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sábado, 24 de marzo de 2018

Ofélia de Queiroz: musa de carne y hueso del poeta Fernando Pessoa.

Yo entiendo al poeta Fernando Pessoa. Ofélia, era guapísima. Además, tenía nombre de personaje de Shakespeare en Hamlet.
No olvidar, que Pessoa era traductor de inglés. Debió de ver en su Ofélia portuguesa,  una Ofélia  también literaria. 
Y para colmo, con el apellido de un literato portugués: José Maria Eça de 'Queiróz,'  un escritor portugués, considerado por muchos el mejor realista de su país en el siglo XIX.
Estaba cantado... Ofélia tenía que ser su musa...
Y ella gracias a ser musa vivió nada menos que 91 años (1900-1991) sobrevivió a Pessoa 54 años. Esa es la consecuencia de que un poeta se enamore de ti. La vida se alarga. Aunque sufres. 
Sobre todo ella que conoció a un Pessoa desconocido y tuvo que vivir sin él presente, pero tras la publicación de toda su obra siendo reconocido como uno de los poetas más grandes del siglo XX. 
A pesar de su belleza Pessoa decidió no casarse, le agobiaba la costumbre. Le pudo su depresión que lo llevó al alcoholismo que fue la escenografía de una obra monumental que muchos adoramos. Es cierto que él dejó retratada una vida de 'desasosiego' pero llena de luz para quienes vinimos después. 
Fragmento de una carta.

●No puedo, por desgracia, abandonar la oficina donde trabajo (no puedo, claro está, porque no tengo rentas), pero sí puedo, reservando para la oficina dos días de la semana (miércoles y sábados), tener como míos y para mí los cinco días restantes. Ahí tienes la famosa historia de Cascaes. Toda mi vida futura depende de que pueda o no hacer esto, y pronto. Por otro lado, mi vida gira en torno a mi obra literaria – buena o mala, que sea, o podría ser. Todo lo demás en la vida tiene un interés secundario para mí: hay cosas que, por supuesto, estimaría tener, y otras que da igual vengan o no vengan. Es necesario que todos los que me tratan se convenzan de que estoy bien así, y que requerir de mí sentimientos, de hecho muy dignos, propios de un hombre ordinario y trivial, es como exigirme tener los ojos azules y el pelo rubio. Y tratarme como si fuera otra persona no es la mejor manera de conservar mi afecto. Mejor tratar así a quien sea así, pero en este caso es “dirigirse a otra persona”, o algo parecido. Me gustas mucho -mucho- Ophelinha. Aprecio mucho -muchísimo- tu carácter y tus sentimientos. Si me caso, no me casaré más que contigo. La cuestión es saber si el matrimonio, el hogar (o como se le quiera llamar) son cosas compatibles con mi vida y pensamientos. Yo lo dudo. Por ahora, y en breve, quiero organizar esta vida mía de pensamiento y trabajo. Si no puedo organizarla, está claro que ni siquiera podría pensar en el matrimonio.●
Fernando Pessoa.

Nota
 (Cartas de amor de Fernando Pessoa e Ofélia Queiroz, editorial Assírio & Alvim)

viernes, 18 de diciembre de 2015

Poema a la hija legítima de Fernando Pessoa.

La Pedrera es más que un edificio. Es la curva perfecta en mi línea de vida. 
Ayer pasé de madrugada muy cerca de su piel y sus dientes (o molares en curva)  me sirvieron de luz para avanzar por una ciudad bellamente dormida. Yo pensando en otros dientes que brillaban muchísimo, tras un cruce de labios. De cuatro labios,  y la llené de versos. 
Extraña poética de relacionar la luz y los dientes con la hija legítima de Fernando Pessoa, que sabe de latin,  griego y ese idioma del sonido que es el bossanova. 

a Margarida.



Ilustrado por Colette. 

jueves, 23 de octubre de 2014

El Fado. Lula Pena y la madrugada.


Cuando Lula Pena canta y es madrugada, no existe la noche. Cuando ella canta no puedo decir que canta fados aunque cante en portugués y toda la atmósfera de los recuerdos que generan sus melodías lentas, no cansadas, lo parezca.  
Cuando ella por fin canta todo deja de ser y piensas: ¿qué hice escuchando boleros, filin y bossanovas toda mi vida?...
Respuesta: Escuché estas lágrimas melodías para adorar el fado cuando llegará a Portugal. Yo lo descubrí a orillas del Tajo en Lisboa después de hacerme una foto con Pessoa, en el mismo café donde escribía versos y cuentos y luego en su tumba, aunque en realidad ahora pienso que toda Lisboa es Pessoa. Sucedió  a inicios de este siglo...
Cuando Lula acaba de cantar no hay silencio, hay vacío.
Nota:
Lula Pena (Lisboa, 1974) es cantante, guitarrista, compositora e intérprete portuguesa, que en junio del 2010 lanzó su segundo álbum Troubadour (Mbari) luego de un silencio de doce años, que siguió al lanzamiento del extremadamente exitoso Phados (Carbon 7)
Su hermano tocaba guitarra y fue con él con quien Lula descubrió el simple milagro de la polifonía, cuando ambos cantaban juntos, mientras exploraban la discografía con Simón & Garfunkel, Bob Dylan, folk norte-americano, Beatles o jazz. Es esa parte de su educación que hasta hoy mantiene una manera de no “buscar nada” pero sí de “ir encontrando”.

Post escrito a la curiosidad de Inge por mesenger desde Miami.