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lunes, 17 de febrero de 2014

Conocí a Santiago Feliú en 1974 hace 40 años. Por Enrique Carballea.

       Ricardo, Gerardo, Santiago, "Enrique Carballea," Carlos Varela, Frank Delgado. Lawton,1985.
      (Ver video de Santi y Kelvis Ochoa al final)

Lo conocí en el año 1974 con 13 años en el patio de la ESBUC Niños Héroes de Chapultepec, cantando las canciones de otros y sus primeras. Mientras yo buscaba novias en el patio, suerte que tiene los amigos de los trovadores, cuando ellos cantan tu ligas las que quedaron de la repartición de músicos, pero cuando lo vi tocando a la zurda, afinando la prima del Mi como última cuerda se fue todo a el Carajo dejé la novia para más tarde y nos hicimos amigos al toque. Cuando le canteé una canción del Negro Alberto Tosca y un par de Donato Poveda. Desde allí hasta hoy consumimos la mitad del Humo verde de esta tierra y nos fuimos de aviones. Tuvimos novias y amores comunes, hicimos discos, cientos de conciertos, nos peleamos mil doscientas treintas seis veces y nos hicimos amigos 1237. Amamos Argentina, conocimos a León Gieco y Charly García fue nuestra Biblia. 
Una mañana del 2000 algo, teníamos que ir a la embajada a firmar el visado de la Gira Latinoamericana que me llevaría a casarme con la Mariela y a quien él amo casi más que yo. Precavido llegue 1 hora y media antes de lo previsto para el despertar de Santi.  Santi listo pero con la guitarra lista…me dije esto  huele a quemao. Los papeles de dos canciones en el piso. 
-Vamos se hace tarde. Respuesta: -Iceberg y Beso. Las tiro sin aliento sin abrir la reja del camarote de Nuevo Vedado…  
"Dame un beso/ desmedido y saturado/ de cualquier intención /de amor, oscuro y preso, largo, infeliz, sin tener por qué, escondido, infiel, beso por querer. Dame un beso/ de lujuria calculada, descarado y total, sin fe, bueno y culpable, asustado y cruel, solo hasta los dos, verbo de besar. Sin perdón, sin dios,  de otra pasión, de la desamorada felicidad. Dame el beso/ de la duda sin ternura, de los tristes y cansados del amor, mojado y valiente, que no se me pueda olvidar, solidario y bien, bésame el besar. Sin perdón, sin dios, sin terminar, beso tuyo en este ahora y nada más. Sin perdón, sin dios,lleno de no, beso tuyo para recordar."
-¿Qué dices después de oír esas dos canciones por primera vez?
-Bueno,  Vamos.
-Se me perdió la llave Enrique, hay que buscar un cerrajero, la Puta que me parió.  Pero te acabo de cantar por primera vez dos canciones que terminan Sin Julieta. 

Y allí mismo, me cantó completo Sin Julieta. Tres horas después apareció el cerrajero; más tarde nos dieron las visas; me casé con Mariela y bailé de vals: Beso. Grabamos Iceberg, hicimos Sin Julieta… y ayer (13 de febrero 2014) en un cuarto:  Robertico Carcasses, Ivan Vergara, Ernesto, Darsi y yo, te vestimos Santi como Rey Vikingo que le cantará a Odin en la próxima rosca… 
En un Bolsillo te deje la cuerda Mi para que como guerrero te acompañe en esos caminos de fuego que nos abres para el reencuentro.
Fue el mejor concierto Santiago, solo ahora lo sé..
Hasta el próximo mi amiguito.
Enrique Carballea.
14 de febrero a la(s) 15:31.


