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miércoles, 25 de diciembre de 2013

Mi postal de Navidad para Adriana Rojas Ravenet en Islas Canarias.

    

Una amiga en Canarias, Adriana Rojas Ravenet, ha dado a luz hace dos días a Marina. Por lo tanto esta postal hecha por mi hija y yo es dedicada a ella. Una forma de decirle que pasará, cuando su criatura crezca, unos ratos creativos que son impagables, generen la "obra" que generen...,bailando, pintanto, picando avellanas o nueces,  o sencillamente paseando.
Yo he tenido la suerte -y vacaciones en mi trabajo- para poder compartir estos días con mi hija  de cinco años y medio, en un momento muy especial. Ella comienza a leer, vamos juntos por la calle y lee carteles en castellano o catalán y lo que no entiende me pregunta, para alguien como yo que lleva muchos años creando mi poética literaria, es de un placer inexplicable verla comenzar a retener los primeros conceptos de su relación con la sociedad, dados por mí.
Añade a esto que durante años fui lector y bibliotecario casero aficionado como casi todo el mundo; después de graduarme de historiador por la Universidad de La Habana gané una plaza para trabajar  tres años en el Archivo Nacional de Cuba algo que hice con la misma pasión que el poeta Jorge Luis Barges en el Archivo Nacional  en Argentina, pero sin su talento, claro está,  y ahora, ver que mi hija elige sus propios libros para leer en la biblioteca del barrio donde vivo en Barcelona,  compensa los vaivenes de la vida.
Yo no tengo tradición historia de estas fiestas, pero su entusiasmo por la Navidad que ha mamado aquí cada año en el cole:  recogiendo hojas o yendo de excursión a ver los colores del otoño e invierno en el campo, o cantando canciones de Navidad para el espectáculo anual de su cole, es tal, que me contagia, influye y contamina con su ingenuidad que yo ya había perdido, otra enseñanza que nos devuelven los hijos. Que ser ingenuos y tener fé en lo que no ves, es válido, y Valido, un apellido que nos ha vuelto a conectar a Adri y a mi, Canario también.
Ver a Maya ponerle comida al cagatió para que crezca, y obligarme a pintar juntos con acuarela, rotulador,  y pintura de aceite durante tres horas este árbol que ilustra el post, es un placer lo más cercano a la magia entre padres e hijos.
Felicidades Adri, disfruta dando de mamar, Ileana Medina Hernández que vive en Canarias escribió esta sencilla joya como palabras  de Navidad en su muro...
"Cuando una tiene hijos, se da cuenta de que ese bebé del portal, es ante todo tu propio bebé. Que todo recién nacido merece la misma Adoración. Y que de ese amor, respeto y bienestar hacia las niñas y niños depende la paz y la felicidad del mundo. Esa es la Buena Nueva"

martes, 24 de diciembre de 2013

Federico García Lorca en Cuba...Leve aproximación.


"El otro día entré en un gran patio colonial barroco, lleno de azulejos y fuentes, y me puse a conversar con unos niños negros muy pobres, a los que di monedas. Cuando me iba a retirar, la madre de estos niños, una negrasa inmensa y bondadosa me ofreció una taza de café que hube de aceptar y que bebí, rodeado por toda la negrearía" Federico García Lorca. la Habana, 1930.

Aquellos tres meses de intensa actividad entre conferencias de marzo-mayo de 1930. Lorca visita en Cuba otros lugares de la isla con la familia Quevedo, tardes en la casa de los Loynaz, noches a la luz de la luna en Marianao o escuchando rumbas en Jesús María, no ocuparon todas las horas de Federico en La Habana; en esta breve estancia el poeta también se ocupó de redactar, o en su caso terminar, algunas obras teatrales o componer alguna pieza poética. 
En el Hotel La Unión escribió una pieza teatral,Así pasen cinco años, y en casa de los Loynaz retocó La zapatera prodigiosa, dando ya por finalizada esta obra. Pero también en el tiempo habanero redondearía otra obra de teatro, El público, bastante diferente al tipo de teatro antonomásicamente lorquiano. 
  
Cuando llegué la luna llena
Iré a Santiago de cuba
en un coche de agua negra
Iré a Santiago
cantaron los techos de palmera
Iré a Santiago.
    
Son de Negros en Cuba. Lorca

     

Como poeta Lorca fue una definitiva influencia para la poesía cubana, que después del abandono modernista iniciaba una etapa de cierto populismo llamado en el Caribe «negrismo». Era una visión de las posibilidades poéticas del negro y sus dialectos un poco ajena, enajenada (...) Los mejores poetas de esa generación, que tendrían la edad de Lorca, cultivaban el negrismo como una moda amable y amena, otros eran como Al Jolsons de la poesía: blancos de cara negra. El poema devenía así una suerte de betún. La breve visita de Lorca fue un huracán que venía no del Caribe sino de Granada. Su influencia se extendió por todo el ámbito cubano.
    Guillermo Cabrera Infante.

    Lorca en el mirador de Yumurí, Matanzas