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miércoles, 6 de noviembre de 2019

Soy un guión entre dos palabras: Cubano-Exiliado.

foto de Fidel  Moreno en La Habana 1994.

El  29 de noviembre del 2019, hará  20 años que dejé Cuba, ya hizo 15 años que tengo nacionalidad española  y no he vuelto a mi país. Lo último, no lo digo con orgullo, sencillamente, son los hechos. 
El día que me fui a las siete de la tarde, hora en que escribo este  post, por la mañana había ido a buscar -desde Villegas 7, en La Habana Vieja-, el pan racionado  a una panadería en la calle O'Reilly que se llama: La CatalanaAños después busco el pan con mi hija, precisamente, una catalana nacida en Barcelona a menos de kilómetro de La Sagrada Familia de Gaudí, con quien juego y cantó en catalán, las canciones que le enseñan en el cole.
Para ella, nas, en catalán, es su nariz, y nariz, en castellano, es mi nariz. O sea, mi niña bilingüe, me asombra cuando voy a recogerla y está hablando con sus profes en su lengua, o sea,  aprende en dos lenguas, similar a como yo tengo una historia anterior al llegar a Europa, y otra que he trazado aquí con la carga de aquella experiencia; parodiando al poeta de Miami, soy un guión entre dos palabras Cubano-Exiliado.
Una amiga, por mis 15 años fuera,  me invitó a una comida en un restaurante que mira al Mediterráneo como la nostalgia, y yo tuve la ilusión de creer que era el mismo mar que dejé en aquella isla, pero no hablé de esto en toda la tarde. 
Recordaba intensamente cuando cambié 27 grados Celsius de La Habana,  por los 4 grados de París. 
Mi primera noche en esa ciudad, caminé casi seis kilómetros por el Sena hasta desfallecer, luego creí que había parado de andar hacia adelante buscando un pasado, y era falso, aún camino buscando, a través de las palabras, una verdad que sea patria verdadera...
No soy yo, es el tiempo el que a veces pasa con un sable y una vela relativamente. Quizás como la metáfora de los relojes de Salvador Dalí, evocando a Einstein.

  


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Ilustración: fotomontaje de mis pasaportes cubano y español con una foto que me hizo Fidel Moreno en la Habana, 1994- Este texto lo publiqué por primera vez con solo 15 años aquí. Hoy solo actualicé fechas.

martes, 11 de abril de 2017

Un beso erótico ante el Capitolio de La Habana.

DEL LIBRO ME GUSTA DAR DE COMER A LOS ELEFANTES

El fotógrafo Jorge J. Pérez, la tituló: El beso en la Avenida. Y él mismo dice de su foto.
"Es una fotografía que to me en la Habana Vieja, exactamente en la ”parada” del camello (bus doble en horizontal) que está frente al Capitolio. Es una instantánea que me recuerda muchísimo aquella famosa imagen de Robert Doisneau titulada “El beso en el Hotel de Ville.”
Su reflexión (que respeto)  me demuestra  la obsesión -yo era así antes de vivir y visitar París- por querer acercarnos a la cultura francesa. Repito -respeto su criterio- pero mientras que la foto de Robert Doisneau, es un montaje absolutamente cinematográfico;  y yo añadiría, que algo teatral y falta de deseos. (Leer nota al final)

El valor el beso del Capitolio  es que captó un deseo espontáneo y carnal. De un erotismo casi porno nada sublime, real y explícito. Estos dos cubanos se besan,  pero en su cabeza están haciendo el amor en público. (Dije cubano, pues ocurre allí, podía haber dicho Americano, desde el Caribe a Brasil)

Lo digo porque allí, yo también besé así en público y privado lo digo sin pudor y quien me conoce lo sabe, lo confieso sin nostalgia, sigo besando así. Y el chico no solo besa, sino que tiene a su chica entre las piernas lo más cerca posible de su miembro, como una piedra de otra en las pirámides de Egipto donde no cabe ni una hoja de afeitar,  como si esto no bastara, empuja su culo hacia sí con ambas manos que son metáforas de garras del animal desbocado que ya tiene fuera.
Arquitectura de la imagen.
La anarquía de los coches habaneros, contrasta con la belleza de esos soportales de arcos y columnatas por donde se paseó tantas veces el escritor cubano Guillermo Cabrera Infante   que vivía justo en la acera de enfrente. De haber visto esta imagen seguro formaría parte de un texto suyo.

Jorge J. Pérez no digo que tu foto es mejor. Digo que ambas son excelentes, pero en la tropical, el deseo y no la pose del deseo gana por goleada.

Nota


"La fotografía El beso en el Hotel de Ville de Robert Doisneau fue parte de un encargo de la revista Life Magazine. Querían mostrar el París del amor después de la II Guerra Mundial, la típica imagen postalera de un ciudad que podría ostentar cualquier título que se propusiera. La agencia Rapho contrató a Robert Doisneau, gran conocedor de la ciudad, con una premisa: el trabajo corría prisa y no se podía perder el tiempo.

