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domingo, 28 de diciembre de 2014

¿Crees que habrá cambios en Cuba?¡NO! Quizás se vaya Raúl pero su hija está en la pista.

-¿Y los cambios en Cuba qué? Una amiga de Sant Just Desvern, Barcelona, me hizo esta pregunta mientras comíamos en un restaurante, fue más directa aún: - ¿Percibes cambios en Cuba? Fui sincero y le dije:
-Probablemente los haya, pero son como los cambios de Francisco Franco en la década de los años sesenta en España, que para quienes vivían en Francia exiliados por su dictadura no significaban nada, y todavía tuvieron que esperar hasta 1975 cuando murió para ver el verdadero cambio. Ella asintió con la cabeza a mi  respuesta.
Mira, yo esperaba tras él anuncio de Obama-Castro del 17 de diciembre, que la gente saliera a la calle y exijiera ¡Abajo Castro ya! Y no pasó. 
Era el momento ideal que toda la oposición y luego el pueblo salieran a tomar el malecón y la Plaza de la Revolución y no pasó. 
Yo vivía en 1993 allí cuando Fidel en un discurso dijo que "estaban estudiando la posibilidad de despenalizar el dolar"... y todo Centro Habana y Habana Vieja (no habían móviles como ahora) nos plantamos espontáneamente  esa tarde ante las tiendas con los dólares en la mano a comprar sin ley de despenalización y el Castrismo tuvo que despenalizarlo, te recuerdo que andar con dólares era delito. Basado en eso pensé que ocurría lo mismo, y no.
Es difícil para quienes vivimos en el exterior, y nunca hemos vuelto a la isla (yo 16 años, otros en Barcelona y Europa 20 y más), notar cambios y maquillajes cosméticos de la política dictatorial del gobierno cubano que, al parecer, resultan significativos para quienes viven  y viajan allí constantemente. Estos últimos están desesperados por esos cambios y ven cuatro edificios pintados y te dicen La Habana esta hermosa y les digo que La Habana no es el malecón y el Vedado. La Habana está en ruinas y Cuba toda en la miseria más absoluta y no me alegra decirlo, son los hechos y el resultado de una dictadura larga sangrante y longeva.
Mira, a mí me parece que este acercamiento tiene una hoja de ruta clara. Que Raúl Castro quizás deje el poder, pero no habrán elecciones libres, no creo, será su hija Mariela Castro, que su mérito mayor es ser la hija nayor y defender gay y lesbianas, ella será La Presidenta. Y todos estarán contentos con una presidenta como en Chile y Brasil. Harán cuatro cambios cosméticos más y seguirá 50 años más de Castrolandía.
Carlos Alberto Montaner la definió magistralmente en un artículo:  "Para Eva Braun, Adolfo Hitler era un patriota alemán que luchaba por la grandeza de su país. Clara Petacci amaba tanto a Mussolini, le parecía un hombre tan virtuoso y tierno, que prefirió ser fusilada junto a él que continuar viviendo tras su muerte (hasta hicieron el amor la noche en que los mataron). Si uno escucha y cree a los hijos de Gadafi o a los nietos de Trujillo puede llegar a pensar que el tirano libio o aquel dominicano sanguinario eran la imitación perfecta de la Madre Teresa. A Mariela Castro le ocurre lo mismo. Ha renunciado a la objetividad.
¿Quién puede cambiar a un gobierno dictatorial que lleva 53 años de poder absoluto llenando nuestras vidas de carbón y exilio?
Yo no soy pesimista. Soy historiador y me sostengo en hechos. La oposición cubana en su generalidad después de un inicio del siglo 21 muy mediático con "Damas de Blanco" y varios premios Sajarov (muy prestigiosos dados  por la Unión Europea) ahora mismo está desinflada en la prensa Europea. 
Una vez más, dejarlos viajar a todos incluyendo a Yoani Sánchez, los debilitó, y hoy vuelve a ser una oposición vacía de contenido. Si la gente cree que los cambios de una dictadura los puede solucionar el propio dictador, quiere decir que ese pueblo está muerto o dormido. Así está toda Cuba. 
No existe nada positivo en que un dictador lidere cambios. Jamás lo hará, van contra su esencia.


