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martes, 5 de agosto de 2014

Mi relato de Agosto 1994 en La Habana Vieja...¿dónde estabas tú?


                             
Vivía en la Habana Vieja cuando este barrio se armó de valor espontáneamente el 5 de agosto de 1994. Las autoridades no podían creer que casi tres mil personas en las cercanías de la Avenida del Puerto en La Habana Vieja gritaran sin pudor y sin miedo ¡Abajo la dictadura!¡Abajo Fidel!, después de que el gobierno cerrara los accesos a las lanchas de Regla.  La gente estaba acampada allí desde el 4 de agosto, ese día se habían intentado llevar una de estas lanchas hasta aguas internacionales donde las autoridades norteamericanas los trasladarían a Estados Unidos.





Confieso que no estuve desde el principio, estaba en casa y por el balcón de Villegas N 7, escuché a unos adolescentes relatando  a gritos lo que en la Avenida del Puerto sucedía. Nosotros cogimos las bicicletas, Fidel Moreno, Yara Duverger y yo y salimos disparados para allá, ocupando una porción de historia de la ciudad que no pensé vivir.
Esta rebelión se fue extendiendo de La Habana Vieja a Centro Habana, pero allí el asalto a los comercios y la destrucción de parte del mobiliario urbano sirvió para que partidarios del régimen pudiesen calificarla por la tele como vandálica y no política, aunque parte de ese mobiliario era utilizado (sobre todo los latones de basura de metal) para enfrentarse a los militares, a la policía y a otros grupos civiles de represión  autorizados por el gobierno.
La falta de apoyo de gente de otros barrios,  y por supuesto de los jóvenes universitarios, junto con la precariedad del transporte en Cuba que rompe la espontaneidad de traslado inmediato, y sin duda alguna, la eficacia del ejército y la policía que aislaron Centro Habana y La Habana Vieja con tanques; hicieron fracasar este proceso.
Al final, muchos de los mismos manifestantes, cuando apareció Fidel Castro por el final del Paseo del Prado con sus militares,  pasaron de gritar ¡Abajo Fidel! a gritar, ¡Viva Fidel!, un acto del que fui testigo y aún hoy no entiendo cómo el miedo puede ser más dulce que la sangre. Esa sangre de muchos cubanos que es realmente "Azúcar Amarga" que entiendo, pero no comparto.
Hoy sabemos que los sucesos del 1994 en La Habana fracasaron porque los habaneros no salieron de sus casas, reprodujeron islas dentro de la Isla, isla-casa, isla-barrio, isla-pueblo,  esperando la "información" oficial, dejando aislados a los que nos decidimos a salir. Yo lo hice, no porque fuera valiente si no porque coincidió que tenía en casa un amigo andaluz: Fidel Moreno, que venía de afuera como Hatuey, Máximo Gómez o el Ché Guevara, todos impulsores de revoluciones en la isla en diferentes etapas. Moreno me impulsó a salir a la calle, con miedo pero en la calle.
La rebelión habanera no triunfó, y los rebeldes se fueron (nos fuimos casi todos),  dejando al dictador en el poder.
No decidí irme en ese instante, sabía  desde los 15 años que no soportaba los discursos en la Plaza de la Revolución del hombre verde, pero ese día advertí que aquella isla no tenía remedio, que todos seguirían criticando el sistema pero pocos serían capaces del enfrentarlo. Ojalá me equivoque y esta nueva generación de opositores del siglo XXI haga crecer aquella semilla de hace veinte años.


Tengo en mi poder más de cien fotos de ese suceso inéditas, pero éstas no son mías son del blog
Desarraigos provocados. Las mías que las hizo Fidel Moreno las colgaré en otro momento.