No le quedó más remedio que contratar a actores o figurantes que pasearan por la ciudad de la luz dándose besos (qué trabajo más duro, señor). Hizo muchas fotos, desde distintos puntos de vista, en sitios distintos, y terminó saliendo la más famosa que todos conocemos. Al final, en Life Magazine sólo publicaron seis. Y una de las fotografías más icónicas del s.XX aparece en la esquina superior izquierda de la página derecha, en un lugar insignia."

domingo, 9 de abril de 2017

Rodin y una modelo en 1895.

El que no quiera a Rodin está loco o está muerto. Uno reconoce en sus esculturas más que una mujer a una diosa. Después de muchos catálogos en 1999 visto en aquella isla del Caribe donde nací,  pude ver sus esculturas en el Museo Orsay de París.
Aquí en esta foto trabaja con traje manchado y con pinta de hipster que tan de moda están.  En diciembre pasado en Montmartre, París no había un bar que no oliera a hipster... "el exceso no es sexo ni deseo, es aburrimiento."
Isadura Ducan contaba... "Rodin se acercó a mí y comenzó a amasarme como si fuese barro, " y eso que acababa de conocerla. Suerte que tiene ser escultor. Un poeta se le cae la mano izquierda a versos antes de tocar una diosa.
Rodin en cambio. Las tocaba, amasaba, les hacía el amor, las deconstruida, las reinventaba y se rendía a ellas como en su escultura " el ídolo eterno."

miércoles, 15 de marzo de 2017

Cócteles en The Wittmore en Barcelona, me recuerda Hotel Costes en París.

Un lugar del que no quisiera escribir. Pues debería quedármelo en exclusiva, de hecho ya había venido un mes después de su apertura hace un año y no lo desvelé.  Uno no descubre a una amante casada y secreta en pleno corazón del gótico barcelonés, aunque presuma de pareja abierta.
 
Está en una calle sin salida (Carrer de Riudarenes, 7) justo donde debe encontrarse siempre el Paradiso. Que no necesita otra salida que el espacio de entrada en su vientre.

THE Wittmore es un exquisito lugar para tomar cócteles hechos por un argentino notable, Kevin, quien me hizo el mejor Negroni ahumado que he tomado, o cenar y pasar una tarde noche espléndida. Es verdaderamente cool, no solo por el jazz de fondo y ese aire British de elegancia que refuerzan su intimidad.
Es para mí, la mejor  réplica barcelonesa del Hotel Costes en el Distrito I de París, justo en una esquina de la Place Vendôme, que me descubrió mi sangre delatada en París, Sarah. 
Donde el mobiliario con sofás cómodos, alfombras persas, lámparas y estanterias de libros soberbia de más de cuatro metros de altura, pretende crear la atmósfera perfecta para una reunión de trabajo o de romance. Hay que añadir, que predomina el rojo y el negro dando una sólida escenografía al ambiente.

Aquí estoy con mi amigo Radamés Molina, con más de treinta años de relación y sólida sangre, poniéndonos al día de su estancia por un año en New York, y su ausencia de Barcelona, y la literatura, y nuestras novelas y proyectos comunes de vida, y nuestro dolores y depresiones y nostalgias como no: las mujeres habitables... 

Este lugar no tiene alma, tiene un buen concepto y diseño.  Me dice la encargada que habrá terraza en abril, y no dudo que será excelente aunque ya tiene buena competencia.


Carrer de Riudarenes, 7, Barcelona

sábado, 21 de enero de 2017

Bajé del avión en París y me encontré con ella y su flor: Doñaflor.

Fue en el aeropuerto de Charles de Gaulle en diciembre del 2016 cuando nos vimos por primera vez. 
El tallo era tan delgado como sus dedos o las líneas bicolor de su camiseta. 
Los pétalos eran una metáfora de sus labios, los ojos te decían claramente que uno de sus dos padres era de orígen asiático. 
Su boina parisina terminé comprándosela a mi hija. Y sus mejillas eran más suaves que los pétalos de esa flor. 
Te lo dice alguien como yo que pudo besarla. Y no desestimó mi petición de boda, siendo conciente que estoy casado con una muerta ilustre: Virginia Woolf.

Foto  de Salomé Oyallon, parece mimo, pero es carne y labios
París leve.

sábado, 14 de enero de 2017

Selfie en Louvre.

En este selfie. Mi centro de gravedad coincide con el de los tres pabellones del museo, Richelieu al norte, Denon al sur y Sully al este. Tengo la pirámide de Pei en mi cabeza y no estoy en Egipto.  Es de cristal e incluye, a nivel subterráneo, otra pirámide pero invertida, Donde mi hice una foto hace 11 años. Aquello no era un selfie y no llevaba gafas. 