lunes, 18 de noviembre de 2013

You know: Paseando por el Cementerio donde Michael Jackson filmó Thriller

Uno de los rituales musicales que llevaba en la cabeza y que quería cumplir en Miami, era ver el cementerio Charlotte Jane Memorial Park donde se filmó parte del video Thriller, de Michael Jackson,  ubicado en Coconut Grove (distrito de contrastes). También fui adolescente una vez en los años ochenta y ese video nos marcó a muchos que quisimos bailar y tener su talento.
Una amiga en Miami nos dio una vuelta por diferentes zonas de la ciudad, una gira turística de agradecer, y nos mostró el teatro donde Habana Abierta dio su primer concierto en Miami, justo a unos escasos cien metros de este cementerio bahamés donde a principios del siglo XX, cuando llovía, los cadáveres enterrados sin cajas salían a flote sirviendo de base para realzar un mito en forma de canción y fideo clips que se hizo universal y sostuvo el talento de Michael más arriba.
Aún me quedan pequeñas historias por deconstruir de un viaje: Miami-New York-Ybor City-Orlando-Miami. Un viaje donde mis vueltas al origen fueron casi perfectas.



foto: Arkolano. The Coconut Grove Cemetery is located at 3650 Charles Avenue in the Coconut Grove District of Miami, Florida. 

martes, 27 de agosto de 2013

Barack Obama, Rosa Parks y yo en Miami...

















La primera vez que intentábamos llegar a South Beach  a pasear por Lincoln Road y alrededores, estando de visita en Miami, esperábamos el autobús, en Harding con la 73, en la parada  equivocada. Sucedió que, una vez más, venía el bus S, al que en realidad no le correspondía parar y, desesperado, le hice señas, poco convencido de que se detuviera. Según mi costumbre en España, es difícil  que pare un bus en medio de la calle si no le corresponde. No obstante, a mi insistencia, se detuvo y subimos. 
Mientras pagábamos, el chófer advirtió nuestra cubanía explícita y nos preguntó de qué parte de Cuba veníamos, le respondí riendo: - de Barcelona,  pero nacimos en  La Habana; 

lunes, 22 de julio de 2013

Casetas de salvavidas de Miami y Barcelona / Verano y Playa

foto autor arkolano
Las casetas de Miami Beach (casa del vigilante de la playa-Lifeguard Stands)  son un fenómeno estético y arquitectónico efímero, que aportan un elemento de color en contraste con la escenografía de la arena y el mar como cómplices únicos.  Cuentan que, en 1992, después del embate del feroz huracán Andrew (una tormenta de categoría 5, clasificada como la segunda más destructiva en la historia de los EE.UU.), un arquitecto llamado William Lane donó sus servicios de diseño a la ciudad, añadiendo un toque creativo a las tradicionales casetas de playa de Miami. Fue así que un puñado de casetas en la zona de South Beach se convirtió instantáneamente en uno de los símbolos del renacer de Miami Beach. Veinte años después, todavía se pueden ver algunas de las casetas originales, aunque muchos de los conceptos más extravagantes han sido sustituidos por diseños más prácticos. 
foto autor arkolano
Lo bueno es que ahora no solo encontrarás estas originales casetas de playa decoradas en South Beach, sino que la mayoría de las casetas a lo largo de la playa de Miami Beach, desde el muelle de buques de carga hasta la calle 85, han recibido un colorido toque de pintura, y alguna que otra decoración excéntrica en su exterior.
Esta caseta tiene el número 74, la misma calle donde vivimos allí.
Como es natural, pasaron ocho meses hasta que volví a la playa, acá en Barcelona, y me
resultó desolador, estar en la arena ante  las aguas del Mediterráneo,  y comparar mentalmente el confort de los salvavidas de Miami, con una silla de salvavidas de Barcelona, líneas de acero esqueléticas.  Esta ciudad que es una de las  punteras del diseño europeo, con tradición modernista y surrealista liderada por genios como Gaudí y Dalí, no ha creado algo parecido. En cambio, hay chiringuitos muy cerca del mar, que bien pudieran tener otro toque.

