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sábado, 29 de agosto de 2015

No te perdono Virginia Woolf, haber rechazado "Ulises" de Joyce...

Hace un tiempo escribí un post donde confesaba mi amor incondicional por Virginia Woolf de toda mi vida literaria y real. Incluso, sé que estoy enamorado de una muerta y tampoco ha sido un problema. 
No obstante, para llegar a eso le perdoné, que tuviese una amante, además de su marido, Vita- Sackville- West, quizás por su sensualidad gloriosa; también le perdoné que le pusiese a su perro Pinka que es un nombre realmente horrible, sin olvidar que le rompió una falda y una alfombra; le perdoné claro está, que se suicidara en el río Ouse cerca de su casa con los bolsillos llenos de piedras: 
¡me encantan las piedras! Y adoro el valor personal de quien toma ese camino del fin y no espera. Eso sí, estuve de acuerdo con ella en tener un cuadro en su habitación donde aparecía el mar y su oleaje.

Ahora, es imperdonable que no publicará en su imprenta, Hogarth Press a James Joyce, luego de publicar a Freud, T.S. Eliot, y lo más terrible es escribir tras leer el manuscrito de Ulises "¡Que cansino es!...
Creo que supo desde el principio que Joyce seria muy grande, sino el mas grande...
Vita- Sackville- West:
"Aristócrata viajera, dedicó mucho tiempo a recorrer Egipto, Arabia, India, Persia y Rusia. Resultado de esos periplos son varios libros de viajes. En su libro "Pasajera a Teherán" reunió sus viajes...
Ella es quien inspiró "Orlando," de Virginia Wolf; junto con "Olas" quizás las novelas que trazaron una ruta literaria en mi al final de la adolescencia...

domingo, 6 de julio de 2014

Mi encuentro con Irina Shayk y Joyce en el Cafe Juice Rodríguez & Co en Barcelona.

    Café Juice Rodríguez & Co.

Todos saben lo del Fútbol Club Barcelona que soy, pero si estás en el Café Juice Rodríguez & CO, en la zona alta de Barcelona, justo entre las calles Muntaner y Travessera de Grácia con una pared de cristales que hace un ángulo de noventa grados y puedes ver el movimiento de la ciudad sin que la ciudad y sus gentes te vean; con música que roza el chill out, y una mesa llena de revistas Vogue, Esquire, Dapper... y zumos de naranja con zanahorias con exquisitos dulces, no sabes cómo  te llega a las manos el reportaje en Vogue donde aparecen Cristiano Ronaldo e Irina Shayk fotografiados con perfil erótico, o forzado erotismo de Mario Testino.
Irina es la metáfora de la sensualidad, cara labios  delgades extrema y piel canela. Incluso en esta foto con esos calcetines ridículos con tacones altos que no ves, porque tus ojos buscan el calzón sudado y calcado al culo, que es el nuevo escote en el erotismo contemporáneo.
Las rusas que conocí en Cuba cuando era pequeño eran todas rubias y gordas, no recuerdo una rusa morena como Irina, cuando crecí y me obligaron a pasar el ejército entonces conocí en cuerpo a una rusa que era capitana y le iban los cuasi adolescentes cubanos negros que vestíamos y olíamos a soldados en el ejército. Cuba y su ejército era casi ruso, no lo anterior es un eufemismo, era ruso, y estaba lleno de mujeres rusas que eran aparentemente "intocables," pero ellas tenían cuerpos de deseos y una rubia en el Caribe, es una rubia...
Irina ni es gorda, ni es rubia, parece hecha por internet y puede ser de cualquier país, incluso junto a Ronaldo podría ser portuguesa o checa, da igual todas son iguales o sea, guapas de portadas.
No sé si volveré a este café que está a sólo tres calles de la clínica Barraquer donde me traté un ojo  cuando me cayó una esquirla de acero y se clavó en la niña de mi ojo izquierdo. Pueden creer amigos lectores que fui feliz cuando estando en la consulta descubrí que el escritor James Joyce entre otras muchas personalidades se operó su ojo en esta clínica en Barcelona. Su novela Ulises, junto a otras como  Paradiso, Olas, y Tres Tristes Tigres, o sea! Joyce, Lezama, Virginia Wolf y  Cabrera Infante las tengo tan cerca en el librero que casi duermen conmigo desde que me separé y vivo sólo, ¿se puede vivir sólo con estos autores tan cerca?



Irina, fotografiada por Mario Testino para Vogue. La sensualidad.


   Originales asientos que se guardan en la mesa.




jueves, 13 de febrero de 2014

Marilyn Monroe lee Ulises de James Joyce.

Ya sé que no es difícil advertir que Marilyn no está leyendo seriamente a Joyce, por una sencilla razón. Yo que llevó leyendo desde que mi madre me regaló El último de los Mohicanos, hace cuarenta años puedo asegurar que la novela que tiene en las manos de casi ochocientas páginas, es imposible sostenerla mucho tiempo en esa posición de equilibrista, nada menos que sobre un listón de manera de un tío vivo. No obstante, creo que sí sabía de que iba la novela, pues la tiene abierta casi al final, en el capítulo erótico, o sea, en el monólogo interior de Molly, el No 18. 
Conociendo su erotismo personal, que hizo de su cuerpo una imagen ícono mundial del siglo XX, estoy convencido que al menos estas páginas si las leyó...
Además, creo que coger y abrir el libro por este capítulo es una señal que envió al futuro a los que sí sabemos de que va este libro, y desea convencernos de que su erotismo no era una novedad, que James Joyce había abierto la puertas para que entrara todo el aire erótico posible nada menos que en 1922, en París cuando públicó esta novela... Dejar esta promoción para la lectura y que hablemos en un futuro de su nombre asociado a esta novela, me parece un acto extraordinario para una actriz y modelo que muchas y muchos cualifican de tonta.
Estoy seguro que Joyce donde esté tendrá que estar contento por saber que Marilyn Monroe tuvo su libro sobre sus piernas, desnudas, perfectas, con crema y las uñas pintadas de color perla.
Tengo en casa a Borges, Joyce, Lezama, Chemtalinski, y Cabrera Infante todos juntitos sobre mi cabeza mientras duermo, cuando tengo insomnio recurro a ellos si lo que leo no me llena.