| Entre los discos poco conocidos de la cantante Elena Burke (1928-2002) está el titulado A solas contigo, fruto de su trabajo en el programa de radio del mismo nombre, que hizo entre 1962 y 1975, en compañía del músico Meme Solís. Las grabaciones recogidas en este álbum resumen la esencia del filin: descarga, intimidad, noche y desatinos armónicos, y pertenecen al período de esplendor del género, como muy bien plantea el musicólogo José Loyola Fernández. A solas contigo trasmite el ambiente que se escuchaba en el programa, en el que también colaboraban otras figuras de la música cubana, como el compositor Frank Domínguez y el guitarrista Froilán Amézaga. El CD abre con el tema presentación del programa, A solas contigo, y lo primero a destacar de las piezas incluidas en él es la versatilidad de La Señora Sentimiento —como también era conocida la Burke— para escoger un repertorio internacional notable. Acto seguido, este particular recital de versiones da paso a Extraños en la noche, de Bert Kraenter, con una interpretación donde no sobran matices, sino que aparecen los necesarios al pasar por los acordes. El acompañamiento de Solís y el solo que hace sobre los puentes son exactamente los que requiere la pieza de Kraenter. Luego la Burke se atreve con un conocido tema de Charles Aznavour, Y por tanto, el cual formó parte del repertorio de la cantante durante muchos años, incluso con diferentes acompañamientos. Es difícil no recordar su excelente reiteración del estribillo: "y por tanto, yo no te dejaré de amar, no te dejaré de amar…", con modulaciones diferentes. Elena Burke nunca cantaba una canción igual a otra; y esos juegos que hacía con pequeños fragmentos los llevó más tarde a canciones completas. Después del tema de Aznavour, La Señora Sentimiento va por la pieza central de la película Los paraguas de Cherburgo, de la autoría de Michael Legrand y muy de moda en aquella época. Para cerrar el álbum, escoge una canción de Manuel Alejandro, Estuve enamorado. La profundidad de la tesitura de esta pieza siembra de dramatismo el conjunto de interpretaciones de la cantante. Uno no escucha una voz, sino su situación cambiante dentro de una caverna de sonidos y ecos. En tanto, el paso del guitarrista Amézaga por este disco está marcado por dos temas de Gustavo Rodríguez, Siempre que hablo contigo y Dorado sueño. El primero se ha convertido en un referente del género y, por supuesto, fue recurrente en los recitales en vivo de la cantante. Pero la guitarra española también figura en ¿Por qué seguir fingiendo?, de Luis Felipe Vargas, y en Vivir es vivir, de autor desconocido. Probablemente esta última sea la mejor canción del disco, por el desgarramiento en la voz de la Burke. En todas estas piezas el guitarrista parece estar dentro de la intérprete. Siempre sabe el curso y la trayectoria de su voz y se adelanta para que la palabra hecha sonido no salga al aire sin hacerse acompañar por el eco de un acorde o una nota sostenida. La sucesión paralela de acordes disonantes y voz ennoblecen cada una de estas piezas, permitiendo oscilaciones y saltos con una tendencia marcada a crear matices muy sutiles. Lo mismo por el minimalismo de los acompañamientos que por la complicidad entre voz, piano y guitarra, A solas contigo es posiblemente el mejor disco de Elena Burke, en el que agota todos los caminos y matices posibles. Una interpretación semejante de la cantante sólo se volvió a repetir cuando se acercó para siempre a Martha Valdés, con quien tejió Elena canta a Martha Valdés. Elena Burke dejó de estar entre nosotros hace más de año y medio. En todas las notas de prensa, tras su fallecimiento, se repitió un tópico: "Se va, pero nos deja su música", que no por manido deja de ser real. ¿Quieres saber má de música cubana? |
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lunes, 3 de junio de 2019
Elena Burke: Reina del blues hispano. Filin en Cuba.
domingo, 22 de noviembre de 2015
Gonzalo y Chucho comen juntos en Barcelona. Otoño 2015.
No obstante, ver esta foto el día de Santa Cecilia, es la metáfora viva de lo más notable del jazz cubano cenando juntos en mí ciudad, Barcelona. Un luxe que respiramos el mismo aire con dos músicos de jazz que han ganado seis premios grammys de jazz compitiendo con los mejores.
lunes, 22 de septiembre de 2014
Chucho Valdés. CD Fantasía Cubana.