"....Si las cosas son así, ahora me doy cuenta de que mi situación no cambiaría en nada ni siquiera abandonando las hipótesis de las cuales he partido, esto es, suponiendo que el tiempo no conozca repeticiones y consista en una serie irreversible de segundos uno diferente del otro, y cada segundo suceda de una vez para siempre, y que habitarlo en su duración exacta de un segundo quiera decir habitarlo para siempre, y que t0 me interesa solamente en función de los t1,t2, t3 que le siguen, con su contenido de vida o de muerte como consecuencia del movimiento
que ha cumplido disparando la flecha, y del movimiento que ha cumplido el león dando su salto, e incluso de los otros movimientos que el león y yo haremos en los próximos segundos, y del miedo que por toda la duración de un interminable segundo me tiene petrificado, tiene petrificado en vuelo al león y a la flecha a mi vista, y el segundo, t0 fulmíneo como ha llegado fulmíneamente ahora se dispare en el segundo sucesivo, y trace sin más dudas la trayectoria del
león y de la flecha."

 Italo Calvino. Que nació en La Habana.

miércoles, 11 de enero de 2017

Versión francesa del perro caliente junto al Sena.

Me llamó mucho este señor y su coche cocina de perros calientes junto al Sena detrás del Louvre. Nada que ver con los clásicos que comí en la acera exterior del Central Park en New York. Aquellos son tres veces más grandes.
Este no recordaba haberlo visto en viajes anteriores, pero es evidente que no es nuevo. Nuevo son mis ojos en decubrirlo. 

sábado, 31 de diciembre de 2016

Café Les Deux Molins. El café de Amelie se resiste a la invasión hipsters.

Ibamos paseando el lunes 26 de diciembre 2016 por el barrio Pigale hacia una terraza cayendo la tarde. Y pasamos por Café Les Deux Molins.
La pelicula Amelie confieso que me gustó cuando la vi, qyizas porque la idea de hacer feliz a los demás está bien. 
Hoy no puedo decir lo mismo.  Para mi gusto no se sostiene en el tiempo como otras pelis que envejecen mejor. 
Ahora este bar que ha hecho famosa la peli del 2001, y que no han renovado porque los fans han venido y vienen hacerse fotos aquí en el barrio de Pigale, antes de subir a Montmartre, es fantástica su segunda vida gracias a eso.
Sobre todo porque he notado en estos barrio Montmartre y Pigale cercanías, la invasion desmedida "hipsters," idéntica que en Barcelona, que amenaza con ponerle barba a las mujeres  y el mismo tipo de bar restauran en toda Europa.
No tengo nada en contra de los Hipsters. De hecho soy un representanto activo de las culturas alternativas e independientes, toco musica de este tipo solo,  pero no niego las culturas de masas ni me gustan los uniformes únicos. 



jueves, 29 de diciembre de 2016

Despegando de París con el cuerpo pegado el suelo por las raíces...



Ya sé que estoy despegando. Es real la sensación de volar, el capitán advierte que miremos a la derecha para echar un vistazo por última vez a la Torre Eiffel, al arco y las avenidas... Pero hay parte de mi cuerpo hecha raíces que se niegan a despegar. Cierro los ojos con la ilusión de pensar que el cerrar el hilo visual ya...
No, mis pies siguen en una terraza en Montmartre. Mis brazos siguen abrazando a mi sobrino en la Gare de Saint Lazare mientras se marcha tranquilo después de pasar otra noche juntos en París, haciendo habitual lo insólito.
Mi voz sigue ante el ordenador de Sarah hablando de los dos libros que  estamos haciendo y voy insertando en mi cabeza y luego ella en sus paginas a través de Faisal los textos. No sé el momento  en que mi voz dice que debería llevarme dos o  tres ostras de Normandía e intentar criarlas en la Barceloneta y así tenerlas cerca,
Si mi cuerpo ya está volando ilusionado al encuentro el domingo con mi niña que ya lo necesita, pero parte de mi sigue en París, abriéndose camino entre las piedras e hundido en el asfalto para volver pronto a la semilla donde siempre alguien me espera, y eso es una suerte sin precio. Después de venir tantas veces a este lugar el río entra por algún lugar de tu  ADN y se queda ahí, en la o de nostalgia.

Para colmo cojo el teléfono móvil me pongo los cascos y conecto la música  y sale Milton con este retrato de poeta triste que es lo que soy saliendo de esta ciudad bendita...



