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domingo, 10 de junio de 2018

He visto una mujer que iba vestida como debías ir tu...

He visto a una mujer en el tren de cercanías  que iba vestida como debías ir tu.
Sandalias doradas con dos tiras cruzadas encima. Vestido negro. Una cartera o carpazo de verano.
Ojos azules  acabados  de estrenar por la mañana, y el pelo rubio  que dudo sea suyo,  pero le iba  bien con el vestido y el sol de 23 grados que hace por primera vez este año.
Ya te lo dije, soy frívolo. Me gusta las mujeres con libros pero que lleven  esa otra piel exacta y natural.
No sé, si me gustan las flores tatuadas en las piernas. Pero llevar un jardin en el cuerpo siempre es una metáfora del paradiso.
Soy mayor y convencional.  Y hace años me gusta los mujeres que llevan la ropa como otra forma de piel, y no como ropa simplemente para taparse. Tu eso no lo entiendes. No naciste cerca del mar. Has llegado al mar desde la montaña y no estas acostumbrada a su reflejo. Es una pena.

Me gustan mujeres. Simplemente mujeres con doble piel.
No tienen que ser de verano o primevara pero mujeres con doble piel.
Sobre todo si voy en un tren a punto de llegar a mi estación
Molins de Rei
y esa mujer me sonríe sin saber que acabo de escribir un texto que quizás nunca lea. Aunque el azar desdibuja trayectorias. Siempre.

Cuadro de Lázaro García Medina de la Expo «Identidad insular: pospintura cubana». Genial!



jueves, 7 de junio de 2018

Racismo de Estado en un comic para niños sobre Fidel Castro.

Como sé que nadie en Cuba en ningun medio de comunicación va a criticar esta portada con tintes más que racistas. Un blanco,  el niño Fidel corre delante de todos los demas niños que 'casualemte'  todos son negros.
Es curioso, que  no aparece al menos dos niños blancos más, que ponía ser su hermano Martín o Raúl, menor. Sino, aparecen solo niños negros detrás del que ya, desde niño iría delante para llegar 1ro a la dictadura.
Martín Castro, hijo ilegitimo del padre de Fidel Castro, cuenta que ellos tres, se criaron como hermanos juntos en Birán y jugaban con los hijos de los haitianos que eran empleados del Padre. Pero justo en la portada solo aparece el futuro líder solo.
Otra curiosidad. Es que bajo su largo reinado dictatorial si tuvo alguna virtud, fue impulsar la carrera deportiva de muchos cubanos. Sobre todo de corredores negros y mulatos, hombres y mujeres que ganaron mundiales y olimpiadas. Y resulta que el dibujante "ingenuamente' dirán algunos, obvia este detalle.
El racismo en Cuba es endémico y en esta caso es de Estado.
Este bodrio fue presentado el 13 de feb. En la feria del libro de la Habana. En Tesoro de Papel, salón dedicado a los más pequeños, en el Pabellón K16,  " Fidel, el muchacho de Birán," de Ángel  Velazco.

Nota

"Pese a no tenerlo en casa, Ángel sí le dio a Martín su apellido y le crió como al resto. Fidel, Martín y Raúl, con pocos años de diferencia , atendieron los primeros años en la escuela de la finca de los Castro. Des- pués, Fidel y Raúl fueron a una escuela privada de los jesuitas en Santiago de Cuba, pero Martín permaneció en Birán. “El viejo le dijo a mi mamá: ‘dame al muchacho pa’ llevarlo con ellos’ y ella dijo que no lo iba a dar. Y yo contento por no ir, a mí me gustaba el campo”.
Los veranos en Birán eran felices. Jugaban a pelota (béisbol) practica- ban boxeo, montaban a caballo y se bañaban en el río con los hijos de los trabajadores –la mayoría inmigrantes haitianos– de los Castro."

Martín Castro para La Vanguardia.