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miércoles, 20 de julio de 2016

¿Las mujeres que leen son peligrosas?

Sí, son peligrosas para los idiotas. Son peligrosas para el pensamiento único. Son peligrosas porque serán capaces de cuestionar una decisión. Son peligrosas porque no tendrás que pensar en ellas.
Quiero que mi niña sea peligrosa antes que idiota. Por suerte, lleva (hasta ahora) el ADN de su padre lector compulsivo. Tiene carnet de biblioteca desde los cuatro años que la llevé de la mano a sacárselo, además sabe que somos ricos y millonarios pues tenemos la mejor casa del barrio que es la biblioteca pública -que es nuestro salón. Saca sus propios libros. Y lleva seis libros de nueve de la serie de las aventuras de "Rita." Una niña intrépida de 8 años que viaja por el mundo...

El verdadero peligro, es la mujer que no lee libros. Es su elección, pero es un atentado contra la inteligencia. No importa si hasta hoy la voluntad no te ha llevado a ello y lees esto. Hoy puedes comenzar y el peligro se alejará de ti.
No voy hablar de las leen, y además escriben. La ola de celos podría aplastarme. A estas últimas sin raza o color las amo directamente sin previo aviso... Peligrosamente sobre su piel.
Una intimidad. Cuando trabajaba en el Archivo Nacional de Cuba en La Habana. Iba en coche a veces. Y al salir hacía carreras como taxi ilegal, allí se decía ' botero' como si tuviera una barca y no un coche. Solo montaba de forma gratis cuando me pedían botella, a mujeres que tuvieran un libro en la mano. Ya sé que es discriminatorio. Pero yo era así. La vida me ha llevado a conocer a mujeres adorables que no leen pero se deleitan con mis lecturas y reconocen su error. A todas un beso.

Mi niña lee en el metro.

Bernat. Un alma-zen de cultura o magazen de Cultura.

La dueña de esté "alma-zen" de cultura y libros está en la foto conmigo. Se llama Montse; y es un referente en este barrio de la zona alta de Barcelona en el carrer Buenos Aires 6-8.
Sí, es cierto que toda librería es un almacén de cultura, pero esta, al tener no sólo cultura, sino, cafetería y mini restauran con ensaladas, zumos y té, sin olvidar presentaciones de libros y música, es algo más que una librería tradicional.
Aquí llegué de casualidad con mi hija, tras quedar con Sonia para recoger algo que a mi hija se le quedó en su casa, y no me voy a ir por voluntad tras conocer a esta señora de libros. 
Montse tendrá que echarme porque hemos tejido una alianza para el futuro de proyectos comunes.
Comenzó a funcionar así; cómo espacio donde todo lo haces con la vista puesta en la portada de un libro... en 2010, pero desde 1978 Montse "trafica" con la cultura de libros.

La Z es de un escritor que ambos adoramos Stefan Zweig.