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martes, 9 de febrero de 2016
Goya y Marilyn Monroe.
martes, 15 de diciembre de 2015
Bodas de Sangre. Hay portadas que obligan a mirarlas. F. G Lorca...
Hay portadas que obligan a mirarlas. Pues son el relato real de la metáfora de un título.
Esta de "Bodas de Sangre" de Lorca es realmente brutal. No hay ni sangre, ni vestidos de novia. Está sólo la representación de la muerte o la causa que te puede llevar a ella: dos cuchillos.
En cambio, todos sabemos que los cuchillos de hoja de 20 centímetros, técnicamente "Cuchillos de Chef" para cocina doméstica, se usan para cortar verduras, pescados y carnes. Evidente, no humana.
Yo tengo uno parecido como éstos. Triangular que és más francés. El que tiene más barriga en la hoja es estilo alemán. Aunque ahora está de moda el japonés. También "Bodas de Sangre", está de moda con una película "La Novia; " con muchas nominaciones a los premios Goya.
En nada de esto pensó seguramente Lorca al escribir su obra. En cambio, si escribió una genialidad, cuando en su "tragedia clásica" hace aparecer la muerte que le pide a la luna que ilumine los senderos para que el novio encuentre a los amantes (su novia y Leonardo) que se han fugado el propio jueves de la Boda. Pide que corra la sangre y esta corre y ambos mueren.
sábado, 2 de marzo de 2013
La maja desnuda y vestida. Mirar, Mirarte.
“Mis partes sin cubrir...”
Epigrama latino
Cur obscena mihi pars sit sine veste, requiris:
Quaere, tegat nullus cur sua tela deus.
Fulmen habet mundi dominus, tenet illud aperte;
Nec datur aequoreo fuscina tecta deo.
Nec Mavors illum, per quem valet, occulit ensem;
Nec latet in tepido Palladis hasta sinu.
Num pudet auratas Phoebum portare sagittas?
Clamne solet pharetram ferre Diana suam?
Num tegit Alcides nodosae robora clavae?
Sub tunica virgam num deus ales habet?
Quis Bacchum gracili vestem praetendere thyrso,
Quis te celata cum face vidit, Amor?
Nec mihi sit crimen quod mentula semper aperta est:
Hoc mihi si telum desit, inermis ero.
Me preguntas por qué llevo mis partes sin cubrir;
date cuenta de que ningún dios oculta nunca sus armas.
El señor del mundo muestra abiertamente sus rayos;
el dios del mar no oculta su tridente.
Ni Marte esconde la espada que le da valor
ni la intrépida Palas se guarda la lanza entre la ropa.
¿Es que se avergüenza Febo de sus flechas doradas?
¿Esconde acaso Diana su carcaj?
¿Y Alcides su mazo lleno de nudos?
¿Acaso tapa el dios alado el caduceo con la túnica?
¿Quién ha visto a Baco ocultar bajo la ropa su ligero tirso?
¿Y quién te ha visto a ti, Amor, sin tu antorcha visible?
De modo que no será un crimen tener la polla siempre al descubierto;
sin ella me encontraría inerme.
Tomado de “Epigramas latinos”
Traducción: Leonard C. Smithers / Sir Richard Burton (1890)

