie alrededor.
   ¿Será este el instante de pureza en que perdida la memoria se alivian momentáneamente Ulises y su destino? ¿Desplazará la extrañeza al extrañamiento de lo entrañable?
  Mientras, recuperado Arsenio, vuelve a la carga y augura nuevo libro. ¿Habrá vuelto a soñar el mar en tierra de olivos a pesar de los años sin papeles y la actividad recargada de ½ kilo de tejido nervioso? De regreso a Barcelona, pasando por los pueblos amurallados del sur de Francia, encuentra en  un caserío Meaulnes el eco de una novela que confiesa haber leído, siguiendo el Curso Délfico que Lezama creó para escritores noveles. “En la muerte solo volveré a encontrar la belleza de aquel tiempo.”, cita a Alain Fournier en sus notas de viaje.

publicado en  www.cubanuestra.nu/web/article (agosto 2007)

Por María Cristina Fernández Cosme.  (Santiago de Cuba, 1970). La colección Pinos Nuevos publicó su libro de narrativa "Procesión lejos de Bretaña en 1999. Un año después su libro "El cielo de los deseos"(Premio Abril) fue publicado por la editorial del mismo nombre en el 2001. 

lunes, 13 de mayo de 2019

Dibujo original de 1938 de Petruska del bombardeo nazi sobre de Barcelona. Petra hoy tiene 94 años

Foto del dibujo original del que Petruska no se separa.


Con su dibujo del  bombardeo sobre Barcelona de esa época,  me impactó y mucho.  Ser consciente (Que siente, piensa y actúa ) de que caen bombas cada media hora sobre Barcelona y coger a tus primos pequeños para llevarlos al refugio con solo 11 años te marca para toda la vida.  En el dibujo Petruska con once años, carga a Montse en el cuello, a dos primos y al gos para ir al refugio. Me dice que el perro antes de que sonaran las sirenas se daba cuenta de que venían los aviones y se ponía a ladrar.
Risas. Ella me enseña las notas que hizo de mi libro 
Del Procés y me regala un manuscrito de un libro suyo

Yo tengo una niña de esa edad y su relato sobre la responsabilidad de salvar vidas en vez de jugar o ir a cole es demoledor para mi sensibilidad personal. No te imaginas esta maravillosa ciudad asediada por esta lluvia infernal, a pesar de haber leído tanto y visitado refugios en el barrio de Gràcia. Solo el olvido de esto hace que hayan personas que voten hoy partidos con rasgos neonazis como VOX, y directamente franquistas. Fue Franco quien pactó con Hitler estos bombardeos aunque los aviones eran de Mussolini, vaya trio: fascismo, nazismo y falangismo. Solo la ignorancia te puede llevar a eso o la absoluta conciencia de la maldad.
El domingo 12 de mayo ayer, fue una tarde insólita con PETRUSKA, Petra. Una catalana de 94 años que fue lectora de mi libro DEL PROCÉS A LA REPÚBLICA. Crónicas de un cubano en Barcelona publicado hace un año; y que le emocionó tanto que le pidió a sus hijas que me trajeran a su casa para contarme su vivencia personal desde 1926 en Barcelona.  Y nos ha contado historias del bombardeo de los nazis de 1938. La historia sino se cuenta muere, hay que escribirla pero sobre todo contarla. Que le haya impactado mi libro es un espaldarazo a mi relato histórico sobre esta ciudad que habito hace 20 años, además de haber captado el sentir de los catalanes sobre la república o la independencia, saber que esto no es broma leve, y llevan años queriendo ser República. 

Relató que los niños mientras los mayores hacían los refugios, ellos muy pequeños, iban con cubitos  de tierra ayudando, este era un juego que cuenta riendo desde su memoria. De madrugada pienso en esto y trato de ver a mi hija con la misma edad de Petruska en esa época  con semejantes responsabilidades. Un privilegio ser portador activo de esa memoria y vida.
Quizás la historia más fuerte es escucharle hablar del día que iba con su abuela muy catalana y acabada de operar de un cáncer y en la calle pasaron ante dos guardias y la bandera española y el guardia al ver que su abuela no alzó el brazo la obligó con el consiguiente grito de dolor. El guardia no hacia caso a ella que era una niña y ella al ser alto optó por morderle la barriga. Ellos entonces a tal rebeldía respondieron intentándoselas llevar a niña y abuela a la comisaría que no ocurrió de milagro cuando intervinieron otras personas y constataron que no alzaba el brazo por que le habían extirpado un pecho.
Su relato me recordó 1997 cuando hablé con Compay Segundo con 89 años a punto de 90 años y le entrevisté; también mi visita al sur de Alemania en casa de la madre de mi amiga Beate Kramer donde las bombas inglesas de la guerra a civiles no armados  ni militares dejaron a los Kramer sin la mitad de su familia. En Europa la 2da Guerra Mundial y la Guerra Civil Española es un relato vivo.

Gracias Marga y Roser (hijas de Petruska, seguidoras de mi blog y hace tiempo amigas, por regalarle mi libro a vuestra madre,  por dejármela en el día de las Madres (segundo domingo de mayo) que yo no he estado con la mía muy lejos en Cuba.
Gracias por la tarta de ESTELADA, que merece un post aparte y es el último capítulo de mi libro del Procés.
Joanna, Petruska y yo.

Nota

☆Las cifras oficiales de la Generalidad de Cataluña hechas públicas el día 26 de marzo de 1938, señalaron 875 muertos (de ellos, 118 niños), pero en los días siguientes fueron registradas 49 personas más, lo que da un total de 924 víctimas mortales. Además estas cifras oficiales recogen más de 1500 heridos, 48 edificios destruidos y 78 gravemente dañados. Es considerado uno de los primeros bombardeos de saturación de la historia y el segundo que más muertos causó en la guerra española en una sola de las incursiones tras el de Guernica☆