Como ejemplo, algo insólito, de casa de americano hay que distinguir, más particularmente, la de Pere Doménech i Grau conocida bajo el nombre de «Plana Novella»11 que fue construida por el arquitecto Manuel Coma i Thos en 1885 y acabada en 1890. Ciertos artesanos de Sitges intervinieron en la construcción de la «Plana Novella», dirigida por el contratista Antoni Cartro Escala (Americanos, 1998: 42).
Su ubicación y su originalidad en cuanto a su arquitectura exterior e interior impresionaron mucho a la gente en la época de su construcción. Se volvió famosa por las visitas de personas célebres, la organización de bailes y la interpretación de operas por artistas italianos.
Los archivos del municipio señalan la evolución de las transformaciones y de las construcciones de las casas de los americanos. En ellos se notan la época y las circunstancias en las cuales fueron realizadas tales como los medios técni cos utilizados. Así se toma conciencia de las modificaciones de la configuración que podía ofrecer el pueblo de Sitges, en razón de la construcción de nuevas y magníficas casas en unos lugares donde antaño sólo existían unas casuchas.
Tal evolución y tal progreso se debe no sólo a las aportaciones económi cas traídas por los americanos sino también a su acción social y a sus estilos de vida.
Más tarde, con la expansión de la ciudad y el crecimiento de su fama, ciertos americanos hicieron construir unas casas para facilitar el alojamiento de un número creciente de turistas como fue el caso de las casas de Bernardo Fernán- dez en la Ribera (1908).
De una manera general, es conveniente subrayar que la mayor parte de esas casas fueron construidas por unos arquitectos famosos en aquella época, los cuales dejaron marcas personales en numerosos detalles.
Así, los que rompieron, de cierta manera, con la tradición y que se habían casado con señoritas cubanas y se habían vuelto a Sitges, consideraron, muchas veces, que su instalación en esta ciudad no se volvería definitiva y tam- poco tan larga como lo habían imaginado. En realidad, el clima del Mediteranéo, las características de la vida local, las costumbres, las actividades u otras razo- nes quizás no llegaron a convencer las esposas que se instalaran para mucho tiempo; entonces decidieron vender su casa y emigrar de nuevo. Fue el caso de Pere Carreras y de su esposa Angeles Quintana, los cuales vendieron su casa en Pau Barrabeig y se volvieron a Nuevitas (Cuba) luego de Manuel Jacas i For- ment el cual, poco tiempo después de la inauguración de su casa de la calle de Port Alegre, la vendió de nuevo a su hermana Magí, y se fue con su esposa Luisa Castillo a Santiago de Cuba sin volver ni una vez a Sitges.
Hubo otros que ordenaron la construcción de una casa en Sitges, y no tuvie- ron verdaderamente la oportunidad de aprovecharla, ni tampoco de quedarse para su vejez en razón de circunstancias diversas de la vida. Fue el caso de Francesc Julià Palmeta y Francesc Bartés Marsal quienes murieron el uno en Aguadilla y el otro en La Habana, sin haber tenido aun la posibilidad de ver ni una vez la casa con la que habían soñado desde mucho tiempo.
Además, si viene a ser posible numerar todas las construcciones que fueron realizadas en la época de la corriente modernista, resulta fácil enumerar a los americanos de Sitges, más o menos acomodados,13 entre los cuales se cuentan Antoni Almirall, Agustí Amell i Milà, Loan Arias i Vidal, Josep Barnet i Albareda, Pau Barreig i Bertran, Francesc i Marsal, Frances Bartés, Bonaventura Blay i Milà, Jaume Brassó i Mainés, Bartomeu Carbonell i Mussons, Josep Carbonell i Mussons, Josep Carbonell i Pascual, Llorenç Cardó i Mirabent, Pere Carreras i Robert, Josep Ferrer i Torralbas, Jaume Hill i Forment, Manuel Jacas i Forment, Rafael Llopart i Ferret, Bartomeu Misas i Rosés, Manuel Planas i Carbonell, Joan Robert i Brauet, Antoni Serra i Ferret (Americanos, 1998: 253-254).
Así, no se puede poner en duda el hecho que los americanos participaron en el crecimiento de la nueva ciudad de Sitges como en la modificación de su aspecto arquitectónico que viene a ser una de sus características, hoy en día.