Sé que en Miami se bañan en el mar todo el año y aquí no. No obstante, aquí se toman copas todo el año frente al mar, en algunos de estos chiringuitos, que podrían tener un diseño más divertido.

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South Beach, Lifeguard Stands, 1995.
William Lane

domingo, 28 de abril de 2013

Los exiliados: ¿perdemos lo que no cabe en la maleta?


Acabábamos de ver y tomar algo con nuestra amiga Kiini, en una cafetería en los bajos del periódico New York Times. Justo en esa esquina, quedamops porque se coge  el bus para el aeropuerto de New Jersey donde tomábamos vuelo hacia Miami. Era la última oportunidad de encontrarnos. 
Sin tener mucha conciencia de lo que hacía, dejé el cochecito de bebé que solo habíamos usado en nuestros largos paseos por New York con nuestra niña, ella del bus cuando decía adiós a la niña de Kiini vio el coche abandonado, acto y seguido comenzó a gritar… mi coche!!!mi coche!!!, yo intenté consolarla diciéndole que estaba roto que una rueda iba mal pero ella no se consolaba y del cansancio y la ira se quedó dormida.
Sentí que era la primera vez que perdía algo y que tenía conciencia de que lo había tenido como suyo, rápidamente recordé con el calor de su cuerpo encima, las cosas múltiples que he ido dejando detrás desde que emigré.
Podría enumerar muchas que no me he podido llevar y he perdido de casa en casa o en las habitaciones donde hemos vivido, pero desde ayer, que mi sobrino puso las fotos de su reciente visita a nuestro país de origen, -más de doscientas fotos-, soy conciente que las mejores cosas que he perdido no caben precisamente en una maleta: el crecimiento de sobrinos que vi nacer y hoy  casi no conozco, y el envejecimiento de tías que las recordaba con una vitalidad muy ajenas a su dependencia actual.

Resultado de imagen de cochecito abandonado en new york

domingo, 9 de septiembre de 2012

Mango's en Ocean Drive: La foto del día

Existe el mito o leyenda urbana de que Mango’s, este local de Ocean Drive, en Miami, pertenece a Gloria Estefan, si esto es cierto, entonces fue lo más cerca que estuve de Gloria (así le llamamos los fans de su página en facebook) en mi visita a Miami.
Cuando yo entré, capté esta imagen que hoy muestro...
Esa chica negra bailando encima de una barra, cantaba en inglés un funky de los sesenta, con una sensualidad especial que despedía  su imagen hacia donde yo estaba o hacia todos los que entraban, ya que la luz cenital se posaba sobre sus piernas dándole un  protagonismo esencial,   remarcado por dos camareras que van desnudamente vestidas, o ligeras de piel
En cualquier caso,  llama la atención que más de la mitad de los locales de Ocean Drive, tienen música grabada que ponen al exterior… y en más de uno -mi niña incluida- baila con Pitbull, que estaba realmente muy de moda, este cubano nacido en Miami, ha llegado al espacio en el exilio que los Estefan han ido abandonado en la escena musical.
La oscuridad del local constrasta con la luz exterior donde la playa solo está a cien metros...





