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miércoles, 13 de julio de 2016

Murió El Lebrijano. Juan Peña.



Quien canta esta pieza ha muerto anoche. Juan Peña." El Lebrijano." Me da igual que pongáis un like o lo siento.
Me encantaría que quienes me leen,  escucharán  este "Coge la Onda," esta maravillosa visión del flamenco fusión con música de Marruecos. El tratamiento de las tablas, cuerdas, violines, chelos palmas, es tan bestial y no sólo árabe, que te eriza, huevos pubis vagina o lo que tengas. Si no sigues esta "onda" estás sordo o la música no está en tu vida.
Esa voz del Lebrijano que se te queda para siempre.
Lo vi actuar una  vez en Sevilla y fue ¡acojonante!  Puta muerte que se olvida de los hijos de Puta y se lleva creativos...
Lebrijano, con la Orquesta Arábigo Andalusí, explora la relación entre la música árabe y el flamenco, entre la sangre y la memoría,  entre la soledad y el relato de la soledad en esta canción....

jueves, 13 de noviembre de 2014

Setenil de las Bodegas un viaje a casas cuevas en Cádiz.

Hay viajes y visitas que aunque te destrocen la memoria con un cincel no se te olvida, quizás porque hay lugares que son únicos, existen como milagros mágicos.
Setenil de las Bodegas es uno de esos lugares.
Esta espectacular y original localidad gaditana me sorprendió  nada más llegar. La diferencia con el resto de pueblos blancos de la zona,  es que buena parte de sus viviendas se hayan "construidas" bajo un saliente de roca que da sombra y te hace sentir cavernícola del siglo XXI. 
Está atravesado por un río, en los márgenes de este sitúan las conocidas "Calle Sol" y "Calle Sombra", ya que por su situación solo una de ellas recibe los rayos del sol.
España y Europa son la infinitud en el descubrimiento de nuevos lugares.

lunes, 6 de enero de 2014

Encuentro con Gustavo Adolfo Bécquer en Sevilla

El primer piso que alquilé en la capital de Andalucía, Sevilla, estaba situado en la plaza de San Lorenzo, justo a menos de cincuenta metros de donde nació Gustavo Adolfo Bécquer. Cuando me di cuenta de esta coincidencia, asumí que la poesía une a los poetas grandes con otros autores menores como yo. Muy cerca estaba también la casa de su enamorada a quien él solo veía desde la calle, a través de la ventana, con lo que se prueba que el voyeurismo poético era una conducta que asumían algunos poetas románticos del siglo XIX:
Hoy he pasado. La puerta estaba abierta, y en la ventana de la derecha se notaba la cortina levantada como si alguna persona estuviera mirando: ya es bastante entrada la noche, por lo cual no pude distinguir quién era, por lo que me paré en la esquina mirando…Gustavo Adolfo Bécquer. Diarios, jueves 26 de febrero de 1852.
Pero donde el poeta sevillano, hijo de emigrantes holandeses, dejó de ser poesía para convertirse en vida, fue en el monumento en su homenaje, en el parque de María Luisa. Quería hacer unas fotos al conjunto mientras un señor de casi ochenta años esperaba con paciencia a que yo terminara mi faena; al darme cuenta de que él esperaba le pido disculpas, y él me dice que no hacía falta, que siguiera haciéndole fotos a las musas junto a mi musa.
Él me miró y me dijo, la mía está ahí, y señaló un lugar del árbol que rodean las esculturas. Me quedé impactado y asombrado, él me dijo, -Sí, a mi mujer le encantaba Bécquer, y por eso traje sus cenizas y leo aquí sus poemas, en este silencio, por las mañanas antes de que lleguen los turistas.
Me di cuenta de que no hablaba con un señor anónimo, que éste tenía que ser Bécquer, reencarnado, criado en la poética del polvo serán, mas polvo enamorado; solo alguien que toma un verso así, al pie de la letra para traerlo a la vida puede tener el estoicismo de venir cada día a hablar con el polvo de su mujer.
Luego advertí que toda esta zona en Sevilla era mágica y trascendente, a solo unos pasos, en la Plaza de España, Georges Lucas había filmado una escena de su remake de la Guerra de las Galaxias y a unos doscientos metros había trabajado la cigarrera Carmen, que inspiró la famosa ópera francesa de Bizet.
Yo, en esa época, no tenía permiso de residencia en España y estaba muy jodido con ese tema, pero un día después, el escritor Jesús Díaz me había escrito por email para que le enviara textos sobre música cubana que los publicaría en la web de Encuentro de la Cultura Cubana, pensé que desde algún lugar los poetas emigrantes tienden lazos a los aspirantes.


a Guti, que ha hecho de su vida en Sevilla
un poema de diseño con su familia y amigos

sábado, 16 de noviembre de 2013

Las calles estrellas y vaginales de Sevilla...

La nostalgia por las ciudades donde uno ha vivido se manifiesta de formas diferentes, hoy fueron una serie de fotos, otras veces,  es cuando algún  amigo se va a Sevilla y me "obliga" a hacerle una ruta según mi experiencia vital en esa ciudad durante dos años. 
Además de darle los consejos tópicos sobre sus principales monumentos y de tener un post escrito para ese fin, hay algo que siempre obligo a que tengan en cuenta, y es que sientan que en algunas calles del centro histórico, su estrechez es tal, que parece que penetraran en un ángulo vaginal que se estrecha. La diferencia es que éste casi siempre es frío, pero casi todo contribuye  a pensar que vuelves al origen de un lugar que no debiste abandonar.










sábado, 24 de septiembre de 2011

Mis cuentos de La Alhambra


No hay lugar que haya influido tanto en mí. Cómo la primera vez que pisé Granada en el año 2000. Dormir en un Albaisyn frente a la Alhambra debe ser algo obligatorio para todos los que aman la belleza de forma incondicional .

