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sábado, 26 de diciembre de 2015

Picasso en Juan les-Pins. Costa Azul. Yo estuve allí este verano.

Esta foto de Picasso fue en 1937. Él está de espaldas, el poeta Paul Éluard con sombrero frente a él, Nush la segunda esposa de Éluard, en el centro fumando; y la amante de Picasso, Dora Maar a la izquierda. Cuenta el libro Triángulos amorosos El "ménage à trois"... que Nush tuvo un ménage de fin de semana con Picasso y Éluard mientras que Dora se aburría.
Estuve el verano (2015)  en esa playa, que en estos momentos es privada. Con tumbonas por valor entre 30 a 50 euros el día completo. 
Me sorprendió el aquelarre de bailes y festividad vacacional de maravillosa irracionalidad de Parisin@s bailando kizomba y reggeton. Yo no me quedé en la noche donde los decibelios y el deleite debe subir, fui con mi hija pequeña. 
Algo del espíritu de Picasso quedó enterrado en la arena de este trozo espléndido de la costa azul francesa...
Ahora de esta foto siempre me ha llamado la atención la mujer que está acostada en la arena, vestida y de espaldas al sol.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Comer Ratatouille en Nice. Boulangerie de la Cathedrale.

Ratatouille es un plato de legumbres exquisito típico de Nice que comí en la "Boulangerie de la Cathedrale." Sin duda la popularidad de este plato de Nice aumentó sensiblemente con el filme infantil "Ratatouille" de allí que mi niña lo asociará con ratas.

La ciudad de Nice (Niza )  se considera la inventora de los famosos “ravioli” y “gnocchi”. “Ratatouille”, un platillo vegetariano hecho tras guisar en aceite de oliva, unas hortalizas que se cocinan juntas o separadas y que se pueden comer con pan, arroz, papas o como guarnición de algún pescado o carne. Sus ingredientes básicos incluyen tomates, ajo, pimientos, cebollas, calabaza y berenjenas, y diversas hierbas aromatizantes, como tomillo, romero, albahaca y orégano.

Hacerlo con mi hija y mi  sobrino en el barrio antiguo de Nice; mi niña con el recuerdo de la peli animada en su cabeza, fue realmente uno de los  momentos más increíbles de mis últimas vacaciones.  Es evidente que  mis selfies con el chef, cocineros, camareras con quienes nos quedamos un rato largo fue realmente agradable y casi comer en familia.
No estaba bueno, era un escándalo, mi hija no dejó huella y escucharla hablar del plato es maravilloso, ella aprende algo nuevo, sabor y vida en cada viaje, yo el doble a partir de sus gestos.




    Fachada del local.
    Cocinero que parece mi hermano...
    Camarera y chef. 
    Lo más cercano a crema catalana que he comido fuera de Catalunya.
    Mi niña liquidando su plato de carne con Ratatouille 

martes, 27 de octubre de 2015

Ante la tumba de Henri Matisse en Nice.

Mi hija le hizo un avión de papel a Matisse cuando la llevé a su tumba en Nice,  y lo llenó de azúcar moreno. Le pregunté por qué le dejaba eso al pintor y me dijo... ¡Papá, seguro que le gustará mucho, es un avión dulce!
Soy de héroes y tumbas. Nací en La Habana, muy cerca de un cementerio: Necrópolis de Colón. 
Hemos venido Sarah, mi niña y yo hasta la tumba de Henri Matisse, antes de ver casi toda la obra que pintó en Nice en su Museo, muy cerca de donde está enterrado.

Yo le dejé las piedras que en la mañana había recogido en la playa de Nice que no tiene arena. Ya sé que es una costumbre judía dejar piedras por flores, pero a mí, la idea de que las piedras permanezcan más tiempo encima de su tumba, más que las flores también  me gusta.
Además, él vivía pegado al mediterráneo que toca las orillas de esta ciudad de Nice muy cerca de donde hemos pasado diez días descubriendo su esencia.
Me quedo en paz cuando visito la tumba de un artista que admiro. Quizás para agradecer sobre su tumba, la belleza que nos dejó, sirvió para modificar con placer estético  un rato de mi vida...