No contento con una amplia y fructífera carrera musical, o quizás con las inquietudes propias de alguien que no toca para vivir de la música, sino para revivirla, el pianista Chucho Valdés —cuyo verdadero nombre es Jesús Valdés— grabó en Nueva York Fantasía cubana: Variations on Classical Themes, su sexto álbum patrocinado por la prestigiosa discográfica norteamericana Blue Note Records. Producido por Max Wilcox, quien ha realizado trabajos notables para Artur Rubinstein, este disco no pasó inadvertido para la academia de música estadounidense, que lo nominó como mejor álbum latino de jazz, 2004. En Fantasía cubana, integrado por catorce piezas, conviven la música clásica cubana y la europea, además de elementos de la música popular. Valdés sigue muy bien los pasos del pianista francés Jacques Loussier, quien hace ya medio siglo revolucionara el jazz con la improvisación de obras clásicas de Johann Sebastián Bach, o más recientemente, de Miles Davis o Béla Fleck. Este último, al igual que hace Valdés en Fantasía cubana, toma la músicas de Federico Chopin como eje central de su disco Perpetual Motion. El CD abre con Prelude en E Minor, de Chopin, que es como una especie de viaje al particular estilo de Valdés, quien busca elementos de jazz (improvisación) en los temas clásicos. El pianista deconstruye este preludio y lo lleva a la cadencia del blues, devolviendo a la pieza su ligereza original, pues preludios eran improvisaciones que desarrollaban los músicos sobre un tema dado. El músico incluye además en el repertorio del disco Waltz in A Minor, también de Chopin, Reverie & Arabesque, de Debussy, y finalmente Pavane for a Dead Princess, de Ravel. Con estos dos últimos temas, Valdés se siente más cómodo todavía ya que sus atonalidades características resultan mucho más cercanas al jazz. No en balde esta falta de tonalidad que produce un carácter vago de ensueño que puede variar de un compás a otro fue calificada como impresionista, y es esencial en el jazz. Además de los clásicos europeos, el pianista vuelve a los clásicos cubanos; esta vez se acerca a la música de Ernesto Lecuona. Del tema La Comparsa hace tres versiones distintas (tres movimientos), y aunque se respeta su esencia no sucede lo mismo con los tiempos, a los que Valdés añade dificultades con el fin de enriquecerlos. Muy alejado de la manera en que encaró junto al grupo Irakere esta misma pieza a fines de los años setenta, cuando cedió todo el protagonismo melódico a la trompeta de Arturo Sandoval, el ritmo sincopado del baterista Enrique Plá y a una de las mejores improvisaciones salidas del saxo de Paquito D'Rivera, quien en una ocasión escribiera de Valdés: "en treinta años nunca supe cómo pensaba, pero sí sabía cómo tocaba". Lo de fusionar temas clásicos europeos y americanos es un mero pretexto, en realidad lo que el cubano ha hecho es llevar "lo clásico" a su estilo musical, el jazz. A través de la sincopa cubana, Valdés muestra cómo se puede recrear la música y a su vez darle un barniz de modernidad, sin que por ello se desvalore. En su caso no se trata de un lector e intérprete pasivo de estos géneros, sino que les incorpora su virtuosa manera de reinventarlos, otorgándoles una lógica personal. De su cosecha personal, Chucho Valdés expone en este disco Wakamba, Fantasía cubana, Tumbao, La Campesina e Impromptu. Casi todos son temas en los que intenta decir al oyente que en esta época las improvisaciones sobre el piano también pueden coincidir con la forma clásica de los preludios, aunque contengan otras referencias. Es el caso, por ejemplo, del tresillo africano deTumbao, donde comienza la sincopa con la mano derecha para después contagiar toda la melodía con este contrapunteo sincopado que parece no querer irse, hasta que termina por impulsar una infinita improvisación con la mano izquierda. Por momentos, el pianista emplea a fondo ambas manos para llegar a acordes típicos y básicos de los estribillos que adornan por doquier casi todos los géneros de la música cubana. Así, en La Campesina, Chucho ha preferido hipnotizar con elementos del bolero. Con una sensualidad similar, pero más cercana a la canción con elementos de pop, ofrece su amanecer en Sunrise, que él prefiere titular en inglés. Con Fantasía cubana Valdés cierra un círculo que el tiempo se encargará de volver abrir. Pues, según cuenta la periodista Juana Rosa Pita, en un artículo publicado por el diario El Nuevo Herald, la Condesa de Merlín —famosa por su libro de memorias Cartas desde La Habana—, una tarde de junio de 1837 en las afueras de París tocó varias canciones cubanas ante la presencia de Berlioz, Chateaubriand y Chopin; este último se quedó tan encantado cuando la escuchó interpretar a Bellini, que terminó acompañándola al piano. | ||
martes, 29 de julio de 2014
Paquito D' Rivera toca 4 días en el club de jazz "Jamboree" Barcelona. Del 30-2 agosto.