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Gloria Estefan, Mi Tierra

sábado, 3 de marzo de 2012

Un BAR-BQ en Coral Reef


Esas ocho manos representan a cuatro mujeres jugando domino en Coral Reef, en la Florida. Ellas estuvieron becadas durante el bachillerato (PRE) en una escuela (internado) en las afueras de La Habana,  llamada Niños Héroes de Chapultepec, en los años noventa del siglo pasado. Ahora, acaban de cumplir treinta años, pero fueron adolescentes que jugaban a ser Spice Girls, cuando iban a las fiestas que organizábamos  mi esposa y yo, a mi cuñada Ai. No solo eran de la misma escuela, estuvieron compartiendo albergue y cubículo durante tres años. Vivieron juntas sus primeros amores y desamores y también la marcha del país de origen de cada una. Hoy están en La Florida y se ayudan y divierten de la misma manera que lo hacían en la beca. 
Todas vinieron a conocer a la sobrina de una de ellas, a mi niña, y la sienten como suya propia y fue el motivo de que organizaran mi BBQ en La Florida. A pesar de que el cubanazo Pitbull ha sido el protagonista del sonido miamense en cada centro comercial donde entré desde Wallgreen, Sedano’s, Publix, y en cada cafetería o música en el coche, ellas me reciben con Timbalive, un grupo cubano de Miami, de los últimos diez años, de moda entre los jóvenes cubanos de allí, sobre todo por los temas de su segundo disco, donde incluyen una pieza muy divertida, Llegó mi pasaporte,  cuyo estribillo  no tiene desperdicio por lo que representa tener un pasaporte en libertad...

Ya llegó/ ya llegó tengo mi pasaporte/soy americano y no hay quien me deporte…/(...) ¡A mi no me deporta ni Obama!

Coral Reef es un barrio típico del sur de la Florida de casas jardín con garaje, mucho más modesto que Coral Gables, Boca Ratón, Hollywood Hill, o Coconut Grove, barrios por donde hemos paseado para  hacernos una idea de este lugar llamado también el Estado del

sábado, 21 de enero de 2012

Un paisaje triste en Miami

El lector está viendo en esta imagen, una palma y dos mujeres sentadas y relajadas en un muro mirando al mar. Parece simple, pero no lo es. Esa palma está detrás de la ermita de la Caridad del Cobre en Miami. Las chicas no están relajadas, están pensativas y lloran, parece que quieren ver y sentir a Cuba y sus seres cercanos a través de esas aguas. Este lugar de culto para los cubanos del exilio, situado en Coconut Grove, es el templo más cercado a la isla donde se reza a la patrona...

El muro donde están sentadas,  está lleno de textos, en inglés y español, con mensajes de cubano-americanos a sus familias de la isla que son los suficientemente desgarradores como para que salten las lágrimas. En la cerca, al final del muro, hay un cartel prohibiendo tirar cenizas humanas. No es difícil pensar que muchos exiliados asuman convertirse en polvo para tener la ilusión de regresar por mar a su país de origen.

La misma fe que mi madre tuvo en La Habana cuando  le hizo una promesa a la Caridad del Cobre para que no me enviaran a la guerra de Angola en los años ochenta, para cumplir allí el Servicio Militar Obligatorio, al servicio, en realidad, de la "amiga Unión Soviética". Guerra de la que varios amigos no volvieron y los que volvieron no tienen buenos recuerdos. Mi madre no es única en su fe a esa virgen; Elvira ha retrasado su viaje a España con tal de ver a la patrona pasear por La Habana. 
Los recuerdos, aunque muy lejanos en el tiempo, siempre vuelven… para darle una paliza de nostalgia al presente.

viernes, 16 de diciembre de 2011

You know: En el suelo nostálgico de la calle 8

Estoy tirado en el suelo de la calle 8, en Miami, más bien en un pequeño bulevar peatonal que la cruza, donde venden souvenirs que recuerdan a Cuba. Miro al cielo mientras Aissa me hace la foto, y pienso que la nostalgia es una putada, que el postre que acabo de comerme en el restaurante de cocina cubana, Versailles, no era exactamente el que yo recordaba, pero da igual, se acerca y casi toca el recuerdo que tengo del verdadero. No volver a aquella isla por más de una década, es aceptar de forma tolerante las metáforas que otros diseñen para ti sobre ella, te guste o no.
Vivo en  Miami, en Harding, tengo cerca a Juan Ca, a Ramón y Magdalena, a Ernestico, todos en Miami Beach, casi en la otra esquina... Para colmo, Adriáque vive en Barcelona, acaba de llegar de visita y me dice por teléfono que esto es el barrio, o sea, estoy en el Vedado... de donde todo este grupo nos conocemos, algunos desde niños. Me doy cuenta de que Miami es la primera ciudad que visito a la que no he tenido que adaptarme, millones de cubanos, durante más de 50 años se han partido el culo (frase española) luchando contra la nostalgia por haber abandonado aquella la isla, que un traje verde olivo ha hecho suya, y no de todos.
Hubo sorpresas, más gente del barrio, el crítico de arte y amigo, Denis Matos, justo en la 2nd ave con la 29, en el Design District, en el Art  Basel, y recordando viejos tiempos... Maya, Yara y yo, aprovechamos para colarnos. Es cierto que no me pude encontrar con otros amigos entrañables, pero habrá retorno a los olores y a los orígenes, seguro que Yes!