Además, podemos añadir también que si la ciudad de Sitges tiene un pasado, se lo debe, en parte, a lo que han traído los americanos, auténticos pro- motores de la transformación de la ciudad cuyas casas constituyen una particu- laridad típica de su arquitectura. La inauguración de la vía férrea en 1881 y la construcción de la carretera completaron su evolución. La burguesía catalana aprovechó la situación para hacer de Sitges el lugar donde veraneaba y los ame- ricanos que vivían a menudo en la capital, poseían allí su residencia de veraneo.
Más aún, sus descendientes o los responsables oficiales del ayuntamiento supieron restaurar y conservar sus edificaciones singulares o sea 90 casas en el centro de la ciudad entre las cuales 29 son de estilo modernista. Así, todos contribuyeron de una manera u otra a hacer de este pueblo de pescadores lo que ha llegado a ser, hoy día, es decir una ciudad famosa por su rico patrimonio tanto inmobiliario como arquitectural, llegando a ser, así, una verdadera atrac- ción turística desde un punto de vista cultural.
Las casas de los americanos de estilo modernista
(Clasificación hecha por la denominación de los edificios, la fecha de la cons- trucción, el apellido del arquitecto y la ubicación).
• Casa de Josep Carbonell, 1888, Jaume Suñé i Juncosa, Carrer Illa de Cuba.
• Plana Novella (casa de Pere Domènech i Grau), 1890, Manuel Comas i Thos, Massís del Garraf (Olivella).
• Villa Rosa (casa de Jaume Hill i Forment), 1893, Jaume Suñé i Juncosa, Carrer Santiago Rusiñol.
• Casa Rafael Llopart (se acabó la construcción en 1893), Jaume Suñé, Carrer Frabcesc Gumà.
• Cau Ferrat (casa del pintor Santiago Rusiñol), 1893-1894, Francesc Rogent i Pedrosa; Carrer Fonollar.
• Casa Isabel Ferret de Martorell, 1899, Enric Sagnier i Villavecquia; Passeig de la Ribera.
• La Pleta, 1900, F. Berenguer; Massif du Garraf, Sitges.
• “Villa Avelina” (casa de Bonaventura Blay), 1901, Gaietà Buïgas; Carrer Illa
de Cuba.
• Casa Pere Carreras, 1906, Josep Pujol Brull; Carrer Francesc Gumà.
• “Villa Lola” (casa de Josep Barnet Albareda), 1907(reconstruida en 1976);
Passeig de la Ribera.
• “Villa Anita” (casa de Josep Ferrer i Torralbas, 1900, Gaietà Buïgas i Mon-
ravà, Carrer Santiago Rusiñol.
• Casa Bartomeu Misas, 1901, Salvador Viñals, Carrer Major.
• Casa Antoni Serra, 1902, Salvador Viñals, Passeig de la Ribera.
• Casa de Pere Carreras, 1906, Josep Pujol i Brull, Carrer Francesc Gumà.
• Villa Havenmann “ Ave Maria ” (rehabilitación de un edificio), 1907, J. Domè-
nech Estapà; Carrer Artur Carbonell.
• Casa Simó Llauradó, 1908, Gaietà Miret; Hotel Celimar, Passeig de la
Ribera.
• Casa Marina Planas, 1908, Gaietà Miret; Passeig de la Ribera.
• Casa Antoni Carreras, 1908, E. Mercader; Carrer Francesc Gumà.
• Villa Subur, 1908, Juli Battlevell; Avinguda Artur Carbonell.
• Casa de Manuel Planas, 1908; Gaietà Miret; Carrer Illa de Cuba.
• Casa Gili Casanovas, 1909, M. Coquillat; Passeig de la Ribera.
Casa Ferratges, 1910; Carrer de Espanya.
• Casa Joan Robert Brauet, 1911; Carrer Sant Bartomeu.
• Casa de Bartomeu Carbonell, 1913, Ignasi Mas i Morel, Pl. Cap de la Vila.
• Casa de Joan Arias, 1915, Josep Graner; Carrer Illa de Cuba.
• Casa Llorenç Monserrat, 1915, Josep Graner; Passeig de la Ribera.
• Casa Catasús Soler, 1915, Josep Graner; Passeig de la Ribera.
• Casa Pilar Parellada, 1916, J. Domènech Estapà; Passeig de la Ribera.
• “Sínia del Gall” (casa de Pau Barreig i Bertran), 1926, Josep M. Martino
Arroyo; Carrer AnselmClavé/Pere Jou.