..................................hay poetas, poetas, poetas
Que si bombos ni trompetas, trompetas, trompetas
Van saliendo de recónditos altillos, altillos, Altillos
De paredes de silencios, de redonda con puntillo

Salen de agujeros mal tapados, tapados, tapados
Y proyectos no alcanzados, cansados, cansados
Que regresan fantasmas de colores, colores, colores
A pintarte las ojeras y pedirte que no llores
Tienen ilusiones compartidas, partidas, partidas
Pesadillas adheridas, heridas, heridas
Cañerías de palabras confundidas, fundidas, fundidas
A su triste paso lento por las calles y avenidas
No pretenden glorias ni laureles, laureles, laureles
Sólo pasan a papeles, papeles
Experiencias totalmente personales, zonales, zonales
Elementos muy parciales que juntados no son tales
Hablan de la aurora hasta, cansarse, cansarse
Si tener miedo a plagiarse, plagiarse, plagiarse
Nada de eso importa ya mientras escriban, escriban, Escriban
Su mania su locura su neurosis obsesiva
Andan por las calles los poetas, poetas, poetas
Como si fueran cometas, cometas, cometas
En un denso cielo de metal fundido, fundido, fundido
Impenetrable, desastroso, lamentable y aburrido







miércoles, 28 de diciembre de 2016

Fachada de la muerte de la Sagrada Familia.

No me gusta esta fachada de Gaudi. En cambio, tras cinco días sin verla por estar en París,  me reconcilia con mi jodida vida cotidiana,  de tener que trabajar en otra ciudad, después de visitar lo que considero el Paraíso. 

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Mi primera tapa en Sevilla: Garbanzos con Espinacas.

Fue en el año 2000. Había llegado de París el día anterior. María Del Carmen Martínez, me sacó del piso de mí entonces suegro, y me llevó a la Plaza de los Terceros. En una de sus esquinas existe un bar 'El Gitanillo' que funciona desde 1641.
Fue allí, donde a la hora del Vermú  (fonética andaluza) tomé mi primera tapa y mis primeros y maravillosos garbanzos con espinacas. Que me hizo olvidar los caracoles con mantequila y perejil que me habían deleitado en casa de Odette en París.
Imposible olvidar la textura de esos garbanzos grandes.
Nada que ver con estos de la foto. Tampoco recuerdo que tuviesen 'pasas'  cómo estos de Barcelona.  Pero en el año 2000. No habían móviles con cámara.
Hace mucho tiempo. Hoy  en Barcelona  como la misma tapa y  ese recuerdo me atraviesa en dos, y lo agradezco.

Nota esta receta que pongo es estilo sevillano.  Como dije. Sin pasas.

Ingredientes para 4 personas:
  • 2 manojos de espinacas (pueden ser congeladas)
  • 150 grs. de garbanzos cocidos (pueden ser de bote)
  • Aceite de oliva
  • 1 cucharada de pimentón de la Vera
  • 3 dientes de ajos
  • Pan, dos rebanadas
  • 1 cucharadita de comino
  • 1 cucharadita de semillas de cilantro
  • Vinagre de vino
  • Sal
  • Pan para freir
  • Aceite para freir
Preparación:
Cocer los garbanzos. 
Lavar las espinacas, cortarlas y cocerlas durante unos minutos. Escurrir. Se pueden usar congeladas.
En una sartén que se habrá cubierto el fondo con aceite, se fríen los ajos pelados y las rebanadas de pan. Se pasan al mortero y se machaca todo junto con el comino y las semillas de cilantro hasta formar una pasta. Se puede usar la batidora.
Una vez que el aceite se haya templado añadir el pimentón para refreírlo ligeramente sin que se queme.
Añadir las espinacas que tenemos cocidas y marear junto con el pimentón, agregar el majado, un chorreón de vinagre y la sal. 
Refreír junto con los garbanzos cocidos a fuego lento durante unos 10 minutos. Si están muy secas se le puede añadir una poquita de agua de la cocción de los garbanzos.
Servir acompañadas de unas rebanadas de pan frito.
Se pueden tomar calientes o frías.

viernes, 26 de febrero de 2016

Moda en el distrito XVIII en París. 21 de nov. 2015



Todos los medios de comunicación el sábado pasado hablaban de que el terrorista o yihadista islámico organizador de los atentados de París,  lo habían encontrado dos amigos suyos en el distrito 18, en estado de shock. No tuvo valor para atentar en ese barrio. 
En cambio, ningún medio de comunicación habló, de este défilé de moda en el  l'Institut Des Cultures d Iislam, el mismo sábado a las 17h. Donde se proyectó un  film documental de Laetitia Fernández y se presentó un libro con la moda del barrio. Y una amiga de visita allí, Margarida,  me envió estas fotos del evento en el distrito.
Gracias a ella, esta noticia al menos estará en mi blog. 
Es una putada, lo que cuesta mostrar a los medios tradicionales la vida real. Son adictos a difundir miedo, y miedo. Puta prostitución periodística en función del sensacionalismo. 
París también es su movimiento vecinal e interracial y lo seguirá siendo.