lunes, 28 de noviembre de 2011

De Orlando a los viernes culturales de la Calle 8

Regresando de Orlando me tocó conducir parte de la costa este de la Florida desde Boca Ratón hasta South Beach, y me sorprendieron los cambios bruscos, entre distritos, en los límites de velocidad, de 30 a 45 millas por hora. Aissa me explicó que cada distrito puede modificar estos límites, es decir, la velocidad es variable, no obstante, conducir con este clima tan cerca del mar en esta época del año me hizo recuperar sensaciones de la memoria casi olvidadas. En Orlando me llamó la atención que los concesionarios de coches (dealers) no ostentaban las características dobles banderas americanas por carro como ocurre en casi todos los de Miami Dade.
Después de reencontrarnos con otros amigos por el Downtown de Miami, frente a la Torre de la Libertad (donde entre otros eventos, velaron a Celia Cruz), en Bayside, un centro comercial pegado al mar que me recordó algún c
írculo social de las playas de Mariano de La Habana cuando era pequeño. Luego, cumplimos con  el ritual de comer en el Versailles, y caminar por la calle 8, coincidiendo con los viernes culturales de cada mes. La comida en Versailles: arroz, frijoles negros, tamales y masas de cerdo fritas, excelente!!! También sus carteles llamaron mi atención: POR FAVOR USAR LAS MESAS SOLO SI ESTA CONSUMIENDO (20 MINUTOS MAX) y SE RUEGA A TODAS LAS PERSONAS QUE VIENEN A CONVERSAR QUE LO HAGAN FUERA DE LA CAFETERIA.
En estos viernes, en muchos locales y espacios de la calle 8 se puede bailar y escuchar música en vivo,

sábado, 26 de noviembre de 2011

Living in New York

El viaje a New York comenzó en casa de Ramón Fernández Larrea y Magdalena, en Miami, la noche anterior a la partida. Ambos nos contaron sus obsesiones con el Museo Metropolitan, y nosotros terminamos yendo el primer día por culpa de la lluvia que no paraba de caer. Después de comernos el primer perro caliente (hot dog, Maya lo pide en inglés) en esta ciudad, tras  atravesar el Central Park en  taxi, estilo Carry de Sexo en New York, pensó Yara, mientras yo estaba fascinado con los colores de las hojas del otoño en la ciudad que me llevan siempre a la misma canción Autumn in New York.
El reencuentro con Alejandro López y su familia, en su casa en la calle Broadway, fue  entrañable, parecía que nos habíamos visto el día anterior, y  hacía 16 años que no nos veíamos. Con los amigos pasa, pero cuando sucede, uno se alegra de tener y conservar esta suerte de familia dispersa y maravillosa. Nuestras niñas jugaban y se comunicaban con fluidez y espontaneidad excelentes como si les hubiésemos transmitido el gen de los años vividos en La Habana, cuando nos bañábamos en el malecón habanero junto a Juan Carlos Mirabal, y nos cogió la policía. Todos los recuerdos vuelven y estuvimos horas poniéndonos al día con dos botellas de vino antes de coger el sueño, el primero de NYC.
Desde que vas en el bus desde el aeropuerto de New Jersey hasta New York comienzas a ver la verticalidad de Manhattan como una nube de hormigón mirando al cielo, sabes que tendrás una experiencia única, que serás incapaz de compartir coherentemente.
La experiencia de viajar por las ciudades europeas buscando un centro histórico, aquí se pierde. Es la vida vertical entre el asombro y el desasosiego por la altura. De noche, la luz y los anuncios no te dejan la cabeza en el mismo lugar, tus ojos por la 5ta ave desde la 59 hasta la 32 no son tus ojos, son un imán de la luz.
Me sorprende, primero que todo, la amabilidad de la gente en la ciudad y en el metro, todos los hombres se desviven por ofrecer el asiento a las mujeres, los ancianos, minusválidos y a quienes llevan niños. Si te ven perdido, te preguntan, y si pueden te dejan en el andén del metro que te toca. Llegué con mi cabeza llena de las pelis de secuestros y otras tonterías que desaparecen de un tirón, y te das cuenta de que no todo es cine, aunque las miradas definen mucho.
Me impacta que en casi todos los espacios cerrados haya música, pero no de cualquier hilo musical de relleno, sino hits de standars  de jazz, funky o de soul que se agradecen. Puede que sea invasión auditiva pero te envuelve en el contexto sonoro de esta ciudad.
Una amiga me preguntó si NYC me había dejado sin palabras y en parte es cierto, tienes que volver a reestructurar el lenguaje para hablar de esta ciudad que desafía al cielo.




