páginas vistas

Mostrando entradas con la etiqueta escritor cubano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escritor cubano. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de enero de 2015

Eloy Enrique Valdés besa Paradiso de Lezama.

Eloy Enrique Valdés besa un libro de Lezama en el  Mercat Sant Antoni, Barcelona. Eloy, esta claro es escritor cubano del centro de la isla. Hace un gesto propio de alguien que venera a un autor. A pesar de tener dos libros publicados:  "Agua por todas partes" y "Tragedia de Taina y Arimao " no tiene pudor para hacer un performance ante su amiga Montse, que capta la imagen que convierto en post por veneración similar con Lezama. Me recuerda como los sevillanos besan al Cristo del Gran Poder en su Basílica antes de salir en Semana Santa entre otros besamanos. 

Yo nunca beso libros, aunque recorro Europa visitando casa de escritores y tumbas, Pessoa, Lisboa,  Cortázar;  Paris, Kafka en Praga; Bruselas, habitad de algunos  años de Guillermo Cabrera Infante;  Gertrudis Gómez de Avellaneda  en Sevilla;  Fernando Ortiz en Barcelona;  Martí, en Tampa y New York, Machado en Colliure, pero reconozco, que ese gesto personaliza el homenaje a un escritor de una manera única y diferente. 

Shakespeare escribió, "los hombres no son dioses, y por eso no tenemos derecho a pedirles ternura." Lo que el escritor inglés no sabía,  cuando escribió esa frase en sus comienzos, es que la literatura es ternura en sí misma y ante ella, aunque seamos escritores, el acto de venerarla es tierno.  Sobre todo si lo hacemos con un sentido térmico: gusto, olor, o tacto; más,si es Domingo, y estás rodeado en el Mercat de Sant Antoni de  un mar de libros por todas partes.

viernes, 2 de enero de 2015

¿Quién es Ernesto Santana Zaldivar que fue detenido por la seguridad del Estado en Cuba por apoyar a Tania Bruguera?

Ernesto Santana, además de un excelente escritor reconocido en Cuba. Ha sido detenido por apoyar #Yo también exijo#. Él no sabe que Tania Bruguera ha sido detenida nuevamente después de haber estado libre por ir al Vivac a exigir que lo soltarán a él y a otros. El mecanismo de los Castros es diabólico. Todo por no dejar pensar y hablar libremente. Yo feliz viendo a Tania  libre el día 2 de Enero hablando en televisión española y resulta que ahora vuelve a estar desaparecida. Y la soltarán y la cogeran. Para los Castro ese pueblo está lleno de muñecos de trapo...Pero algunos ya no tienen miedo.

Ernesto, fue la primera persona que me habló de "Ulises" de James Joyce, me prestó "Tratados en la Habana" de José Lezama Lima entre otras joyas de la literatura, fue un guía literario de muchos que comenzábamos y lo consolidó haciendo un taller literario en Los Cocos, donde estaban encerrados los cubanos con SIDA. Si mi madre me regaló mi primer libro, Ernesto me puso en mis manos la mejor literatura que tenía para hacer de mi mejor escritor, tras leer mis primeros poemas publicados. Luego tuve la suerte de estar con él en varias antologías de cuentos cubanos en los años noventa que recopiló profesor de literatura y doctor  Salvador Redonet Cook de la Universidad de La Habana. Además de novelista y cuentista es un excelente poeta. Leer este fragmento de poema casi premonitorio de que hoy, él esté en una cárcel por defender el #Yo también exijo# de Tania Bruguera: 

"Sigilosa República"

No importa si,  al abrir tus ojos y tu corazón, alguien marca a escondidas la puerta de tu casa para que ya no seas uno más sino uno menos. Sabes que a veces estar alerta es estar estar peligro, que hoy es arriesgado mostrar el corazón desnudo, que se tornan lunáticas las danzas solares, y que, en fin, día tras día cae Jerusalén.

