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domingo, 16 de marzo de 2014

Una visita al Musée de la Vie romantique en Paris. La mano izquierda deChopin.



    Mano izquierda de Chopin.

Cuando has venido muchas veces a París a visitarlo y vivirlo y conoces muy bien los grandes museos paseos y avenidas, pueblo medieval como Chartres o Palacios como Versalles el placer pasa por descubrir nuevos espacios sean grandes o pequeños....  Quizás porque París, -como New York, Roma o La Habana- para fans de esta ciudad como yo, no acaba nunca. 
Hace un año en este barrio IX descubrí un extraordinario mercado de antigüedades, ayer (15/03/2014)  otro guiado por mi amiga Sarah Caron y mi sobrino, El Musée de la Vie romantique, la antigua casa del pintor Ary Scheffer (1795-1858) construida en 1830. Un museo que evoca la vida artística y literaria de la primera mitad del siglo XIX. Que en las siguientes líneas te sugiero como una alternativa más para visitar esta ciudad, y es gratis.
La primera planta está dedicada a George Sand, con objetos donados por su nieta. El piso superior está dedicado a Ary Scheffer que es un pintor del siglo XIX francés que confieso desconocía y me dejó una emoción impactante por su tratamiento de los retratos y la luz en ellos. No obstante, su virtud además de pintar fue reunir a su alrededor a casi todos los pintores  escritores y músicos importantes de su época. 
Ya se sabe que George Sand es una leyenda del romanticismo y una de las mujeres francesas más impactantes de esta época. Se casó, tuvo dos hijos, se separó, se convirtió en escritora y se vestia de hombre para entrar a los lugares donde las mujeres no tenían acceso. Para cerrar su leyenda se hizo pareja de Chopin con quien pasó un tiempo en Mallorca... Si no te fascina esta maravillosa señora mira sus amistades y a quienes veía en esta casa... El compositor Franz Liszt, el pintor Eugène Delacroix, el escritor Heinrich Heine así como Victor HugoHonoré de BalzacJulio Verne y Gustave Flaubert.
Sin duda los que más me llamó la atención fue la forma en que están montado los objetos en la casa donde intentaron reproducir el verdadero ambiente de la época,  con luces de velas, cortinas, alfombras y toda la decoración, hecho o ADN francés para estos eventos.
Ver la mano de Chopin en yeso, sobre todo la amplitud y deformación de sus dedos por la forma de tocar el piano, son los detalles que se quedan dentro...

    Sala George Sand
    Sala George Sand
    Sala George Sand

Escalera excelente que divide los pisos y salas...


    Sala Ary Scheffer. Cuadro.
    Ary Scheffer
Patio donde se reunían y entorno del patio...siglo XIX francés.


















Paseo por un barrio en París. El arte de las flores no silvestres...

En algún lugar leí que las flores eran todas silvestres hasta que alguien en París se les ocurrió meterlas en un jardín. Ya sé no es real, pero esta ciudad venden las flores como pocas ciudades en Europa y si esto no te convence mira esta tienda de flores que encontré en el barrio yendo al Museé de la Vie romantique. 
Cada una tiene un recipiente personalizado, están a diferentes alturas para que alcances la perspectiva, hay esculturas entre las flores, hay velas, mostrador de mármol a cuadros y una luz... Esa luz.
Recordé el primer verso que le enseñé a decir a mi hija..."las flores son amores y la sonrisa de la naturaleza"



















Llegando a París en casi primavera 2014. Año Cortázar.



    Con mi sobrino Hansel en Orly, aeropuerto que llegué de Cuba, en 1999.

Lo más glorioso e impactante de París, es llegar y que el metro y el tren y el transporte público en general sea gratis. Hay tanta polución, dicen los expertos,  que de esta manera se intenta que los parisinos no cojan el coche y promueven que baje un poco en estos días gracias a la gratuidad. 
Confieso que no siento esa polución exagerada pero me sumo a la iniciativa y no voy con mi sobrino  por todo París con la moto de mi amiga que era mi idea inicial. O sí, siento la polución personal de la emoción de cumplir años aquí... Después de hacerlo, en La Habana, Sevilla, Barcelona, Venezia en la mañana, y noche en Milán... Pero para ser sincero de verdad, creo que esta gratuidad en realidad es un homenaje secreto de París a Julio Cortázar que cumple cien años de nacido (1914-2014) y escribió y me fascinó desde aquí con sus textos al adolescente que fui en La Habana donde me hice de la orden Cortázar.
Salí con sol claro de Barcelona y con cinco grados, llegué a París con ocho grados y todo nublado... Alguien se quejaba en el avión de lo nublado que estaba, y yo pensaba que París, que he tenido la suerte de ver en todas las estaciones, y con todos los climas posibles, incluyendo un ciclón tempestad en el año 1999, es la única ciudad donde eso no me preocupa, quizás porque en París soy lo que parezco por dentro. Es un espacio donde al menos mis sueños se parecen a las calles por donde paseo, soy el aire que no veo y respiro; incluso, soy el río que fluye junto al Sena.

Las bicis de París con luz verde, gratis como la canción de mi amigo Boris Larramendi,  para todos los que andamos por acá en marzo del 2014.




                                Una visita al Museo de la Vida romántica de París