sábado, 17 de septiembre de 2011

U-Turn: La voz del cambio en Cuba


Como rapea S4adrón Patriota somos la raíz del cambio. Primero fue Camarioca, 1965, seis años después de la llegada al poder de los Castros, en 1959; luego el Mariel, 1980, 150 mil cubanos que se fueron en olas,  y  catorce años después, el Maleconazo de 1994, cuando alrededor de 35 mil cubanos se lanzaron en balsa, las tres oleadas con un solo objetivo: EEUU… No incluyo a los 14 mil niños cubanos que enviaron sus padres a EE UU en 1961, en la operación Peter Pan.
Todos estos éxodos masivos desinflaron cíclicamente al gobierno cubano de buena cantidad de opositores dentro de la isla. En el momento en que comenzaban a perder el miedo, aparecían las oleadas salvadoras donde miles de cubanos  terminaban abandonando el país de forma legal o semilegal.
El problema actual es que desde 1994, o sea, hace 17 años no hay una huída masiva hacia Estados Unidos. Es cierto que la flexibilidad para irse del país mejoró progresivamente para los intelectuales y artistas,  pero no ha ocurrido lo mismo para esas grandes masas sociales cansadas del sistema que ahora han optado por lanzarse a la calle a protestar con una cámara para luego colgar su enfado en youtube o pasan a la fase que considero debe ser más preocupante para el gobierno de encerrarse en las iglesias. Luego podrían tomar las escuelas, hasta que suban la parada y se planten y tomen instituciones oficiales...
Este escuadrón de descontentos que no ha podido o no ha querido salir del país es la  esencia de una isla de diamantes.
Internet con sus blogs, webs, twiteros, teléfonos móviles ha creado un tipo de oposición  de apoyo a los que subvierten el orden para lo que el gobierno cubano no parece preparado.  El monólogo del gobierno se ha visto interrumpido. La versión oficial puede ser fácilmente contrastada, no se pueden lavar la cara tan fácilmente y mediante estrategias, un poco inciertas, osan echar a uno de los portavoces extranjeros más fieles a la voz del gobierno.














También puedes leer sobre este tema ¿Cuántos cubanos se han marchado del país?     /Cuba no es Egipto pero... ¿engendra desiertos? foto: Archivo de la Biblioteca de Miami. Tomada en 1965, a los cubanos acabados de llegar de Camarioca. International Rescue Committee waiting area at the Cuban Refugee Center, ca. 1965

sábado, 12 de febrero de 2011

Azúcar Amarga: El miedo es más dulce que la sangre


Vivía en la Habana Vieja cuando este barrio se rebeló espontáneamente el 12 de agosto de 1994. Las autoridades no podían creer que casi tres mil personas en las cercanías de la Avenida del Puerto de La Habana gritaran sin pudor y sin miedo ¡Abajo la dictadura!¡Abajo Fidel!, después de que el gobierno cerrara los accesos a las lanchas de Regla.  La gente estaba acampada allí desde el 4 de agosto, ese día se habían intentado llevar una de estas lanchas hasta aguas internacionales donde las autoridades norteamericanas los trasladarían a Estados Unidos.
Confieso que no estuve desde el principio, estaba en casa y por el balcón escuché a unos adolescentes relatando a gritos lo que en la Avenida del Puerto sucedía. Nosotros cogimos las bicicletas y salimos disparados para allá, ocupando una porción de historia de la ciudad que no pensé vivir.
Esta rebelión se fue extendiendo de La Habana Vieja a Centro Habana, pero allí el asalto a los comercios y la destrucción de parte del mobiliario urbano sirvió para que partidarios del régimen pudiesen calificarla por la tele como vandálica y no política, aunque parte de ese mobiliario era utilizado (sobre todo los latones de basura de metal) para enfrentarse a los militares, a la policía y a otros grupos civiles de represión  autorizados por el gobierno.
La falta de apoyo de gente de otros barrios y por supuesto de los jóvenes universitarios, junto con la precariedad del transporte en Cuba que rompe la espontaneidad de traslado inmediato, y sin duda alguna, la eficacia del ejército y la policía que vallaron y aislaron Centro Habana y La Habana Vieja con tanques; hicieron fracasar este proceso que pudo tener el mismo final que ha tenido hoy, 11 de febrero de 2011, la caída de Hosni Mubarak.  
Al final, muchos de los mismos manifestantes, cuando apareció Fidel Castro por la zona con sus militares,  pasaron de gritar ¡Abajo Fidel! a gritar, ¡Viva Fidel!, un acto del que fui