Ernesto siendo ya un novelista reconocido y con estatus en Cuba a partir del 2003. No se quedó en la sombra esperando viajes y presidiendo jurados. Apoyó todas las iniciativas críticas contra los desmanes del gobierno y sobre todo ha estado muy cerca de la Yoani Sánchez cuando comenzaba  su blog y no era reconocida. 

Aclaro esto. Para los que seguro tras leer su nombre entre la lista de desaparecidos  se les cree alguna duda.


Biografía literaria.

Ernesto Santana Zaldívar (Puerto Padre, 22 de mayo de 1958). Escritor cubano. Publicó en 1998 en Méjico "Escorpión en el Mapa, " Ediciones Arlequin. GANÓ el Premio nacional de novela Alejo Carpentier del 2002. También fue ganador del Premio Franz Kafka de novelas de gaveta 2010 con su novela "El Carnaval y los muertos ". No sólo estuvo antologado en diferentes libros, sino que sus cuentos fueron los títulos de esas antologías como "Nudos en el Pañuelo" publicada en Venezuela 1997.

Realizó estudios pedagógicos en español y literatura. Trabajó como asesor en talleres literarios para aficionados y como escritor radial. Desde 2011 colabora como periodista en la página de Cubanet.

Aunque ha escrito principalmente cuentos, publicó en 2002 la novela Ave y nada, que forma parte de una historia mayor, repartida en varias novelas cuya base es la ciudadela Urbach, una especie de falansterio fundado por una comunidad de personas a principios del siglo XX, pero en la época en que transcurre Ave y nada, 1986, todo aquello ya es algo remoto. De manera que el concepto de lo marginal está dado aquí desde varios planos. Primeramente desde el punto de vista arquitectónico. Una ciudadela ya entraña lo marginal en sí misma: es una construcción que, en su origen, era otra cosa y ha degenerado en ciudadela porque sus dueños y primeros pobladores la han abandonado.

Dedicatoria  que me hizo  Ernesto Santana de su novela "Ave y Nada." Premio Alejo Carpentier. 2002.
Arsenio, como amigo de siglos, espero que seas indulgente con esta cosa que tienes entre las manos, que parece ocurrir en "el barrio", que parece tratar sobre "gente conocida" que parece muchas cosas y no sé qué será para ti.
BUENO, sé sin dudarlo, que ante todo será un recuerdo abigarrado de un amigo cercano ( para los buenos amigos, como para los buenos enemigos, no hay distancias infinitamente grande. TU Hermano, Santana (16/III/03.)


nota: 
El poema citado es del  libro "Escorpión en el Mapa" Poemas de Ernesto Santana. Colección Canto de Sátiro. Méjico 1998. Página 9.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Cultura cubana en USA el 11-S: Enrique en Miami y Boris en New York.

El 11 de septiembre no es el día de la cultura cubana en Estados Unidos pero este último del 2014 casi lo fue. Enrique Del Risco en Miami el 11 por la tarde presentó su libro "Enrisco para Presidente", y Boris Larramendi en New York por la noche  hizo un concierto. Él primero bajo la atenta mirada de @[100001391157417:Ramon Fernandez-Larrea] y él Boris en New York con el arrope de Ailer Gonzalez Mena de Estado de Sats y el poeta Alexis Romay entre otros . Si que fue un día de cultura cubana en USA. Es curiosa esta coincidencia entre el escritor y el músico. Quien podía imaginar esto cuando leímos poemas, cuentos y los demás cantaban en los ochenta en 13 y 8. Esto  merece un haikús de Alexis Romay.