foto: Autofoto en la acera ante el Empire State Building











martes, 15 de noviembre de 2011

You know: Maniquí erótico en South Beach

He conocido muchas formas del erotismo, pero vender souvenir tradicionales con maniquís estilo latino exhuberante, jamás se me habría ocurrido. Es muy extraña la imagen de estas maniquíes operadas y puestas en los escaparates de Lincoln Road. La talla de los pechos es sobrenatural, la mirada y los labios no invitan a comprar, sugieren un placer para el que ellas no están preparadas. No parecen maniquíes, parecen muñecas de sex shops. Esta calle y Ocean Drive, son de las pocas calles peatonales de Miami, se me hace incómodo pasear con mi hija como si la llevara por la zona roja de Amberes.




De Hialeah hasta el Mariel: Foto de familia


La comida en casa de Mamilla ilustra varias generaciones de exilio cubano pero sobre todo, me llama la atención, los hijos de Mamilla y Graciela, quienes salieron de Cuba aún niños.
Iván solo recuerda de Cuba un parque pegado al mar donde existía un laberinto. Javier, el hermano mayor lo corrige diciendo que era el Parque Maceo, donde su madre los llevaba cada día a jugar.  Javier se queda en nuestro diálogo y recuerda perfectamente el día que los fueron a recoger a la escuela para llevarlos al Mariel, ese día es inolvidable para él. Mientras esperaban en la parada la guagua que los llevaría al Mariel, un señor anónimo con una barra de hierro en la mano, les dijo que se fueran de esa parada ya que los vigilantes del CDR vendrían a dar golpes a todos los que fueran allí, y como él tenía hijos pequeños prefería se fueran antes de golpearlos. Se fueron pitando a la parada siguiente y cuando llegó el bus varios pasajeros estaban sangrando por la paliza recibida justo de donde ellos escaparon. Mamilla se incorpora a la conversación y aporta un detalle estremecedor… cuando se sentó en el coche, los del CDR abrieron las puertas, le quitaron a su hija de un año, (ya es una mujer y justo acababa de llegar al party con sus hijas), y le dieron varias patadas, hasta que un militar dijo: -Ya es bastante… y le entregó nuevamente a su niña. Mamilla casi pierde su seno izquierdo. Todo esto lo escucha su hermana, madre de Iván y Javier que vivió todo esto, pero opta por sonreír y me dice, sabes lo que me gritaban los vecinos del barrio: Graciela, lechuza, te cambias por un pitusa!
Todos los protagonistas de esta escena, no han vuelto a Cuba, y esa generación de niños marielitos, son americanos. Entre ellos hablan solo inglés y el español lo utilizan con sus padres. Es curioso, cuando llega la prima pequeña, ella y sus primos hacen un aparte espontáneo donde solo hablan la lengua de adopción entre ellos y con sus hijos, que ya suman siete. Los mayores usan el español en sus conversaciones y no todos dominan el inglés.
El arroz imperial (nueva versión, al menos para mí, de arroz con pollo y queso) que acompañamos con platanitos fritos, chicharritas y aguacate lo devoré, las costumbres culinarias de la isla las mantienen y conservan intactas.
Lo último que escuchamos desde el coche, antes de partir es a Iván decir: Tía, prepárame arroz pa'l lunch.




lunes, 14 de noviembre de 2011

Prohibiciones en las playas de Miami Beach. Me impactó algo que debía ser evidente. Se prohíben armas...

