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sábado, 1 de noviembre de 2014

En Frijoles Negros: Relato de una mágica noche.

Toda reunión de amigos en el exilio contiene el ADN de una familia elegida y no adquirida y obligada por la sangre. Alguna que otra reunión con cena y música a veces conduce al Paraíso, no siempre ocurre, esta vez sí. La noche nos impuso su tarea mágica de destejer el universo de Frijoles Negros y estuvimos dentro.
Sin programar mucho, nos encontramos el jueves  los necesarios en el restauran  Frijoles Negros (carrer Bruc, 146, Barcelona). 
Cuando avisé a los íntimos  no tenía una idea para que los citaba, solo sé -hace años- que ciertos componentes de "luz-brillante" en su andar y noches otoñales  producen  mágia.
En inicio quería ejercer de brujo que bautiza  un espacio como (FN), no quería hacerlo solo y llegó Patricia y Yanko, Ernesto H. Busto y Anei, Direlia y Osmey, Carlitos Lage, Sonia, su niño y su guitarra incluida, Selene /Yusa y Lissette/Elena V Molina.
Una venía de Londres, otro de dar clases de filosofía en la Universidad, y otra  se nos marcha a un museo en México, y otro a una beca en EEUU, todo este caldo de cultivo y el espacio de Frijoles con Puig Bretones, Lou Jiménez,  Míriam Ruiz de anfitriónes,   hicieron el resto del bautismo del alma para nosotros de este lugar...
Que por momentos de silencios mientras Carlitos cantaba boleros y sones o Sonia, bossanovas y sambas, fue el Gato Tuerto en La Habana o el Pico Blanco, y en otro, una esquina de Sau  Paulo o Río donde debutó Maria Bethania con Vinicios de Morais,   aunque siempre estuvimos en Eixample barcelonés donde está demostrado que la mágia existe.
Mojitos,  guacamoles con tostones, ropa vieja con plátano maduro y queso gratinado con espárragos,  yuca, costillas de cerdo y frijoles negros, gambas con chicharritas de plátano,  ceviches y otros deleites dieron más sentido y gobierno a nuestra  reunión descarga, que en realidad, fue un homenaje velado a la partida del compositor cubano Frank Dominguez  que murió un día antes, y Carlitos comenzó cantando un tema suyo;  también al cumpleaños de Elena V. Molina; y sobre todo, a  FN,  que aspira a convertirte en una referencia de fusión culinaria de América y Europa.
Desde el jueves he recibido mensajes de todos, me han pedido  más y próximas citas ... seguro será, ya tenemos el factor común: Frijoles Negros (FN).

Parodiando al escritor Virgilio Piñera:
"En Frijoles Negros, hay una noche dentro de la noche como una luna que sale para algunos/ un sol que brilla para otros
y un gallo que canta para todos.
En FN hay un asiento para la felicidad"

A Juan Carlos Puig Bretones.

viernes, 31 de octubre de 2014

La nueva arquitectura de Barcelona: La torre de Toyo Ito.


Toyo Ito
Toyo Ito es el arquitecto japonés que diseñó una de las  Torres Porta  Fira, Hotel Santos, de 114 metros de altura,  en Gran Vía de Barcelona. 

Ha sido galardonado con el premio de arquitectura de Cataluña 2013, habrá  una conferencia en CaixaForum sobre su obra que espero no perderme.
Yo vi nacer a esta torre roja hace unos años desde los cimientos, me pasó como con la torre Agbar, o  el hotel W (conocido como popularmente como Vela), nuevos íconos de Barcelona del siglo XXI, que ayudan a tener, desde el origen, los mismos referentes de otros que  han nacido aquí.  
En mi caso,  me da una seguridad innata saber que a esa referencia la vi crecer.
García Márquez en su novela, Cien Años de Soledad, planteaba que Macondo, el pueblo donde se desarrolla la novela, no comenzó a existir en realidad, hasta que murió la primera persona.  
Las ciudades donde he vivido,  los iconos que nacen cuando estoy en ellas, ayudan a que sean un poco mías. Con la torre Agbar y el hotel Vela, no he tenido la misma relación que con la torre de Toyo Ito, a  ésta la veía creer cada mañana cuando iba al trabajo. En lenguaje técnico, debería decir, que esta torre es de geometría variable, de geometría de la caricia como  un día me dijo un arquitecto de las Curvas de la estación de Francia, de aquí en Barcelona.


Su ausencia de líneas rectas le da una sensualidad gustosa, que se acerca a las curvas de un corpus femenino que he acariciado y me sonríe sonrojada-mente, con el hálito asiático de sus ancestros.