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domingo, 23 de febrero de 2014

Réquiem por Orlando Zapata Tamayo.

“No caigamos en lo del paraíso recobrado, vivimos de una resistencia, porque los hombres que venían apretujados en un barco en 1492, caminaron dentro de una resistencia, ellos pudieron ver un ramo de fuego que caía al mar porque sentían la historia de muchos en una sola visión”.
Esta cita me sirve para hablar de una resistencia, Orlando Zapata Tamayo, un negro y pobre cubano de provincias que supo asumir la historia de muchos en una sola visión: comenzar una huelga de hambre mientras estaba en la cárcel y morir a los ochenta y seis días para, entre otros objetivos, le reconocieran su condición de preso político en vez de preso común (condenado por desacato, desorden público y desobediencia civil).
La imagen que los hermanos Castro han dado de los opositores ha sido más al estilo de las películas Memorias del Subdesarrollo (1968) o Fresa y Chocolate, (1992), en ambas, quienes critican y se oponen al sistema son blancos con estudios, hijos de buenas familias y de la capital de la isla.
Orlando era albañil y emigrante del municipio de Banes, provincia de Holguín, curiosamente nació a solo 34 kilómetros de Bariay donde desembarcó Cristobal Colón en 1492, coterráneo de los Castros (Biran), de Batista (nacido en Banes también), todos de la misma región, que engendra "líderes". Tamayo fue a prisión por otra huelga de hambre en el 2003, a la que sobrevivió y por lo que fue condenado a 36 años, para que a otros compañeros de la oposición los pusieran en libertad. No tenía estudios superiores, tenía voluntad, visión e ideas a diferencia de muchos otros, con más estudios pero demasiados miedos, entre los que me incluyo, quienes no somos capaces de convertirnos en mártires por un cambio.
Orlando Zapata Tamayo me recuerda casos de historias no tan lejanas, como el de Rosa Parks, una costurera pobre que en 1955, en Montgomery, se negó a darle su asiento a un blanco como marcaba la segregación racial de Estados Unidos, a pesar de no ser ni el primero ni el único caso, su épica inspiró al entonces desconocido reverendo Martin Luther King y a otros a salir a la calle a luchar por los derechos civiles y contra la segregación racial, que fue eliminada diez años más tarde. Ambos fueron encarcelados, Rosa y Orlando por desacato a una ley imperante, Rosa se convirtió en un icono que nunca se dejó vencer, mientras que a Orlando, su muerte, lo ha puesto en la trayectoria de convertirse en mito.
Requiescat in pace.

Foto del velatorio de Tamayo en Banes, municipio de Holguín.

sábado, 22 de febrero de 2014

Me gusta que el pueblo venezolano purifique a fuego lento la bandera cubana: ¿sabes por qué?

Por estos días los venezolanos  que desean patear del poder a su presidente Nicolás Maduro queman banderas cubanas que Castro ha hecho suya para exportar su enferma dictadura de revolución fuera de esa isla, estos revolucionarios ven en ella el símbolo de su pérdida de libertades, o sea, esta bandera es metáfora de imperialismo castrista que ha cambiado su rumbo. Sepa quien no vive en Venezuela que los chavistas con Maduro a la cabeza han puesto en sus instituciones banderas cubanas con lo cual unen la suerte de sus desmanes a la bandera de un país que no es el suyo. O sea, los venezolanos queman dos pàjaros de un sólo tiro.

Me resulta triste que algunos cubanos se molesten por esa quema cuando en nombre de ese símbolo patrio Castro ha echado de esa isla a la mayoría de los que hoy profesan amor por ella en Facebook y otras redes sociales denigrando a los agitadores de la quema. Éstos cubanos nos los recuerdo protestar cuando  otros estudiantes también venezolanos quemaron un muñeco de Fidel y la bandera cubana hace un año... ¿no se enteraron? Ah, no estaba de moda.
Les recuerdo, para eso soy historiador titulado, que la cruz que usó Adolf Hitler, no nació para ser de los NAZIS, (la imagen primera que ilustra el post es una Esvástica levógira en un mosaico romano del siglo II d. C. hallado en Túnez) pero éstos se apropiaron de ella, y hoy a nadie se le ocurre usar esa cruz porque es un símbolo evidente del odio y la debacle en Europa.
Ver lo que ha hecho Castro en nombre de esa bandera que en más de 55 años la ha convertido en escenografía de su particular dictadura revolucionaria y decorado de sus discursos en la Plaza de la Revolución o el malecón habanero, no está mal darle unos pases por el fuego para ver si se purifica de tanto dolor de muchos cubanos en el exilio, de otros en las cárceles, sin olvidar los que se han tragado las aguas del estrecho entre La Habana y Miami.
En todo el Mediterráneo el cambio de estaciones se simboliza con el fuego como purificador (cremà valenciana o noche de San Juan, por ejemplo), por eso me alegra, a mi me alegra que le den fuego a la bandera cubana a ver si esos colores vuelven a encontrar sus verdaderos matices de independencia y libertad para esa isla, y si del fuego no sale purificada como pensaban los hindúes, hagamos otra bandera, una que de verdad represente al pueblo de Cuba en honor a Quintin Banderas...


Postada. Por favor, sólo para idiotas. No mezclar los mambises con la bandera de Narciso López, está que se ve en mi brazo desde hace años. Pues Carlos Manuel de Céspedes creó la bandera suya en 1868, porque no se acordaban ni él ni sus colaboradores de la diseñada por Narciso López, en 1849-1950. Por cierto, Narciso era venezolano de origen, o sea, los estudiantes venezolanos u otros tienen derecho a quemarla, o/ a purificarla. ¡Viva venezuela cojones!

    Quema de bandera cubana y muñeco de Fidel Castro en enero 2013.

                                        Origen de la bandera cubana y la estelada blava catalana.