Sobrecoge ver este  cartel en la playa de Miami Beach donde se advierte, entre otras prohibiciones habituales en playas del Mediterráneo, que el uso de armas de fuego no está permitido. Los aires y el clima, el ambiente tranquilo y familiar del barrio, no hacen pensar que entre tantas personas con niños, algunos puedan portar un arma letal debajo de sus camisetas.

De Miami Beach a Hollywood Florida

El canal 23 de Miami da las noticias en castellano, su open trata de que maybe Obama ganaría el voto hispano contra todos los precandidatos que se presentan por el Partido Republicano a las próximas elecciones, en 2012. De Europa destacan la caída de Berlusconi.
Anyway, desayunamos en una cafetería de Miami Beach, Buenos Aires, Bakery & Café, que refleja bien la comunidad argentina de este barrio. Varias mesas estaban ocupadas por argentinos que hablaban de partidos de futbol de su país con la locuacidad habitual y sus acentos. Luego tocamos el mar antes de ir a Hollywood, Florida, a casa de Grisel.
Ahora estoy con los pies metidos en la piscina de Griso y Ivory, su gata, acaba de arañar a Maya en un hombro. Yo recuerdo con la banda sonora del llanto de mi hija, las veces que he visto esta casa en fotos con amigos que han pasado por aquí, y han cruzado las calles de este barrio con nombres de los presidentes de los Estados Unidos. Tras el stop del llanto, llega un silencio que sobrecoge y me recuerda a Concha, madre de Grisel, quien desde joven quiso venir a vivir acá, y no pudo lograrlo hasta pasados los sesenta pero murió prematuramente, no llevaba un año de este lado, reunida con su hija. Es un privilegio poder desear, y que los deseos se cumplan.

Siento su risa cálida y cercana, feliz por conocer a Maya. Con su recuerdo, partimos, al primer party familiar: comida en casa de la tía Mamilla.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Going to Miami: Bienvenido a los Estados Unidos

Quería hablar de la trayectoria hacia Miami, diez horas de vuelo por primera vez con Maya, pero me es imposible  sin mencionar antes  el perfil del Downtown de noche que acabo de ver. Pensé que era un personaje de CSI Miami corriendo en el 4X4 de la tía de Yara entrando a Miami Beach desde el aeropuerto por la 195, entre 30 y 55 millas por hora, como hace Horatio en sus casos criminales en la serie, pero no, era un cubano de Barcelona impactado con un perfil de una ciudad que veo desde hace tiempo y ahora estoy en ella. Quizás me sentía un poco policía después de la cantidad que vi en el aeropuerto, lo que se debe gastar el Estado aquí en "seguridad", que en realidad sirven para organizar las colas, e indicarte donde recoger las maletas, muy serios, con una mirada ensayada para meter miedo a los ilegales y traficantes quienes probablemente griten solo verlos.
Yo, que he confesado ser un animal de curiosidad política, me veo lejos de las elecciones en España del 20-N, por este viaje vacacional a Miami donde me encuentro con el exilio cubano histórico, familiar e íntimo, personas que cambiaron su vida por el futuro de sus hijos con un valor único. La única compensación de política española fue que el avión de Iberia donde volamos se llamaba Clara Campoamor, quien luchó por el voto femenino en la República como nadie.
Cruzamos el Atlántico a 832 km/h a -52 grados de temperatura. Todos los niños estaban concentrados en el centro del avión así que Maya terminó en el asiento trasero viendo Dora Exploradora. Yara se puso un canal de jazz, yo aproveché para escuchar el canal 10 de música, todo flamenco, o sea pasé sobre la hundida Atlántida, con rumba flamenca, a 11 000 metros de altura, música de dioses.
foto: Arkolano. Pantalla de referencia de vuelo en el avión