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domingo, 11 de diciembre de 2016

Retrato del pintor Carlos Quintana a Arsenio Rodríguez...

Tengo la suerte de haber sido, amigo cercano y 'modelo' de Carlos Quintana, quien en 1987 me hizo este cuadro que cuelga en una pared de mi casa natal en Cuba.
Es todo lo que tienen de mi presencia mis hermanos y mi madre hace 17 años. Los mismos que hace que no vuelvo.
La imagen es mejor que yo seguro. No tiene mis fobias. No tiene en su cabeza lo que pienso hoy de ese país y su gobierno.
Tiene solo a un joven poeta que seducía a chicas con sus versos por toda La Habana. Con la ilusión de que el verso las convenciera más que mi imagen y lograr el objetivo de 've-sarlas.'
Ese de la imagen soy yo. Fascinado por una zapatillas All Star azules y con el amparo de un espíritu que porta una luz sobre el hombro del brazo con que hoy escribo.
Gracias, Carlos Quintana, por hacer de mi esa metáfora que me sustituye en silencio en esa casa habanera donde nací en la barriada del Vedado.



Nota sobre Carlos Quintana.

Espontáneo, trasgresor, intuitivo, entrega una obra en perfecta sincronía con su personalidad. Las transiciones formales y conceptuales experimentadas durante se quehacer han marcado madurez y redefinición de un estilo inequívoco y distintivo que termina delatándolo, al punto de ser una perdida de tiempo la firma en sus obras, pues no puede ser otro que el mismo, el que difumina con maestría el color usando trasparencias y veladuras perneadas por el dinamismo de la vida moderna."

Las obras del artista se hallan en colecciones públicas y privadas en CubaPanamáMéxicoEstados UnidosItalia,Francia,MónacoCanadá,Venezuela,Japón, y Costa Rica, entre otros.
Carlos Alberto Quintana Ledesma nace en El VedadoLa Habana el 29 de noviembre de 1966. Actualmente tras vivir  trabajar en Madrid, muchos años, se trasladó a New York.





Carlos firmó Retrato al poeta Arsenio Rodríguez. Yo en 1988 solo tenia dos poemas publicados en el Caimán Barbudo pero miles en los bolsillos que él conocía bien pues saquemos esa isla y sus ninfas. ..

sábado, 10 de diciembre de 2016

Congrí cubano en Miami. Milán Kundera, la nostalgia y Mane Ferret.

¡Qué triste yo me pongo si me acuerdo del Congrí!
Mane Ferret.



Llevaba ya 12 años en Europa cuando fui a Miami y me encontré con esta imagen insólita de un mostrador con comida cubana para llevar, prehecha y al ver el congrí "flipé" en colores. La nostalgia exagera las costumbres y engrandece los deseos, eso ya lo sé; no obstante, yo me hubiese tirado a nadar en esta fuente de metal, el color de este congrí venía con mi tía abuela dentro. Me era imposible llorar pues estaba puesto Pitbull en ese lugar e iba bailando con mi niña asombrado con cada producto que veía y que son imposibles en los centros comerciales de Europa.
Mi referente en comida cubana Verónica Cervera (blogger)  define así...

"En Cuba le decía congrí, aunque recuerdo que en muchos restaurantes le llamaban moros y cristianos. En Miami muchos le dicen congrí a este plato hecho con frijoles colorados, y moros al de frijoles negros; yo he optado por llamarle gallo pinto al primero (como los nicaragüenses) y congrí al segundo."

No soy experto en retener. Por eso me da miedo el tiempo y la vida  que he perdido fuera de una isla. Me da miedo todo lo que perdido de allí, sin ni siquiera saber si realmente lo necesitaba.  Anécdotas, crecimiento y muerte de varios familiares que sé que no podía retener. También el patrimonio de la tristeza que engendrada en mi esa  "dictaquedura" demasiado. 
He perdido el sonido del mar contra el muro y he ganado la planicie de un mediterráneo en silencio tal y como le corresponde a un mar entre tierras.  El congrí es un tipo de mar nostálgico de arroz que sustituyó aquí con risoto negro, paella  de mariscos y arroz acuoso de Menorca. 
La nostalgia es un buen invento que  Milán Kundera definió como nadie.
"En griego, «regreso» se dice nostos. Algos significa  “sufrimiento”. La nostalgia es, pues, el sufrimiento causado por el deseo incumplido de regresar. La mayoría de los europeos puede emplear para esta noción fundamental una palabra de origen griego (nostalgia) y, además, otras palabras con raíces en la lengua nacional: en español decimos “añoranza”; en portugués, saudade. En cada lengua estas palabras poseen un matiz semántico distinto. Con frecuencia tan sólo significan la tristeza causada por la imposibilidad de regresar a la propia tierra. Morriña del terruño. Morriña del hogar. En inglés sería homesickness, o en alemán Heimweh, o en holandés heimwee. Pero es una reducción espacial de esa gran noción. El islandés, una de las lenguas europeas más antiguas, distingue claramente dos términos: söknudur: nostalgia en su sentido general; y heimfra: morriña del terruño. Los checos, al lado de la palabra “nostalgia” tomada del griego, tienen para la misma noción su propio sustantivo: stesk, y su propio verbo; una de las frases de amor checas más conmovedoras es styska se mi po tobe: “te añoro; ya no puedo soportar el dolor de tu ausencia”. En español, “añoranza” proviene del verbo “añorar”, que proviene a su vez del catalán enyorar, derivado del verbo latino ignorare (ignorar, no saber de algo). A la luz de esta etimología, la nostalgia se nos revela como el dolor de la ignorancia. Estás lejos, y no sé qué es de ti. Mi país queda lejos, y no sé qué ocurre en él. Algunas lenguas tienen alguna dificultad con la añoranza: los franceses sólo pueden expresarla mediante la palabra de origen griego (nostalgie) y no tienen verbo; pueden decir: je m?ennuie de toi (equivalente a «te echo de menos» o “en falta”), pero esta expresión es endeble, fría, en todo caso demasiado leve para un sentimiento tan grave. Los alemanes emplean pocas veces la palabra “nostalgia” en su forma griega y prefieren decir Sehnsucht: deseo de lo que está ausente; pero Sehnsucht puede aludir tanto a lo que fue como a lo que nunca ha sido (una nueva aventura), por lo que no implica necesariamente la idea de un nostos; para incluir en la Sehnsucht la obsesión del regreso, habría que añadir un complemento: Senhsucht nach der Vergangenheit, nach der verlorenen Kindheit, o nach der ersten Liebe (deseo del pasado, de la infancia perdida o del primer amor)."
Milan Kundera, Ignorance