Di clases de salsa en un pueblo de Sevilla que se llama: Alcalá de Guadaira, allí el norteamericano Washington Irving, camino de La Alhambra compró los mejores panes y dulces  de la región en pleno siglo XIX andaluz. Él iba a pie con un amigo ruso, el príncipe Dimitri Ivanovich Dolgorouki, quien era ministro ruso en la corte de Persia. O sea, un ruso y un norteamericano iniciaron el montañismo escrito en este país en el siglo XIX. Yo leí en La Habana estos Cuentos de La Alhambra y tuve fascinación perpetua por llegar un día donde ellos habían señalado el camino.
Granada la tengo clavada en la memoria con tres cimas, El Albaycín, El Sacromonte, y La Alhambra. En la montaña del Sacromonte vi las primeras cuevas habitables convertidas

viernes, 22 de abril de 2011

La Luna del Guadalquivir: Semana Santa sevillana

La primera vez que oí hablar de los pasos de la Semana Santa fue en La Habana. Una amiga sevillana, Ana Sánchez, me contó con gestos y pantomimas cómo la gente veía, gritaba y adoraba el paso del palio de La Esperanza de Triana lleno de orquídeas por tóa Sevilla. Aquel año ha sido el único que ella faltó a la Semana Santa pero me la hizo visible a través de palios, misterios, chicotá, saetas, cirios, capirotes y madrugá, me parecían palabras de otro mundo posible y lo eran. Me reía viéndola representar con las manos la carga pesada de los costaleros. La recuerdo en casa contándome algo imposible de transmitir. Con los brazos en alto que acortaban el largo de su camiseta donde rezaba: Triana, república independiente.
 Lo más impactante para mí de las semanas santas que he vivido en Sevilla,  ha sido la cita cada año con luna sobre el Guadalquivir, una luna llena única que estoy seguro que solo existe para dar escenografía a esta semana. Que es la única semana en el mundo occidental que tiene ocho días. La semana santa sevillana tiene: lunes santo, martes santo, miércoles santo, jueves santo, Madrugá, viernes santo, sábado santo y domingo de resurrección.
La madrugá, más que seis horas, es todo un día, y más. Teniendo en cuenta que esa madrugá salen por las calles de esta ciudad 800 nazarenos del Cristo del Silencio, 2.400 nazarenos de la basílica del Cristo del Gran Poder, 2.400 nazarenos de la Virgen de la Macarena, 1.900 de la Esperanza de Triana y casi otros dos mil entre el Cristo del Calvario y el Cristo de los Gitanos, esa madrugá que casi tiene entre turistas y nacionales un millón de personas siguiendo las procesiones, como si en ello les fuera la vida, se entiende porque los sevillanos sin permiso oficial, añaden un día más a esta semana para que pueda sostener el peso de sus cruces llevadas por misterios y palios.
Es un espectáculo que no está construido para turistas, sino para el pueblo, es decir, para sí mismos. El escenario es Sevilla, los actores, toda la sociedad o su inmensa mayoría. Ir tras una procesión les da poder. Si esta semana nació en el espíritu de la contrarreforma del siglo XVI para rendir culto público a unas imágenes, en el siglo XXI, esta fiesta es un placer, que saca sus imágenes artísticas a la calle, cosa que no hace ningún otro museo, y que más de uno solo las ven de esta manera.
La música, es otro protagonista, las bandas invaden la ciudad, no sólo en la calle y en los bares, también en las mentes de niños acabados de nacer, muchos los llevan vestidos de nazarenos con su costal, un acontecimiento singular para mi experiencia.
Treinta y cinco años y nunca había visto una procesión... Solo había ido en peregrinación un diecisiete de diciembre al santuario de San Lázaro, en el pueblo de “El Rincón”, a unos treinta kilómetros de la capital. Único acto de fervor religioso que permitía el comandante verde. La trayectoria de esta peregrinación me impresionó, para ser un país con una constitución socialista, que no la permitía, sencillamente la toleraba, pues la Siberia nos quedaba demasiado lejos para enviar a todo el que se tomara esta libertad.
El grado de espectacularidad máximo de la semana se alcanza cuando al amanecer de la madrugá en la parte sevillana del puente de Triana, aparece La Esperanza de Triana justo a la entrada del puente. Allí la esperan todos para cruzar... Si te sientas en el muro breve de la calle Betis (el que fue mi malecón habanero sevillano) justo en el muelle de sal, tienes la sensación casi mágica de que la virgen vuela por encima de las cabezas sin hacerle daño. El reflejo y las voces que guarda el Guadalquivir cada año de este suceso es la verdadera memoria de esta ciudad.

Viendo a la Macarena fue la primera vez que he visto llover flores, y me gustó, aunque me encantaba la canción de Juan Luis Guerra, el dominicano, que quería que lloviera café. La vi pasar por la calle Feria y fue revelador escuchar gritar: ¡Guapaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Tú ere la má Guapa de tó Sevilla! Creo que comencé a entender el concepto de “guapa” en Sevilla.
Todo esto que cuento se va al traste, cuando amanezco hoy y veo en el facebook que mi amigo Jancinto (mi nervio personal y vigía de Sevilla) ha escrito que está lloviendo en Sevilla, esa es la peor traición que le hace el tiempo a la ciudad en semana santa, que llueva. Cuando llueve un Jueves, donde salen las procesiones más importantes en el rostro de muchos sevillanos sin que hablen se puede sentir la tristeza; en Ana, que va cada año con sus niños desde el Reino Unido, más que tristeza se percibe: dolor y resignación.