páginas vistas

viernes, 9 de septiembre de 2016

Memorias de cuando fui un elefante. ...

Soy la memoria útil de un paquidermo. Soy ese silencio hábil sobre el asfalto que pesa lo que mi memoria.
No soy aplastante, soy una conversación privada....
Prefiero tener memoria que olvidarte.
Prefiero ese olor Habana Vieja que me enseñaste a querer mientras fui rico 
rodeado de libros y de ti.
Prefiero casi todo el peso del sexos de ambos 'uno.contra.otro'  rodeados de sudor y de antílopes dorados traídos por Lezama a nuestra cama. 
Llena de sudor y ventilador soviético...
Prefiero/ aunque estemos separados ahora... Este recuerdo triste de elefante, a no tener nada de memoria en la piel...


Nota:

Soph IE. Estos son unos versos escritos en Cuba y semiolvidados que me has hecho recordar y volver a reescribir gracias a tu foto.... 
Los voy a colgar en este post con tu foto a riesgo de que mi  'ex' -los use en el 'juicio de separacion,' como violación de nuestra intimidad de versos.... jjjjjj. besitos

jueves, 8 de septiembre de 2016

Dalí en 1942 ya usaba gafas espejo 80 años antes de ponerse de moda.

Los genios a veces lo son por adelantarse a casi todo. En la Exposición ¡Sórprendeme! del fotógrafo Philippe Halsman en Caixaforum encontré esta joya de imagen donde Dalí lleva gafas (espejo) refragtantes muy de moda hace dos veranos en toda Europa pero que él ya usaba en 1942.

La hija del fotógrafo explica así la relación de ambos artistas...

"Irene Halsman:«Mi padre y Dalí vivieron un idilio de 37 años»

«Se conocieron en 1941 en una galería en Nueva York y colaboraron juntos durante treinta y siete años», afirma Irene Halsman, quien tilda de muy especial la relación que tuvieron ambos artistas. «Cada vez que Dalí venía a América conectaba con mi padre y le preguntaba si tenía alguna idea para trabajar juntos». «Uno era fotógrafo y el otro pintor –concreta–. Nunca hubo celos entre ambos. Fue una colaboración real y entre ellos se fraguó una verdadera amistad, un idilio».

Irene sonríe cuando recuerda que el pintor de Figueras nunca aprendió a escribir el nombre de su padre «Casi cuarenta años… No creo que haya muchas colaboraciones tan duraderas en el mundo del arte. Tuvieron una colaboración muy auténtica».
 «Son excepcionales dos fotos de la vida cotidiana de Dalí donde le vemos pintando la cabeza de una medusa en la frente de Gala y otra en la que está dentro de la cama con una gafas con efecto de espejo que, según él, estimulaban la imaginación. Las dos fotos las hizo mi padre en una de sus largas estancias en el Hotel St. Regis de Nueva York».
Dalí necesitaba a Halsman. «Mi padre quedó fascinado con sus excentricidades y se obsesionó por encontrar sus diferentes máscaras. Las fotos que se han conservado demuestran estas fantasías construidas sobre sueños y delirios».