- Siete grammys en diversos años
- Un doctorado honoris causa en música por el Berklee College of Music
- La medalla nacional de las artes de Estados Unidos.
Trabajo como compositor
Comenzó a componer para otros grupos como el Gerald Danovich Saxophone Quartet y el Aspen Wind Quintet. Además de su faceta de intérprete D'Rivera es un notable compositor tanto de jazz como de música clásica. Entre sus composiciones más célebres figuran Grán Danzón para la Filarmónica de Rotterdam y estrenada en 2002 en el Kennedy Center for Performing Arts, en Washington, Panamericana Suite, estrenada en el año 2000 en el Lincoln Center de Nueva York o Rivers, estrenada por la New Jersey Chamber Music Society. Sus composiciones son editadas en exclusiva por la compañía Boosey and Hawkes. Ha colaborado con numerosos músicos de géneros diversos como el Ying Quartet, Turtle Island String Quartet, el violonchelista Mark Summer, el pianista Alon Yavnai, o Yo-Yo Ma.
domingo, 6 de octubre de 2013
Cuando ya no esté....Danay Suárez, más que una canción
Un día de diciembre hace tres años mientras yo desayunaba en Bordeaux (Burdeos) amanecía en La Habana, era el día del cumple de mi madre. No estaba cerca de ella, en realidad no he vuelto a Cuba en 17 años. Me he perdido años de la ciudad donde nací, he ganado otras: París, Sevilla, Barcelona, Bruselas, Praga, Roma, Porto, New York, y un centenar de pueblos europeos.... Con los años cargo con pérdidas, recuperaciones y búsqueda constante de conocimiento y piel.
Danay en esta pieza canción o improvisación está increíblemente sentida, la escuchas y dan ganas de abrazarla. Sabes que le canta a quienes tienen el alma en un lugar donde en ese instante no la encuentran. Roberto Fonseca, toca el piano como si Lecuona se hubiese levantado de la tumba en el siglo XXI. Ambos nacieron en el mismo lugar que yo, no con el mismo talento.
Ella dice... Hay cosas que se pierden y no vuelven más. Hay cosas que se pierden y no vuelven más. No obstante, creo que hay cosas que se pierden, para volver de una forma distinta. No siempre triste.
jueves, 28 de marzo de 2013
Video/canción: Siempre Happys: Bebo Valdés y Boris Larramendi
si la vida se nos diera siempre OK.
si querer cambiar el mundo fuera fácil
y la libertad y el amor también
si yo pudiera con sólo abrir la ventana
lograr que no hubiera pasaporte ni cuartel
y tu risa y esta música duraran....
y everybody lo pasara very well..."
jueves, 12 de julio de 2012
Una supernova de apellido Rubalcaba, nombre Gonzalo
domingo, 27 de mayo de 2012
Nocturna consagración: Gonzalo Rubalcaba
hacen de aquella destaca, de manera casi sobrenatural, la manera en que Charlie Haden dice nota a nota, con el bajo acústico, cada silaba del comienzo de la canción; los solos que ejecuta lo introducen inapelablemente en el Olimpo de los mejores bajistas de su generación, a la altura de Charles Mingus o Ron Carter.
pág de Gonzalo Rubalcaba.





