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viernes, 3 de febrero de 2012

Frío, Frío... como el agua del río, en Barcelona

Ayer llegamos a la guardería de nuestra hija y estaba nevando, Tibidabo y Parque Güell semipoblados de copos.  La nieve tiene la capacidad de sorprenderme siempre como algunos versos extraordinarios que le leído durante años y sé de memoria: "el hambre es un incendio frío" Neruda; "la poesía es un caracol nocturno en un rectángulo de agua", Lezama;  "Nos ha dejado espléndidas metáforas y una doctrina del perdón que puede anular el pasado", Borges.
No digo con esto que ver nevar siempre sea poético, depende de cómo vaya el ángulo de sombra en que esté tu vida, si duermes en pareja o en silencio; si tu relación laboral es normal..., la temperatura de tus frustraciones No obstante, es un hecho que sobrecoge la vista. 
El cielo se pone gris, los copos caen con una melodía que se antoja sagrada y van  danzando en una armonía que visto en silencio asusta... ¿quién podrá ponerlas de acuerdo?¿quién  podrá convencer a cada copo de que su misión es caer danzando y derretirse para morir, un suicidio colectivo que dura solo el tiempo de la caída? 









foto: Pareja anónima que envió esta foto ayer al periódico 20 minutos bcn.

jueves, 26 de enero de 2012

Habana con Kola o La Sagrada Familia del son

  
Cuando vives en Barcelona bajo los referentes del arte y la cultura catalana y ves un grupo de son cubano tradicional como Habana con Kola en su bastión del Harlem Jazz Café, donde se presentan con regularidad semanal, no se me ocurrió otra comparación que pensar que ellos aspiran a consagrar su música como la obra más conocida de Gaudí: La Sagrada Familia.
Primero, porque la fachada del Nacimiento  de ese templo,  creada y construida por el propio Gaudí, en 1926,  se hizo en pleno auge del son tradicional en Cuba, y segundo, porque las nuevas ampliaciones del templo se han ido terminando casi cien años después,  quizás muy lejos del fondo y la forma que hubiese hecho el propio arquitecto catalán, pero consolidando su armonía actual por otros caminos.  
Habana con Kola, retoma el sonido de la Trova Tradicional cubana en su vertiente sonera (se forman en el 2009) y la renuevan en el fondo y en la forma, sin dejar de perder la esencia de donde se alimentan. A ésta le añaden bossa, plena, bomba, filin y elementos de pop-rock y jazz, sin olvidar la humedad sonora del mediterráneo barcelonés en pura fusión,  re-inventándola.  
La fachada del Nacimiento, sería para estos músicos, los temas que interpretan del propio repertorio de la trova tradicional cubana,  Flor de Venganza u Olvido y su fachada actual, serían las canciones originales de su propia autoria, sobre todo de Carlos Lage, quien se las ha ingeniado para mezclar la tradición con la modernidad en el lenguaje de sus textos y disfrazarlo de música tradicional sin que esto nos lleve a una ruptura sonora ni conceptual.
El concierto del pasado sábado, además,  formaba parte de los conciertos de Barnasants, un festival donde participan varios cantautores que tocan en diferentes locales y teatros  de la ciudad patrocinado cada año por el ayuntamiento de Barcelona. Habana con Kola presentó su versión más sonera, en formato de sexteto, dos metales (saxos tenores), un tres, percusión, bajo, guitarra y voz.  Al principio me recordó al último formato de Compay Segundo en los noventa y, luego, cuando se quedaban con un solo saxo, a Los Fakires, de Santa Clara, la diferencia con estos formatos que los anteceden en el tiempo es que ninguno contaba con un cantante como Dono Arango, quien tiene una voz realmente excepcional en su registro, con una tesitura que recuerda por momentos a los mejores soneros y guaracheros de Cuba. Puede mantener las cadencias rítmicas y sincopadas de la magistral Celia Cruz sobre todo cuando improvisa con un magnetismo excelente que se refleja en el lleno total del local, donde más de un seguidor tararea las canciones  completas mientras el grupo las canta, hecho insólito para un mes de enero donde las fiestas de  Navidad y Reyes dejan las arcas familiares exhaustas.
Dono y Carlos son la esencia de este Habana con Kola, he de destacar el excelente trabajo del tresero Yury Olay, y del saxofonista quienes en diferentes momentos deleitaron con improvisaciones mesuradas y propias de un club de jazz.
Para los que tienen la suerte de vivir en Barcelona, les advierto que Habana con Kola es más que una propuesta para pasar una alegre noche nostálgica de sábado, escuchando melodías como "La Habana sana" o el "Negra no jodas más y vente para Barna". Al final del concierto, me sorprendió la mezcla del son cubano con un cantante de  Nigeria,  quien le dio otra vuelta de tuerca al son tradicional fusionado del que hablamos al principio,  pero con nuevo vestido, como el soul de Erykah Badu envuelto en turbante egipcio.




foto: Festival de Música Viva de Vic, en Cataluña. Sep-2011