Nota: 
ICEBERG. Nunca debí escribir esta anécdota… Debió quedarse para las noches que se unían interminables en mañanas de días que se vivieron y a los cuales sobrevivimos… Pero es para Santiago. Enrique Carballea.
Ah, sobre la foto que ilustra este post, Enrique publicó una nota en su muro, que agrego dos días después de publicado el post...
No soy filósofo ni investigador diplomado del arte. Pero he tenido la suerte de vivir una importante etapa de como la canción cubana en torno a la trova y su pensamiento han ido declinando su fuerza en e
l alma de sus congéneres, al menos en mi barrio… Vivo intermitentemente hace 58 años en el Cerro, 17 cerca del Latino 41 cerca de Villa Marista… Vivo en la Reparto Santa Catalina. Cuna de Alberto Tosca uno de los grandes poetas de una generación del que poco se habla, Sembrando para ti, Fe, Paria, las hubieran querido componer Pablo, Lennon o Serrat.
Mirando la foto de estos amigos hace casi 30 años…. Lo que estábamos haciendo era finalizar como recuerdo para tiempos venideros de cuanto nos queríamos en ese instante y además del comienzo de los ensayos improvisados caóticos, llenos del Te que hacia la madre de Varela, el mejor tomado nunca y con los espaguetis colectivos sazonados por Frank y Feliú, para el debut de todos juntos como un Puño en la Pena de Augusto Blanca en el Guiñol. Solo cabían 120 personas habían mas de 400 entre Sala y Lobby y escaleras Trate de organizar lo inorganisable pero salió y ese día fue luminoso en el Universo, arañamos la mediocridad, poetizaron lo cotidiano hicieron felices a 400 personas que un día contaron que estuvieron allí. Fue exponencial el amor.
Santiago Feliu murió…Los que escribimos sobre el lo hacemos por múltiples razones. Yo he tratado de exorcizar el dolor pero eso es una broma del Santi. Ese dolor será para siempre pero nunca triste. Ya se pasara. El Gago siempre me hará reír, pero a propósito del comentario de Julio Fowler (Me imagino a Noel Nicola, Un trovador sin suerte, que diría Noel Nicola, Te perdono).
Solo percibo que el Puño que deben ser los cantautores cubanos para romper la mediocridad de las mentes y de cualquier sistema de este Planeta Tierra del cual muchas veces me quiero bajar, este tan flojo como Industriales, el equipo de mis sueños
Esa foto de amigos también perpetua la inconclusa obra arquitectónica que habíamos emprendido ilusoriamente contra la Placa de la Azotea de la casa de Santiago en Lawton, nunca la pudimos terminar.
No sabíamos de Placas Pero de la canción y su fuerza Si.
Como siempre les he dicho a mis amiguitos Frank, Gerardo, Carlos, Tosca, separados todo bien cada cual por su camino, el cordón umbilical no los une. Pero juntos cual idea cuantas cosas pasarían. El Puño hermoso delicado y fuerte de la melodía y la poesía
Cada ser humano viene con una razón de vida, la de ustedes perpetuar la belleza y no dejar que quede inconclusa como la azotea del Santi y que mi barrio vuelva a cantar esas hermosas canciones que se pierden en los archivos de la radio
Enrique Carballea.



Nota blogger. Conocí a Enrique a fines de los años ochenta. Era difícil no conocerlo y si eras inseparable de Gerardo Alfonso como lo fui desde finales de los ochenta hasta que me fui del país en 1999.  Enrique es más que la memoria de Santiago Feliú. Un libro sobre Santiago Feliú es imposible hacerse sin su vida ligada al Santi. Desde aquí ánimo a los escritores que lo tengan cerca que biografíen su memoria para sacar al mejor Santiago Feliú.  Para quienes desconozcan la obra de Santiago, Sin Julieta.CD 2002. Incluye Beso.  Arsenio Rodríguez Quintana.





domingo, 16 de febrero de 2014

Yo en casa de Kafka en Praga con mi hija... Amor incondicional.

No conoces el amor incondicional hasta que no tienes hijos. Eso es "casi"  cierto, al menos en mi caso. Conocí el amor incondicional por la música con dos o tres años cuando iba de vacaciones a casa de mi abuela en Santa Isabel de las Lajas e íbamos los domingos al barrio de la Guinea a las ceremonias del Casino de los Congos, donde mi bisabuelo ex-esclavo africano oficiaba como líder de esa pequeña comunidad traída a la fuerza del Congo al Caribe. Mi tía dice -hace poco recibí carta de ella donde me lo cuenta- que aprendí a bailar allí y nunca me asustaron los tambores yuca. Mis primos y yo delirábamos viendo bailar a los mayores y les imitábamos. 
No obstante, tuve antes que mi hija, otro amor incondicional... La literatura. Cuando comencé a escribir y no a leer. Jugar al tenis,  al ajedrez, grandes pasiones de la adolescencia junto a el judo, donde llegué a ser cinta azul, quedaron todos en un segundo plano.  Varios autores tuvieron la culpa, sobre todo Mary Shelley con su Frankestein y Frank Kafka que me cambió la vida con su Metamorfosis. No tuve literatura infantil, o esta fue mi literatura infantil, seres protagónicos  raros e inadaptados.
Me dejaron tal huella que dejé de dormir normal y leía en el cuarto de baño de madrugada, así terminé en un sicólogo que me envió, o sugirió sabiamente a mi madre que me inscribiera en la sala infantil de la Biblioteca Nacional de Cuba... Desde ahí, nunca más, NEVER more, diría Poe, me he separado de los libros. Con tal suerte que la licenciatura en Historia me llevó a trabajar al Archivo Nacional de Cuba durante tres años, pegado al mar y a los libros...

En las dos fotos siguientes, el lector no puede ni imaginarse la felicidad que sentí cuando entré en el Callejón de Oro del Castillo en Praga, y justo me detuve en el N* 22 donde se encuentra una de las casas de Kafka. Maya, mi niña, mi gran pasión incondicional,  me vió  llorando y me dijo - ¿pápa (siempre con su acento catalá), quieres que te haga una foto? Le dije claro mi niña. 
Después me ha hecho muchas fotos, pero esta foto delante de la casa de Kafka, casi tan pequeña como mi casa estudio piso de alquiler en Barcelona,  es casi un milagro. Nunca viviendo en aquella isla imagine que pasearía por Praga buscando los rincones de Kafka nada menos que de las manitas, los brazos y la voz de mi niña. Quien desde su bella ingenuidad, me dijo ... ¿era escritor como tú?  Le dije sí, pero mucho, mucho más grande... Tanto que nos nos cabe en el corazón.... Ostras...pápa... Si!