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miércoles, 10 de agosto de 2016

Tumba de Lezama en Cuba. Epitafio.


Fui en los años ochenta por primera vez, con Radamés Molina Montes, amigo y escritor a ver la tumba de Lezama en El Cementerio de Colón en Cuba. Me quisieron sacar del cementerio por ir en pantalón corto. Un absurdo pensar en ofender a los muertos con mis piernas desnudas.  Pero en un país absurdo todo es. Todo pasa.
La tumba, en aquel entonces estaba semi-abandonada con el mármol superior rajado.  
El epitafio que eligió para su tumba es bestial, pues a pesar de que llevo 20 años sin volver, soy conciente de que nacer allí, fue una fiesta imnombrable...
El pàrrafo entero de ese largo poema: "Noche insular: jardines invisibles..."

La mar violeta añora el nacimiento de los dioses, 
ya que nacer es aquí una fiesta innombrable, 

un redoble de cortejos y tritones reinando. 
La mar inmóvil y el aire sin sus aves, 
dulce horror el nacimiento de la ciudad 
apenas recordada. 
Las uvas y el caracol de escritura sombría 
contemplan desfilar prisioneros 
en sus paseos de límites siniestros, 
pintados efebos en su lejano ruido, 
ángeles mustios tras sus flautas, 
brevemente sonando sus cadenas. 



jueves, 10 de julio de 2014

Las calaveras siguen de moda...muertos vivientes....

"Todo comenzó cuando en el 2011 el diseñador de modas Alexander Mcqueen introdujo las bufandas con el logotipo de calaveras en la tela y de ahí todo Hollywood. Luego, como todo lo que gusta en la moda  se extiende rápidamente, todo el mundo comenzó a incluir las caritas de muertos en diferentes piezas."
Para lectores empedernidos los muertos siempre están de moda, al menos yo llevo rodeado de muertos toda mi vida... Leí a Platón, gracias a Erick Fromm cuando ambos ya estaban muertos. Comencé a leer a José Lezama Lima en 1978, cuando había muerto dos años antes, él me llevó a otros como Joyce, también muerto. Me fasciné con los Faraones gracias a un padre marino mercante que me trajo un Faraón de Egito en uno de sus viajes. Luego estudiando la carrera de historia tuve que rodearme de todos los muertos ilustres para intentar dar lustro intelectual a mis ideas y luego a mis textos...
Para colmo nací en una ciudad como La Habana, en una barriada, El Vedado, donde el cementerio de Colón, es una ruta de muertos entre los vivos, pues la ciudad vive en torno a sus caraveras, quizás por eso he escrito post de las tumbas de Machado, Cortázar, Sartre, Gainsborug y otros muchos...
No obstante, nunca había visto tantas carabelas en la calle, en la piel de las chicas, en sus ropas, en anillos, sortijas, pendientes, y hasta en las puertas de las tiendas como vi anoche en el Passeig de Gràcia en Barcelona e ilustra el comienzo de este post.
He escrito todo esto sin hablar de Méjico donde el culto a las carabelas es total...quizás el verdadero origen de esta moda.
Bufanda de calaveras clásica de Alexander Mcqueen