Foto  Cristiana Robaina Marquez.


martes, 19 de noviembre de 2013

Jorge Enrique Rodríguez reseña el libro La Caída y Otros Deseos/deArsenio Rodriguez Quintana


http://www.esquife.cult.cu/images/stories/biblioteca/abril/abril_la_caida_y_otros_deseos_arsenio_rodriguez.jpg

Deseos, caídas y otras herejías


Existe el consenso de que no hay temas nuevos ni viejos, elevados o bajos, sino tratamientos. Sin embargo, por otro lado, no se han clausurado aún los debates en torno a si un premio es, o no, un modo de legitimar la eficacia literaria de un autor, y si un solo libro basta para certificar su oficioescritural.
La caída y otros deseos 
de Arsenio Rodríguez Quintana, - premio Calendario 1998, -de ámbito nacional de cuentos cortos en Cuba, - pudiera ser, a modo de ejercicio, un punto de partida para pincelar lo antes referido. Pero sólo un punto de partida, pues tampoco un ejercicio alcanza la suma de puntualidades necesarias para construir (prefigurar acaso) una cartografía crítica.
Arsenio Rodríguez, como muchos otros narradores que en su momento la crítica (o la ausencia de esta, qué más da) sindicaría como “hornada de los posnovísimos”, y que una parte de ellos fueron recogidos en la antología El ánfora del diablo (que su compilador, Salvador Redonet, no pudo ver en vida) llegarían, en pleno arrecio del período especial, a la literatura cubana para quedarse. Esto es, hoy, un hecho. Tanto por la polémica desatada entorno al fenómeno conceptual de posnovísimos, como por los temas emergentes que trataban y la innegable impronta literaria que rezumaba la mayoría de estos autores.
Más allá de que la promoción de sus obras fue (y es) ineficiente en detrimento de un “período literario”, digamos que la “suerte” de Arsenio Rodríguez correría otros derroteros gracias a queLa caída y otros deseos se alzara con el premio Calendario.
No se trata de maximizar la importancia del premio, sino de que este propició visibilizar, en alguna medida, la estatura narrativa de un autor que hasta ese instante, y a instancias de la crítica (o la ausencia de esta, qué más da) estaba suscrita a las muros y arquitecturas de aquella “hornada de los posnovísimos”.
Casi es un paralelismo, desde la metáfora y la licencia que es dable cuando se escribe sobre o desde la literatura el cuento La caída con aquel proceso, que la historia no ha dicho aún si fue para bien o para mal:

(…) Hay formas en que suelen estar encuadernados los recuerdos con nuestras emociones, que a pesar del ángulo en que se intente meditar sobre ellos para evitar su salida, se niegan a permanecer ocultas e inmóviles en un punto del pasado cargados de mutismo. Tienden a salir bajo cualquier pretexto.
La caída que ya dura seis años en mí, la recuerdo como un golpe que nos teje el movimiento sobre ciertas costumbres.
Esa tarde Fina y yo juagábamos entre las literas. Hubo un momento en que quise acumular energía para otro juego de emociones.
Ella no se percató y, aprovechando que no la estaba mirando, comenzó a acercarse para empujarme con un suave toque. Yo estaba desequilibrada con un pie en el aire y otro aguantando mi eso debajo de los muslos, los brazos los tenía ocupados sacándome una blusa negra sin mangas que me ponía después del almuerzo. En esta posición caí al suelo.
Mientras fui cayendo todo pareció distinto, la litera barnizada con ese color beige se fue poniendo verdiamarilla con la gravedad del vuelo.
Esto me creó tantas dudas, que no supe diferenciar si era yo la misma que estaba cayendo, o la otra que un rato antes, jugaba.
El dolor no fue tan importante como el hábito que conservé en lo delante de estarme mirando los senos cada vez que me desnudaba ante las aguas de cualquier espejo y de mirar los de cualquier amiga que estuviera cerca cambiándose, incluso pasado los años, reconozco que esa costumbre a marcado mi carácter. Pienso con severidad que la belleza de una mujer comienza y termina ahí. La cicatriz es la huella que ha quedado en mis senos después que extirparon los nódulos. Ella es en realidad quien ha durado años y no envejece con el desgaste que proporciona el tiempo en el camino. Porque los senos de una joven de quince años son más importante que un puente, y un puente en mi provincia es como un labio, la ciudad de los puentes. Los senos uno se los ve crecer buscando un color mientras los ampara la adolescencia en esas dudas. La caída fue el final de mi forma anterior. Ayudó a concentrar mis recuerdos eróticos de plena adultez, apenas la adolescencia. Gustarán. Volverán a ser realmente bellos como dice la doctora, me pregunto con frecuencia.
A veces quisiera que la huella se convirtiera en el lunar de Sayoko la japonesa, para que salga de mí sin dolor como la piel de un frijol asado resbalando sobre mis dedos.
Pero la realidad no complace a la ilusión como el sueño a mi cuerpo. Solo queda la esperanza de que algún hombre vea la señal en mis senos que sus ojos buscan para salir de su cuerpo.
A decir de Margarita Mateo sobre estos diez cuentos, Arsenio Rodríguez suele escribir con la voz de otro, quebrando desde el fondo de su apropiación la ilusoria testimonialidad de su escritura. Estos relatos presentan por lo general una voz femenina que deviene máscara del autor en su acercamiento a la experiencia ajena, camuflando el testimonio directo. Poco o mucho habría que agregar a estas afirmaciones, en dependencia de lo que se quiera indagar o establecer. Es el propio Arsenio Rodríguez quien lo desliza al final del cuento que se cierra La caída y otros deseos(…) cuando una joven, cree que ha intentado lo más difícil, sabe que ha tenido la ilusión de vivir en peligro, aunque su existencia haya sido silenciosa y la sucesión de su oleaje haya sido manso. Después que pasé la beca, los jóvenes con que he compartido la soledad que me rodea, sólo se acercan, se alejan, y se vuelven como elementos de otra historia.
Lo cierto es que, La caída y otros deseos revela la eficacia de su autor en el tratamiento de los temas, y aun cuando un premio no es más que un fragmento de historia escrita a ciegas hay claves que vislumbran a este sólo libro, no para establecerlo como el clímax,  pero sí para inscribir a su autor como un narrador de recio oficio. Más allá de otras indagaciones a destiempo, por supuesto.




publicado en la web © Asociación Hermanos Saíz. 2010.
Des)h ojeando el Calendario
Si deseas una copia (PDF) gratis del libro  La caída y otros deseos envía un Mail (arkolano@me.com)

lunes, 27 de septiembre de 2010

Foto de Guillermo Cabrera Infante en Cuba años sesenta.


Sentados, a la izquierda, Ricardo Vigón (1928-1960), junto a Guillermo Cabrera Infante (1929-2005), en el solar habanero donde vivía el escritor con su familia. Circa 1948. «Todo lo que sé de cine (…) se lo debo a tres personas: Ricardo Vigón, Germán Puig y Néstor Almendros. Pongo a Vigón en primer lugar (…) porque es a él a quien debo más”. Guillermo Cabrera Infante: Un oficio del siglo XX © Fotografía de Germán Puig

Me resultó impactante encontrar en la red, esta foto de Cabrera Infante trabajando en un solar habanero con Roberto Vigón. No deja dudas de que está en su casa, los rostros de las niñas, y los cubos de agua en cada puerta,  añaden un realismo insultante. El hecho relevante de que él está sentado en el único sillón de la escena es Excelente.

Están en un solar habanero o casa de vecinos como se dice en España, la naturalidad de la escena y la precariedad con que se desarrolla la creatividad de los dos personajes miuy jóvenes que luego serán claves en la cultura cubana es una maravilla. Ver a Cabrera Infante en camiseta blanca de mangas cortas para quien lo conoce en traje en la contraportada de todos sus libros no deja de ser peculiar, y le imprime un carácter a sus textos como prueba que ha escrito lo que ha vivido.