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sábado, 7 de febrero de 2015

La Pedrera de Gaudí renueva su piel en Passeig de Grácia.


Aún con la piel renovada por una estancia mía corta en Madrid, me sorprendo en Passeig de Gràcia en Barcelona con el edificio La Pedrera de Gaudí, muy   limpia con su color arena recuperado. Un susto feliz.
He sido el primero en protestar cuando El ayuntamiento tapó La Pedrera (casa Milà) hace un año, con carteles de varias marcas de coche. Pero viendo como ha quedado en enero del 2015, veo que "valió la pena" como canta  el Marc Antony desde New York.
Cierto, que el abundante paso de coches por esta vía, quizás la segunda más importante de Barcelona, tras Las Ramblas,   se ponga gris-hollín muy rápido.  Ayuda hoy, la caída de la tarde en invierno.
Con la Pedrera tengo la misma relación de amor y de miradas casi diario cuando vuelvo a casa, ésta junto a la Sagrada Familia, son mi entorno visual del eixample barcelonés a diario. Una suerte en forma de privilegio en la ciudad que elegí para que naciera mi hija, y fijar mi exilio personal.
Francamente, a la Pedrera le da igual, sea de día o de noche, es groseramente bella hasta morirse de éxito por las miradas porno de casi todos, y me incluyo...


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