páginas vistas

sábado, 27 de junio de 2015

La nostalgia es la mejor relación que un hombre puede tener con un país.

Borges dice esto: "La nostalgia es la mejor relación que un hombre puede tener con un país." 
Yo realmente no lo sé, pero sí siento nostalgia por no ver el paso del Cristo del Gran Poder en Sevilla, cada año en Semana Santa. Quizás porque su templo está a menos de cien metros de la única casa que alquilé y viví durante dos años en esa ciudad, con la madre de mi hija,   en la Plaza de San Lorenzo, y seguro por ser cómplice de la relación que tuve con la casa de un gran poeta hijo de emigrantes Gustavo Adolfo Becker, entre su templo y yo.

La salida y el paso del Gran Poder  -un paso de silencio sin banda de música-; es de las más impactantes de la Semana Santa junto con la del Cristo del Cachorro, en Triana; (A este último, solo falta que respire según algunos sevillanos-.
La plaza de San Lorenzo plena de gentes a las 12 de la noche,  que contienen la respiración durante la salida de la procesión, donde el único ruido  es el movimiento de los cirios y los pies descalzos de los penitentes; es algo de una singularidad única, una experiencia que alguna vez deberías vivir. No es fácil ver una ciudad convertida en la escenografía de un gran teatro. Tengas o no, fé.
Acabo de leer a un periodista en "La Vanguardia" equiparando los toros, con la Semana Santa y que era algo que desaparecerá en poco tiempo. 
Igual, supongo que el anuncio de la desaparicion del libro impreso, la radio, el cine y todas las desapariciones que gente como él anuncia cada cierto tiempo. 
Su nombre "Gregorio Morán" y su osadía llegue hasta esta frase: "Los pasos de Semana Santa, en Sevilla, Zamora,  o en amplias zonas de Catalunya, son espectáculos pensados para gente holgada y turistas urbanos." 
No lo culpo, la sensibilidad no es algo que enseña, es como la virtud. Pobre. 
Sin visitar Sevilla,  tres meses antes para ver los ensayos de los costaleros al borde del río Guadalquivir con un peso similar en los hombros al palio o el misterio que llevarán, utilizando su tiempo libre voluntariamente para esto, sin cobrar, es ser un ignorante que ocupa la página 18 de un periódico "de prestigio" como La Vanguardia. 
No citar, la Semana Santa de Málaga, que es emblemática igual es otro dato de esta superficialdad. Creo que lo que va a desaparecer dentro de muy poco son periodistas que no se mueven de su ciudad para bajar al sur a saber que seas creyente o no, es una fiesta, quizás la más cercana al pueblo que conozco en Europa...
Ver el Cristo en las calles de Sevilla es visionar una obra de arte de más de trescientos años andando por la ciudad, solo por su arte, vale le pena, la fe en cada quién.

Nota:En 1930, Heliodoro Sancho Corbacho encuentra el documento de la carta de pago de la obra, conjunta a la ejecución del San Juan, por los que Juan de Mesa recibe 2000 reales de a treinta y cuatro maravedíes cada uno en una relación cerrada en octubre de 1620.

viernes, 26 de junio de 2015

Atardecer en Oporto, y amanecer en Valencia: ¡Atlántico y Mediterráneo en un mismo día!


Hay viajes y viajes. Borges decía que uno puede viajar de la sala, a la cocina y tener un viaje espacial. Y tenía razón. Ese viaje que te da un recuerdo, cuando vas a por una fruta o el desayuno con té, a través de una taza (Proust) o el sabor,  son viajes espléndidos de la memoria. 
Pero hay viajes físicos, que a pesar del traslado de todo el cuerpo y la memoria de un territorio a otro, implican una relación con la belleza, donde el asombro y el impacto con la naturaleza supera todo lo que antes habías conocido.

Puedo decir y contar a mi niña, que en un mismo día, ví el atardecer en Oporto, con el río  Duero y el Atlántico de testigo, y luego atravesé toda la "península ibérica" en un coche.
Que se dice pronto, pero son 965 kilómetros de una punta a otra, con lluvia, a veces sol,  muy variada arquitectura rural de un extremo a otro, cuatro lenguas distintas: portugués, gallego, castellano, y valenciano; animales de pasto: ovejas, caballos, vacas...) hasta el Levante en Valencia, donde ví este amanecer y  me vino a la cabeza mi hermano cantando a NiNo Bravo cuando era niño: "más allá del mar habrá un lugar..." 
Es una suerte ver en un mismo día que los temores que tuve una vez hace más de 15 años, de que la Unión Europea podía homogeneizarse  culturalmente, y que todos los países iban a ser iguales por las grandes firmas y compañías con centros comerciales a la cabeza, es falso. Cada lugar de la península donde pasé ( bares de pueblo o pequeñas poblaciones, intensa lluvia me hizo detenerme, el cansancio  
Y las necesidades del cuerpo, o no dormirme, me hizo ir a por un café. Advertí cosas muy distintas en casi todo, y me alegra. Solo algunas emisoras de radio te hacen sentir esa absurda igualdad.
Del bacalao y la sardina, en Oporto, al cochinillo en Segovia  o una croquetade zanahoria y tortilla  de pimientos rojos en Zamora, o la paella en Valencia, es todo "para suerte bien distinto."
Una vez leí que Europa no son las modas de las grandes ciudades. Es cierto, por eso adoro los pueblos, tantos del Sur, en Andalucia, como Girona en Catalunya o todos los pueblos del Sur de Francia e Italia que he tenido la suerte de recorrer y  dormir...
A un poeta regálale naturaleza y pieles y estará contento; no obstante, sí en un mismo día ví dos mares tan diferentes y distantes, recupera la esencia de por qué abandonó hace muchos años una isla.
No todo es perfecto. Me perdí, por este viaje de trabajo una presentación de mi "Tresor" de niña tocando flauta y una excibicion que hizo en natación. Desgraciadamente, nada es perfecto. No obstante, cuento esto con la emoción que merecen mis lectores, puede que un día les toque algo así, además debo confesar que una amiga entrañable Nuria G., que además me lee, le dije, he visto dos mares en un mismo día, y me dijo, no me lo cuentes a mí, para eso tienes un blog, nos lo debes... Habrá más, y fotos.
Me reafirmo:  Si vas a tener un recuerdo antes de irte, que sea de un viaje.
Gracias por el mar: "que es un desierto resplandeciente; y una cifra de cosas que no sabemos; y un epitafio de los vikings..."