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sábado, 18 de abril de 2015

Aplicaciones de radio entre la masía y la nostalgia. En Cataluña y La Habana.

Le comento a Lupe en el silencio-amanecer de la terraza superior de la masía donde desayunamos, que ayer en la madrugada de L´Empordà,  luego de escuchar jazz clásico y progresivo, estuvimos escuchando, en la App TuneIn radio para iPhone,  Radio Progeso (emisora de Cuba). Ella me dice que se la ponga, que  a esta hora hace veinte años, en La Habana, antes de irse definitivamente, se deleitaba escuchando, Recuerdos del Ayer...
Cuando intento conectarla de nuevo, no entra o no se escucha, y me dice entonces que ponga Radio Reloj (otra emisora cubana), cuando la conecto, nos damos cuenta de que eran las 4:13 am en La Habana, y aquí, en L´Empordà eran las 10:13 am, seis horas de vida que separan un siglo de nuestras vidas anteriores, con lo cual su nostalgia no podía solucionarse por ahora.
Rápidamente dijo, ponme una emisora de Miami, (donde ha vivido los años de ausencia de La Habana) y me dio por escribir de app y nostalgias, y me vine a la plantilla de mi blog... ¿a cuántos de los que

viernes, 17 de abril de 2015

Mi noche Romana. Roma y yo: amoR in-verso.


Dirección a Capilla Sixtina por la galería de los Mapas.
foto Arkolano



La noche que salí solo, caminando por las calles aledañas al Vaticano, fue mi noche romana. Llevaba seis días en Roma, recorriendo todo lo que podía de esta parte de la ciudad  en verano
Cuando salí, me invadió con insultante olor a queso, pizzas y pastas, que inundaban las aceras de pequeños restaurantes plenos de turistas. En la mañana de largos recorridos y cansancio por las plazas y ruinas infinitas me recordó el polvo y dejadez habanera, que deja que su decadencia te contamine a su  gusto, y casi todo parece que sobrevive a las ruinas entre ruinas y sobre ellas mismas. La diferencia es que estas ruinas cultas de más de 2ooo mil años te enriquecen y aquellas te hacen vivir en la pobreza.
Llegué a pie al Castello de Sant'angelo cerca de la tumba de Adriano, cuya novela Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar; sobre su vida, había leído traducida por Julio Cortázar en el parque Zapata, en 5ta Ave y 26, en Miramar, desde donde ahora salen en silencio contestatario las "Damas de Blanco" en protesta por el encierro de sus maridos. 


Me detuve en medio de dos puentes, de un lado el Puente del Ángel y del otro, el de Vittorio Emanuele, quizás porque muy cerca un hombre tan viejo y solo como yo,
tocaba en un saxo tenor, My Way, estirando las notas similar a Chet Baker, haciendo que el sonido ennoblecen los contornos de aquel espacio, dándonos a puentes, personas y río, una unidad que no poseíamos sin aquel sonido rajado de césares que siempre es metáfora de un dolor lejano o un abandono.
Maya, por la mañana, había gritado de forma inhabitual dentro del silencio de la Capilla Sixtina con sus ocho meses, solo se calmó tras un biberón de leche. Luego tuvo fiebre de 39 y me puse histérico y mi suegra me mandó a paseo tras la tormenta. Maya no tenía nada al final.
Ese grito y la melodía de un saxo son ahora  la banda sonora de esta noche solo por las calles de Roma, palabra que tiene la fortuna de que inversa es amor; y te deja toda ella en la jodido condena de volver para amarla hasta que te duela, y luego seguirla amando. Eso que un argentino roquero canta como nadie cuando dice:
"El amor después de amor..., se parece ha este rayo de sol..."